España vuelve a confrontar sus debilidades educativas tras la publicación del último informe PISA, que coloca al alumnado de 15 años en su peor puntuación histórica. Este declive afecta especialmente a la lectura y las matemáticas, y abre un incómodo debate sobre qué ha fallado, tanto dentro como fuera de las aulas. El País destaca cinco aspectos clave de esta caída: pérdida acumulada de puntos, desajuste con la media internacional y un deterioro que ya no puede atribuirse a un simple bache pasajero.
Los números no dejan lugar a dudas: entre 2015 y 2025, el rendimiento de los estudiantes españoles disminuye en 45 puntos en lectura, 29 en matemáticas y 16 en ciencias, lo que varios medios equiparan a la pérdida de más de un año escolar en las dos primeras áreas. Este informe deja a España por debajo de la media de la OCDE en todas las competencias, confirmando una tendencia preocupante que inquieta tanto a los responsables políticos como a los docentes y especialistas.
Un impacto que trasciende las materias
El descenso más significativo se observa en comprensión lectora, donde España alcanza 451 puntos, 23 menos que en 2022, y queda por debajo del anterior mínimo histórico de 2006. En matemáticas, el país registra 457 puntos, quedando seis por debajo de la media de la OCDE y de la Unión Europea. En ciencias, la puntuación es de 477, también inferior a los 482 de la OCDE.
Este retroceso pinta un panorama preocupante: un tercio del alumnado no logra alcanzar el nivel mínimo 2 en lectura ni en matemáticas, y los resultados excelentes continúan siendo poco frecuentes. La comparación con otros sistemas educativos también resulta dura: el informe coloca a España detrás de países como Reino Unido y muy lejos de las naciones asiáticas que dominan la lista.
La polémica política se introduce en el aula
La discusión no se limita a los resultados obtenidos, sino que se expande a las causas subyacentes. Ahora están en la mira el uso de pantallas, la estructura de los centros educativos, la formación de los profesores y la reducción de los hábitos de lectura. Hay posturas muy divididas entre administraciones y expertos. La Comunidad de Madrid se presenta como la autonomía que mejor sobrelleva la crisis, mientras otras regiones sufren caídas más pronunciadas.
Además, se ha desatado un intenso debate ideológico en torno al modelo educativo. Parte de la oposición política y algunos medios interpretan el mal rendimiento como una señal del desgaste de la ley educativa vigente. No obstante, otros expertos advierten que no hay una única causa ni una solución mágica. En este sentido, figuras como Gregorio Luri o Francisco López Rupérez critican la simplificación del problema a las pantallas y abogan por poner el foco en los conocimientos fundamentales, el ambiente escolar y las desigualdades de origen.
Lo que más inquieta en los datos
- Lectura: la competencia más afectada, con 451 puntos y una caída de 45 desde 2015.
- Matemáticas: el descenso a 457 puntos deja a España seis puntos por debajo de la media de la OCDE.
- Ciencias: con 477 puntos, aunque la disminución es menor, es suficiente para marcar un nuevo mínimo histórico.
- Bajo rendimiento: un tercio del alumnado no logra alcanzar el nivel básico en las asignaturas esenciales.
- Excelencia: la representación de estudiantes con logros altos sigue siendo escasa en comparación con otros países desarrollados.
Madrid resiste, otras comunidades caen
A nivel autonómico, Madrid se erige como la región que mejor enfrenta los desafíos del informe, liderando los resultados en el contexto nacional. Por el contrario, el deterioro en otros territorios aviva el debate sobre la desigualdad territorial, un tema que el sistema educativo español arrastra desde hace años y que ahora vuelve al primer plano.
La comparación entre comunidades resulta útil para entender el problema más allá de la política inmediata. En aquellos lugares donde hay mayor estabilidad escolar, continuidad metodológica y apoyo a la lectura, los resultados aguantan mejor. En contraste, donde predomina la rotación, la fragmentación o el desorden organizativo, el impacto es más apreciable.
Cultura, hábitos de lectura y el aspecto menos visible del problema
La disminución en lectura se vincula a un tema cultural más profundo: menor tiempo dedicado a la lectura sostenida, una atención más fragmentada y un vínculo más débil con los textos extensos. En el reciente debate educativo, medios como CNN o WSJ han reforzado la percepción de que la atención y el aprendizaje compiten con un entorno digital más absorbente. Sin embargo, esto no reemplaza a los factores tradicionales de la educación.
Por tal motivo, la situación en España no puede explicarse con una única receta. PISA revela un descenso prolongado, con efectos acumulativos, y la crisis actual integra hábitos culturales, desigualdades sociales, organización escolar y decisiones políticas. En medio de tanta controversia, queda una incómoda verdad: si la lectura se deteriora, todas las demás competencias se ven afectadas también en matemáticas y ciencias.
