Lamentan una "pérdida de derechos civiles" en la carta del 14º Intereclesial

Las CEBs denuncian el «desmonte de las estructuras democráticas» en Brasil

Llaman a promover "prácticas de economía popular, solidaria y sostenible"

Las CEBs denuncian el "desmonte de las estructuras democráticas" en Brasil
Una mujer reza durante la misa de clausura del Intereclesial de las CEBs CEBs do Brasil

Nunca podemos olvidarnos que las comunidades cristianas nacieron en medio de los pobres, como un grito de esperanza y lugar de relaciones igualitarias e inclusivas

(Luis Miguel Modino, corresponsal en Brasil).- Los momentos importantes por lo que uno pasa en la vida son referencias que nos ayudan a definir nuestras prioridades. En las comunidades eclesiales de base esas fechas son marcadas por los intereclesiales, que desde 1975 acompañan la caminada de las CEBs.

El último de ellos, el 14º, ha tenido lugar en Londrina, de 23 a 27 de enero y ha llevado a los tres mil trescientos delegados y delegadas a reflexionar sobre los desafíos del mundo urbano.

No es fácil celebrar un encuentro de este tipo, en el que se reflexiona sobre la realidad a la luz de la Palabra de Dios y de la teología, en un momento político y social como el que pasa Brasil en estos momentos, situación que se vio acentuada por el juicio contra el ex-presidente Lula en los días en que estaba sucediendo el Intereclesial, lo que sin duda marcó el devenir de los acontecimientos.

A menos de diez meses para unas elecciones que se prometen decisivas para la historia del país, las artimañas de los sectores más retrógrados de la sociedad brasileña, aprovechándose de embustes y mentiras, han sido una presión que ha ayudado a las comunidades de base a mostrar su cohesión.

Por encima de todo lo que ha sido llevado a cabo en estos días, el mensaje final que se elabora a lo largo del encuentro, ayuda a hacer memoria de lo vivido y celebrado y va a mostrar a las CEBs las pistas a seguir en los próximos años, sobre todo hasta el 15º Intereclesial, que tendrá lugar en 2022 en Rondonópolis, estado de Mato Grosso. Las CEBs, inspiradas en «la experiencia de Moisés en la zarza ardiente», pretenden ser instrumento de liberación de un sistema que continúa oprimiendo, pues las narraciones bíblicas nos muestran experiencias vitales intrínsecas a la condición humana.

Asumiendo las propuestas del Papa Francisco, las comunidades eclesiales de base quieren ser referencia de una Iglesia en salida, que dialoga y está dispuesta a aprender, a descubrir los clamores que inquietan y desinstalan, aspecto éste que se debe llevar a cabo en la comunidad, sobre cuya importancia habló el documento de Medellín, que este año celebrar sus bodas de oro.

La carta reclama la necesidad de una vida pastoral conectada con la base, que surja desde abajo, desde los que no cuentan, que se priorice «el compromiso de transformación de la sociedad y la defensa de la creación, nuestra casa común», aspecto éste en el que tanto insiste el Papa Francisco, en quien las CEBs descubren que su «testimonio evangélico, nos desafía a hacernos, cada vez más, una Iglesia pobre y de los pobres», y a quien apoyan y por el que rezan, como siempre pide el obispo de Roma.

En una sociedad en cambio, marcada por los «clamores de la sociedad globalizada y de la cultura urbana, el desmonte de las estructuras democráticas en nuestro país, la perdida de los derechos civiles y sociales y la degradación de la dignidad humana y de la creación», las comunidades eclesiales de base quieren comprometerse para que las nuevas generaciones conozcan los valores de las anteriores, para promover la cultura de la vida, a hacer realidad una Iglesia en red, con protagonismo laical, femenino y juvenil, unidas en sus luchas a los pueblos tradicionales y la población más marginada, exigiendo políticas públicas de inclusión y nuevos modos de economía, fomentando una vocación política que se compromete llevando a cabo campañas que mejoran la realidad social.

«Nunca podemos olvidarnos que las comunidades cristianas nacieron en medio de los pobres, como un grito de esperanza y lugar de relaciones igualitarias e inclusivas», elementos que deben ser fundamentales en el mirar de las CEBs, lo que va a hacer que ellas sean mejores exponentes del proyecto de Jesús de Nazaret, cuyas pisadas quieren seguir, acompañadas de María, a quien en el estado de Paraná se la invoca como Nuestra Señora del Rocío.

El viaje continúa, pues los desafíos del mundo urbano van a seguir estando presentes cada día, en todos los lugares, formando parte de la vida de cada persona. Las CEBs serán válidas y necesarias en la medida en que sepan acompañar la vida de los que no cuentan, elemento decisivo en la vida de quien se dice cristiano.

Carta del 14º Intereclesial de CEBs de Brasil

Tema: CEBs y los desafíos del mundo urbano
Lema: «Yo vi y oí los clamores de mi pueblo y bajé para liberarlo» (Ex 3, 7)

Nosotros, los 3.300 delegados y delegadas, participantes del 14º Intereclesial de CEBs, los días 23 a 27 de enero de 2018, en la Archidiocesis de Londrina – PR, compartimos con nuestras comunidades la valiosa experiencia vivida en este encuentro.

Construimos el Intereclesial, patrimonio bíblico, teológico y eclesial de la Iglesia en Brasil, con representantes de las comunidades católicas y de otras Iglesias cristianas, de pueblos originarios y tradicionales de todas las regiones de nuestro País, de América Latina y de Europa.

Ante los clamores y desafíos presentados, hicimos la experiencia de Moisés en la zarza ardiente, al ser desafiado por Javé, el Dios liberador, que vio, oyó y, al bajar, él envió para liberar a su pueblo del sistema de esclavitud que aprisiona los cuerpos y coloniza las mentes.

En la vivencia de una Iglesia en salida, como cristianos laicos y laicas, padres, religiosos, religiosas, diáconos, pastores y pastoras, obispos, lideres de los pueblos originarios y tradicionales, nos colocamos en una postura de diálogo, en que cada persona tiene algo que aprender con la otra y todas a la escucha del ‘Espíritu de la verdad’ (Jo 14, 17), buscamos conocer lo que él ‘dice a las Iglesias’ hoy (Ap 2, 7).


Compartimos algunos de estos clamores que esta escucha nos proporcionó, dejándonos inquietos y desinstalados, conscientes de que ellos resuenan con la misma intensidad en el corazón de tantas personas de buena voluntad.

Sabemos que el primer nivel de la escucha debe tener lugar en las bases de la Iglesia, por tanto, en la comunidad que es «el primer y fundamental núcleo eclesial (…) célula inicial de la estructura eclesial, foco de evangelización y factor primordial de la promoción humana (…)» (Medellín, 15, III. 1 a).

Reafirmamos nuestro compromiso con una Iglesia de la escucha y del diálogo. Queremos colaborar para que todos los organismos de servicios pastorales permanezcan conectados con la base y partan de la gente, sobre todo, de los pobres y excluidos, de los desafíos de cada día y de sus clamores. Así nos convertiremos en una Iglesia en salida.

Las CEBs continúan siendo una «señal de la vitalidad de la Iglesia» (RM 51). Los discípulos y las discípulas de Cristo en ellas se reúnen en la escucha y en el compartir la Palabra de Dios. Buscan relaciones más fraternas, igualitarias e inclusivas. Superan la cultura machista y el clericalismo. Celebran los misterios cristianos y asumen el compromiso de transformación de la sociedad y la defensa de la creación, nuestra casa común.


Los cambios culturales, los desafíos y clamores de la sociedad globalizada y de la cultura urbana, el desmonte de las estructuras democráticas en nuestro país, la pérdida de los derechos civiles y sociales y la degradación de la dignidad humana y de la creación llevan a las CEBs a asumir los siguientes compromisos:

– transmitir a las nuevas generaciones las experiencias y los valores de las generaciones anteriores;
– promover la cultura de la vida;
– convertirse en una Iglesia de comunidades en red, con nuevos ministerios, que incluya a la mujer en su plena dignidad eclesial;
– incentivar el protagonismo de las juventudes y combatir su exterminio;
– apoyar las luchas de los pueblos indígenas, de la población negra y descendientes de esclavo, de los pescadores artesanales, de la población en situación de calle, de los emigrantes y refugiados, de la población encarcelada, de los niños y de los ancianos por ciudadanía plena;
– exigir políticas públicas de inclusión social, participar de los consejos de ciudadanía, promover la democracia directa y participativa y la autodeterminación de los pueblos;
– promover prácticas de economía popular, solidaria y sostenible;
– reafirmar la vocación política de los cristinos y cristianas;
– fortalecer la campaña por la auditoria de la deuda pública, de la reforma política y del control sobre el poder judiciario.

Nunca podemos olvidarnos que las comunidades cristianas nacieron en medio de los pobres, como un grito de esperanza y lugar de relaciones igualitarias e inclusivas.

A la Iglesia que está en Londrina y, que, solidaria y afectuosamente nos acogió, nuestra eterna gratitud.

Al Papa Francisco que, con su testimonio evangélico, nos desafía a hacernos, cada vez más, una Iglesia pobre y de los pobres, nuestro apoyo fraterno y oración.

Pedimos las bendiciones de Nuestra Señora del Rocío, patrona del Estado del Paraná, para la diócesis de Rondonópolis-MT, que acogerá el 15º Intereclesial, en 2022, y para las comunidades que prosiga en caminada, colocando los pies en las pisadas de Jesús de Nazaret.

Londrina – PR, 27 de enero de 2018

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Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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