La descristianización de Cataluña

Su ‘nueva religión’: una generación entera de catalanes abandona el cristianismo para adorar al independentismo

Su 'nueva religión': una generación entera de catalanes abandona el cristianismo para adorar al independentismo
Esteladas en la Abadía de Montserrat. EP

Adorar al ídolo del procés. En España, la caída de la fe religiosa y de la práctica entre las minorías que la mantienen es innegable. Incluso una visita a cualquiera de las hermosas catedrales españolas muestra el enfriamiento del catolicismo entre los consagrados: el principal templo de las diócesis se abre a los turistas previo pago de una entrada, mientras los fieles, como visitantes incómodos, tienen reservadas un par de horas.

Una encuesta del Pew Research Center asegura que España es el tercer país europeo en abandono del cristianismo por parte de quienes han sido educados en él de niños. Otros datos confirman el declive del catolicismo no solo como fe, sino también como costumbre: la natalidad, los bautizos, las ordenaciones y las bodas religiosas. El catolicismo se ha desplomado en regiones como Cataluña, País Vasco y Navarra.

En 2018 en toda Cataluña hubo tan solo 2.822 bodas católicas, según recoge el Institut d’Estadística de Catalunya (Idescat). Cataluña tiene casi 7,5 millones de habitantes, aunque con pocos jóvenes (la media de edad, como sucede en toda España, está situada en los 45 años).

Las diez diócesis con sede en Cataluña suman unos 2.000 sacerdotes, por lo que cabría exigir (a partir de estas cifras) una atención personalizadísima y cuidadísima de los sacerdotes a cada nuevo matrimonio católico.

En 2012, dos de cada diez bodas en Cataluña eran por la Iglesia (exactamente, un 19,6%; eran 5.360). En apenas seis años se ha reducido a la mitad: ahora, con 2.822 son 1 de cada diez.

Hay que tener en cuenta que según un sondeo del Centro de Estudios de Opinión de la Generalidad de Cataluña, a partir de 1.600 entrevistas realizadas en 2016, sólo un 13% de los catalanes de 25 a 35 años y un 20% de los catalanes de 35 a 49 años van a misa «una vez a la semana» o «alguna vez al mes».

En total, en 2018 se celebraron 27.000 bodas en Cataluña, según la legislación vigente, de las que 24.000 (casi el 89%) eran civiles. Más de un tercio del total de bodas (9.734) tienen contrayentes mayores de 35 años.

Hay que tener en cuenta que una de cada 24 bodas civiles en realidad fueron bodas del mismo sexo (539 bodas entre mujeres y 516 entre hombres) y que además 3.051 bodas civiles incluían al menos un divorciado que volvía a casarse.

En 2015 había ya un 85% de bodas civiles frente a un 14,6% de bodas católicas, según datos del INE. Más tarde, las regiones con menos bodas religiosas en España en 2018 según el INE fueron: Cataluña, con un 9%; Islas Baleares, con un 10,4%; y País Vasco, con un 11%.

En 2006 las bodas por la Iglesia aún eran mayoría: seis de cada diez parejas en España se atrevían. Pero ya entonces había 8 provincias en los que las bodas por lo civil eran más numerosas que las católicas, con Cataluña y País Vasco en cabeza: Gerona, Barcelona, Baleares, Guipúzcoa, Lérida, Las Palmas, Tenerife y Tarragona.

Pero apenas diez años después, el panorama cambió del todo: en el primer semestre de 2016, Jaén, la provincia más pobre y quizá más religiosa de España, era la única provincia donde las bodas católicas seguían superando en número a los enlaces civiles.

Desde ese año, las bodas católicas son minoritarias, y ahora ya son casi una rareza estadística irrelevante. Incluso descontando las bodas del mismo sexo y los divorciados que se recasan, es una cifra muy pequeña.

¿Por qué la descristianización se produce bajo los Gobiernos autónomos vasco y catalán que han estado ocupados durante décadas por partidos nacidos en sacristías o en la Abadía de Montserrat, como los democristianos PNV y Unió y la Convergencia Democrática de Cataluña de Jordi Pujol? ¿No sería más adecuado preguntarse el efecto de la ideología nacionalista en la Iglesia como ‘religión de sustitución’?

Según los expertos, una generación entera de catalanes ha abandonado a Cristo y ya tiene una nueva religión: el independentismo. Para muestra, un botón. Unos 450 sacerdotes, diáconos y religiosos catalanes defendieron en septiembre de 2017 como algo «legítimo y necesario» votar en el referéndum del 1 de Octubre, celebrado ilegalmente ese año.

Autor

Pablo Santos

Experto en información religiosa

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