SE TEME QUE HAYA UNA REACCIÓN VIOLENTA

Buscan un lugar seguro en el que pueda vivir el cardenal Pell si se anula su sentencia

Buscan un lugar seguro en el que pueda vivir el cardenal Pell si se anula su sentencia
El cardenal australiano George Pell. EP

Mientras el cardenal George Pell de Australia espera el resultado de la apelación contra su sentencia por abuso sexual, sus allegados están haciendo los arreglos para encontrar un «escondite seguro» para el purpurado en caso de que se anule su condena.

Según la prensa local, el riesgo de que se produzca una reacción violenta y haya amenazas contra el cardenal Pell es tan alto, que se está buscando un «complejo seguro» en el que pueda vivir, en caso de que tenga éxito en la corte de Apelación .

Algunas de las posibilidades incluyen un lugar no revelado en Nueva Gales del Sur, en el sureste de Australia, o en la propia Roma, donde trabajaba como prefecto de la Secretaría de Economía, aunque ya no volverá a asumir esa responsabilidad en el Vaticano.

La prensa local señaló que otro posible lugar seguro para que resida el purpurado australiano, en caso de que se revocara su condena, es el seminario en Sydney, donde permaneció mientras esperaba el juicio. El problema es que al cardenal Pell se le reconoce fácilmente.

Los jueces a cargo del proceso de apelación solicitada por el purpurado australiano a la condena de 6 años de cárcel por abusar sexualmente de dos menores hace más de veinte años lo dejaron visto para sentencia el pasado 6 de junio.

«El Tribunal se reserva su decisión», dijo la presidenta del Tribunal Supremo de Victoria, Anne Ferguson, sin dar una fecha.

La defensa del cardenal Pell presentó tres argumentos contra la condena impuesta el pasado mes de marzo, después de que un jurado lo declarara culpable de cinco cargos de pederastia, incluido uno de penetración oral, por los abusos cometidos a dos menores en la catedral de St Patrick’s, en Melbourne, entre 1996 y 1997.

El alegato principal consistía en que el jurado no pudo emitir el veredicto de culpabilidad contra el purpurado australiano «más allá de toda duda razonable» y que las pruebas presentadas durante el juicio demuestran que el cardenal Pell no pudo haber cometido las agresiones.

Autor

Pablo Santos

Experto en información religiosa

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