El Ásatrú rinde culto a dioses como Odín o Thor

La ancestral religión vikinga cobra importancia en Islandia

La ancestral religión vikinga cobra importancia en Islandia
Hilmar Örn Hilmarsson fue elegido sumo sacerdote de la Asociación Ásatrú en 2003. EP

El Ásatrú es una recreación moderna de la tradición pagana que predominaba en el norte de Europa y que rinde culto a dioses como Odín, Thor, Freyr, etcétera.

En la actualidad, es considerada una religión oficial en Islandia y es reconocida oficialmente en Noruega, Dinamarca, Suecia y más recientemente en España. Su nombre se traduce como «Fiel a los dioses».

Los seguidores de esta tradición practican rituales conocidos como Blót, que se llevan a cabo seis veces al año con diferentes fines y consisten en ir al bosque, tomar cerveza y ofrecerla a la tierra en honor a los dioses.

El Blót comienza con una pequeña fogata, que se mueve con el viento mientras la congregación escucha un antiguo poema y comparte el cuerno de toro lleno de cerveza.

En una década, la Asociación Ásatrú de Islandia ha cuadriplicado sus miembros. Ha pasado de tener 1.275 miembros en 2009 a 4.473 en 2018. Actualmente es una de las religiones de mayor crecimiento en el país.

Hilmar Örn Hilmarsson es el líder de esta congregación. Un hombre cálido y carismático, de unos 60 años, que luce con elegancia su cabello encanecido, su barba blanca y un bigote manchado por la nicotina.

Hilmarsson fue elegido como el sacerdote supremo en 2003 y, según él mismo dice entre risas, fue «lo suficientemente estúpido para decir sí».

También trabaja como músico y ha colaborado con algunos de los más reconocidos artistas de Islandia, incluido Björk y Sigur Rós.

«El sacerdote supremo y el compositor van de la mano. Hay una búsqueda de armonía en ambos», explica mientras echa humo del cigarrillo que le cuelga de la boca.

La Asociación Ásatrú es difícil de definir como una fe o religión, porque no se adhiere a una creencia fija. «Decir que se basa en la suspensión del descreimiento es lo más preciso», señala Hilmarsson.

El grupo abraza el folclor local y en las reuniones normalmente se recitan las Sagas de Islandia, un canon literario que se escribió en el siglo XIII pero que se basa en relatos fantásticos de amor, muerte y heroísmo que datan del siglo IX.

La fe de Ásatrú también celebra la mitología nórdica y su panteón de deidades moralmente ambiguas, que visitaron Islandia durante la era vikinga, cuando la isla fue habitada por granjeros noruegos.

Esas deidades fueron adoradas en esta tierra de fuego y hielo hasta el año 1000, cuando –bajo la presión de la corona noruega– el país abandonó el paganismo y abrazó la cristiandad.

Pero en 1972, un grupo de artistas, liderados por el poeta y granjero Sveinbjörn Beinteinsson, planeó un relanzamiento de aquella vieja fe pagana.

Después de varias reuniones en las cafeterías de la capital, el grupo de entusiastas estableció la Asociación Ásatrú y, al año siguiente, logró que el gobierno de Islandia la reconociera como una religión oficial.

Desde sus orígenes, la asociación ha estado preocupada por el medio ambiente. En esta línea, apoya el esquema de reforestación de algunas partes del país, por el que se plantan unos tres millones de árboles cada año no solo por su beneficio ecológico sino también para la industria maderera.

Algunos de los primeros árboles sembrados como parte de este esquema han sido utilizados para construir el techo del hof, el templo sede de la Asociación Ásatrú de Islandia, que se está levantando en las afueras de la capital.

El hof será el primer templo pagano que se construya en el país en más de mil años y será utilizado principalmente para bodas, funerales y ceremonias de nombramiento, que actualmente se realizan solo al aire libre.

El edificio, que se levanta bajo tierra, está parcialmente excavado en las rocas y el camino hacia su interior «simboliza el viaje hacia el inframundo».

El hof ha sido financiado en parte por los contribuyentes islandeses, quienes pagan al gobierno un impuesto a la religión que después es distribuido entre las religiones oficialmente aceptadas en el país.

La construcción del templo ha estado marcada por las demoras, pero Hillmarsson espera que cuando esté terminado –tal vez este año– no solo atraerá a los locales sino también a los turistas, que según dice han mostrado un interés creciente en la fe Ásatrú. «Sí, sí, vienen españoles a visitarnos», asegura.

La Comunidad Odinista de España-Ásatrú (COE), nacida en 1981, recibió del Gobierno el sello de religión oficial en 2007, el mismo año en el que lo lograron sus correligionarios suecos. Se equiparaban así a los islandeses, noruegos y daneses.

Los odinistas españoles tienen un fortín de piedra en Navas de Jorquera (Albacete), donde llevan a cabo sus ceremonias.

La COE cuenta con unos 2.000 fieles registrados, pero estima que son más de 10.000 en España los que simpatizan con este paganismo, una religión politeísta, no dogmática, sin verdades absolutas, sentada sobre la base de la armonía entre hombre, naturaleza y dioses, con el honor y la honestidad como señas de identidad.

Esta comunidad se identifica con la herencia germánica existente en la Península Ibérica, debido a los asentamientos visigodos, suevos y vándalos existentes en ella durante finales de la Edad Antigua y principios de la Edad Media.

Autor

Pablo Santos

Experto en información religiosa

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