El Papa Benedicto XVI ha concedido indulgencia plenaria a todos los fieles que participen en las celebraciones
Con motivo del bicentenario del nacimiento de san Juan Bosco, sus reliquias llegan a la ciudad de Ciudad Real este jueves 14 de junio, coincidiendo, además, con el medio siglo de presencia de la orden religiosa en la ciudad. Con motivo de la celebración de los 200 años del nacimiento del santo y fundador de los salesianos, sus reliquias comenzaron a viajar por todo el mundo en 2009, para concluir la «gira» en 2015.
Por esta razón, las reliquias estarán en la Iglesia de san Ignacio, que también es capilla del colegio Hermano Gárate, a las 18:00 horas de hoy jueves, donde también se personará el Obispo diocesano, monseñor Antonio Algora, para recibir la urna. Después, el Obispo de Ciudad Real presidirá la Eucaristía en la iglesia, continuando con una Vigilia de oración a las 19:30 horas.
Mañana viernes, día 15 de junio, de 08:30 a 12:00 horas, la reliquia estará expuesta en esta iglesia para que puedan visitarla todos los ciudarealeños. Más tarde, a las 12:30 horas la reliquia llegará al Prado, con la procesión de entrada a la Catedral y la Eucaristía. De esta forma se clausuran los actos preparados con motivo del cincuentenario de la comunidad salesiana en Ciudad Real.
Con su trabajo con los jóvenes, los salesianos de Ciudad Real continúan desde hace medio siglo ayudando a la juventud y evangelizando en el plano en el que más actuó su santo fundador. De esta manera, la presencia de las reliquias es un incentivo en este cincuenta aniversario para continuar con una labor imprescindible para la educación en la capital, y mediante la que se ha atendido en estos años a miles de jóvenes y niños.
Además, el Papa Benedicto XVI ha concedido indulgencia plenaria a todos los fieles que «participen devotamente en una función sagrada celebrada en su honor o que al menos se detengan ante ella durante un tiempo conveniente para reflexionar piadosamente».
Ante la reliquia, el cristiano pide a Dios por mediación del santo ser él mismo santo, a ejemplo de aquel cuyos restos veneramos. De esta manera veneramos su ejemplo, su vida, agradecemos el conocimiento de sus enseñanzas y esperamos parecernos a Cristo tanto como el mismo santo logró parecerse en vida.
Es momento, por tanto, de interesarse aun más por la vida de san Juan Bosco, revolucionario en su día para la educación y motivador de una de las órdenes religiosas que más y mejores frutos siguen dando a la Iglesia. (RD/SIC)

