ENTREVISTA CON EL AUTOR DE 'EL FIN DE LA FIESTA' (DEBATE)

Rubén Amón: «Los toros escandalizan porque ponen en discusión las falsas certezas de la sociedad contemporánea»

"La esperanza de la tauromaquia es encontrar un espacio en la sociedad inquietante y escandaloso"

Rubén Amón: "Los toros escandalizan porque ponen en discusión las falsas certezas de la sociedad contemporánea"

Rubén Amón (Madrid, 1969) nos recibe en su domicilio para hablar de ‘El fin de la Fiesta’ (Debate), un ensayo con la que «humildemente», pretende conseguir que ese sector de la sociedad que ni es taurino ni antitaurino reaccione ante esa avalancha de la corrección que pretende imponer el prohibicionismo moralizante. «La sociedad tiene que reaccionar a este infantilismo y total control de las libertades», dice.

Esa misma mañana, el periodista y escritor ha presentado su libro junto al periodista Miguel Ángel Aguilar y la exportavoz parlamentaria del PP Cayetana Álvarez de Toledo en el ‘Club Matador’ de Madrid.

Será esta una charla honda y distendida, donde no falta la autocrítica, e incluso la crítica incluso a los partidos que como PP y VOX han ejercido una ‘defensa’ de la tauromaquia más oportunista que genuina. Pero también optimista, ya que es precisamente el carácter subversivo e incluso escandaloso lo que da opciones de supervivencia a un espectáculo continuamente degradado desde la mayoría de las instituciones y al que la pandemia de la Covid-19 ha colocado frente al abismo.

-El título es contundente (‘El fin de la Fiesta’) pero el desenlace de la obra es optimista…

Juego con la polisemia del título. Se puede entender como el sentido de la Fiesta, la finalidad. Mi margen de optimismo es que creo que no existe mejor camino de porvenir para un espectáculo que supone una contradicción tan grande para una sociedad tan aséptica y tan inodora.

Los toros son un acontecimiento extraordinario frente a un mundo homogéneo. La inercia del péndulo en la dirección de la corrección está llegando a su fin y debe despertarse el viaje de vuelta que lamine esta hipocresía que encorseta a la sociedad.

El prohibicionismo, independientemente de que el motivo vayan a ser los toros, es una amenaza a la sociedad. El problema de prohibir los toros no es tanto los toros, sino prohibir. La sociedad tiene que reaccionar a este infantilismo y total control de las libertades.

– Los antis están movilizados y tienen claro su objetivo mientras que el aficionado no tiene por qué estarlo, no es un ‘militante’, disfruta de su afición sin más. ¿Eso hace la ‘batalla’ más desigual?

Los aficionados a los toros están desorganizados por definición y no están llamados a organizarse. Los aficionados no estamos llamados a constituirnos en partidos o movimientos, como ocurre con el aficionado a la literatura o a la ópera. Lo que sí pueden provocar es un contagio a la sociedad para que ponga en discusión ciertos dogmas que se están consolidando con el paso del tiempo.

El libro es una respuesta a los conflictos que tiene la sociedad consigo misma: confusión entre igualdad y homogeneidad, rechazo a los ritos, percepción infantil de la muerte, concepción confundida del héroe. Los toros escandalizan porque ponen en discusión las falsas certezas de la sociedad contemporánea.

«El ‘apoyo’ de la derecha a los toros es oportunista y nada genuino»

– Los toros, como todo lo demás, están politizados. Tú eres crítico con ese ‘apoyo’ que le dan a la Fiesta partidos como VOX y también el PP…

Veo una posición oportunista y no genuina. Le sucede igual a Felipe VI, no tengo tan claro quienes son sus detractores. No tengo muy claro si le hace más daño la Corte o Pablo Iglesias. Desde el momento en que la izquierda se coloca en el ‘bien’ abjurando de su relación histórica con la tauromaquia, concebida siempre como un espacio de transgresión, cae en una percepción falaz respecto a asuntos como el medioambiente.

Pero al mismo tiempo la derecha identitaria hace acopio de valores que para mí resultan muy restrictivos. El término de la ‘Fiesta Nacional’ no me gusta porque es muy limitadora. Por eso me congratula que la máxima figura del escalafón sea peruano (Andrés Roca Rey) y que la vanguardia de la defensa se haga en Francia. Esa visión abierta y cosmopolita, mediterránea y atlántica tiene mucho más atractivo.

– El PP de Madrid hace bandera de la tauromaquia pero de momento no mantiene abierta ni una sola plaza en la Comunidad…

Isabel Díaz Ayuso es taurina y aficionada pero al mismo tiempo, toda la flexibilidad que ha habido con espectáculos a puerta cerrada como los teatros o los cines no la hay con los toros, que es un espacio abierto con garantías de seguridad y desalojo. La plaza de Las Ventas ha permanecido cerrada y no se han hecho las obras pertinentes para acondicionarla. Todo esto me produce perplejidad. En Extremadura o Castilla La Mancha, donde gobierna el PSOE, se han promovido espectáculos taurinos. No entiendo la concepción taurina de la CAM.

– ¿ Cómo el antitaurinismo ha evolucionado hacia ese animalismo tan agresivo?

El profesor José Manuel Errasti define el animalismo como una religión de supermercado. Es una religión contagiosa, fácil y que no te pide nada. Antaño había un enfrentamiento sano entre taurinos y antitaurinos, nos conocíamos incluso, e incluso nos respetábamos. Era un antitaurinismo ilustrado, hablo de Manuel Vicent, de las viñetas de El Roto…Ellos tenían un objetivo claro, acabar con el mundo de los toros.

El objetivo del animalismo no es acabar con los toros, sino la transformación de la sociedad. La sociedad debería tener conciencia de qué es lo que viene. Un modelo de sociedad que trata de comparar animales y humanos pero no en las obligaciones, solo en los derechos.

«Los toros son subversivos porque destronan el orden establecido»

– Los toros son un espectáculo transgresor y subversivo, los rockeros de la Movida iban a Las Ventas, como ha reconocido Jaime Urrutia en varias entrevistas, pero sin embargo ir hoy a los toros es visto como arcaico y facha

Entre las atrocidades del acoso de este Gobierno antitaurino está el haber considerado a los subalternos como ‘señoritos’. Un mayoral, un banderillero, un picador…son colocados en una especie de ‘élite’ que no tiene derecho a las ayudas. Esto es prevaricar. Hay más, en una votación en el Parlamento Europeo, los partidos ‘progresistas’ se colocaron en contra de las ayudas al ganadero de bravo. Y eso que si el ganadero de bravo carece de recursos, el principal daño se produce en la dehesa.

Vaya mensaje el de este Gobierno progresista: dañar al proletariado taurino, porque no hablo de las figuras, y perjudicar a la dehesa. El toreo es revolucionario porque descabalga al señorito del caballo y es el hombre del pueblo el que ocupa su sitio a fuerza de exponerse y arriesgarse. Yo no digo que los toros sean de izquierdas, pero desde luego son subversivos, porque destronan el orden establecido.

Las únicas marcas que se acercan al espectáculo son las de alcohol y tabaco, hay Comunidades donde los niños no pueden entrar…te están colocando en un espacio que parece el hampa. Y esa precisamente es su esperanza. Encontrar un espacio en la sociedad inquietante y escandaloso. El escándalo es el camino de la supervivencia para la tauromaquia.

– ¿Por qué no hay toreros gais? ¿Importa tanto que ningún torero haya salido del armario?

La inclinación sexual tendría que ser irrelevante. Lo relevante es si decirlo depende de cómo se percibe. El hecho de que tengamos que apelar a referencias remotas demuestra que en el ‘mundillo’, utilizado este diminutivo con carácter peyorativo, operan mecanismos de Antiguo Régimen, como cuando se discriminó a Cristina Sánchez. Que un torero sea homosexual no tiene ninguna importancia, lo que sí tiene es que el motivo por la que no trasciende sea el miedo a una represalia o a una reacción hostil. Los toros no son más o menos machistas que la sociedad pero el ‘mundillo’ tiene resabios machistas y homófobos.

– ¿No sería que hay quien piensa que la ‘virilidad’ es incompatible con ser homosexual?

Relacionar virilidad con heterosexualidad es algo desfasado. Los toros tienen como atractivo la ambigüedad. ¿Quién es el hombre y la mujer? Un torero se viste de mujer, y veo unas medias rosas, y veo una manera de mostrarse y ofrecerse que es un ejercicio de seducción. ¿Quién es el macho entonces? El atractivo es la ambigüedad con que se pasa de lo masculino a lo femenino. El atractivo litúrgico despierta ese punto de encuentro entre el erotismo y la muerte.

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Autor

Roberto Marbán Bermejo

Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y actualmente cursa el grado de Ciencias Políticas por la UNED, fichó en 2010 por Periodista Digital.

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