Es un placer inmenso ver una superproducción tan bien hecha, con unos decorados espectaculares, una iluminación magnífica, un maquillaje espléndido y una dirección de Luc Besson apabullante.

La historia de siempre pero contada de otra manera, más romántica, más humana, más gótica, pero con un Drácula igual de terrible y sediento de sangre.
La interpretación de Caleb Landry Jones como Drácula es magistral, y la de Christoph Waltz como religioso `matavampiros´ no se queda atrás.
Si te gusta el cine a lo grande no te la pierdas.
4 ****

