(PD).- Todas las tardes comenta para la SER los éxitos y reveses de sus compañeros. Escribe J. Félix Machuca en ABC que ve los toros desde la barrera en la Maestranza, la plaza donde fue profeta en su tierra.
-Tienen que ser especiales estos días, maestro.
-Son especiales porque recuerda uno las vivencias de estos diez últimos años.
-Días en los que se va a los toros pero que no se torea…
-Sí, pero uno sigue pensando en torero.
-Y eso que no hace mucho años fue usted el triunfador, durante dos años, en la Maestranza…
-Es una plaza que tuve la suerte de que se me dio bien. Conmigo no se cumplió aquello de que nadie es profeta en su tierra.
-Cuando se maquea y se pone delante del espejo, arreglándose para ir a los toros, no se le viene a la cabeza las horas del hotel…
-Claro. Son las horas que más marcan al torero. El momento en que el torero se plantea y pregunta: merece la pena el mal rato que estoy pasando.
-Y no voy a insistir más no sea que alguien que mucho lo quiere diga, míralo, ya le están despertando el gusanillo, y me pongan velas negras…
-Risas.