Desde el Exilio

Miguel Font Rosell

Las Islas Cies, de nuevo objeto de política sectaria y barriobajera

 

Hace ahora ya cerca de diez años, tuve el placer de escribir un largo artículo sobre las islas Cies, afortunadamente un lugar muy querido y conocido para mi, al que suelo viajar con gran regularidad a lo largo del año, y lo hacía en el número 1 de la desgraciadamente extinta revista del Puerto de Vigo “Viento en popa”, perdida por la incompetencia de quien no supo ver en tal escaparate, más allá de un gasto en lugar de una inversión, siguiendo la tradicional desgracia que persigue a la ciudad con sus gobernantes. Años después, hace ahora algo más de un par de ellos, publicaba otro artículo en Periodista Digital, en el que ya lamentaba la utilización de nuestras islas por parte de un político, actual alcalde de la ciudad, en su permanente lucha con el presidente de la Xunta para hacer de este el enemigo de Vigo que precisa, para seguir sintiéndose víctima y hacer de su objetivo un enemigo común de los vigueses, siguiendo aquella máxima de buscar un enemigo al que achacar todo los males para obtener la gloria.

El archipiélago de las Islas Cies, incluido en el término municipal de Vigo, lo forman actualmente dos islas conocidas como Isla de San Martín o isla sur, y la norte formada por la conocida como, de en medio, o del Faro, y la de Monte Agudo, más al norte, unidas ambas por una playa, la conocida playa de Rodas hacia el interior de la ria y el puente sobre un roquedal de unión en la parte exterior, con un lago de agua salada en medio con mayor o menor extensión dependiendo de la marea, el lago dos nenos. Podríamos citar también al islote Dos Viños muy cercano a la conocida playa “del Chuco”, o de Nosa Señora, como figura en las cartas aunque nadie la conozca como tal.

No voy a entrar en mayores descripciones, ya que aparecen sobradamente descritas en los artículos citados, localizables vía internet, pero si decir que forman parte del Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas, junto a las existentes frente a la ria de Pontevedra, Ons y Onza, y a las de la ria de Arosa, Sálvora y Cortegada, esta última en el interior de la misma ria. Los tres archipiélagos existentes al frente de las tres rías son una continuación de la sierra de la Grova, que discurre entre La Guardia y Bayona, y que termina en Corrubedo, lo que constituyó una cadena montañosa en línea, en tiempos en los que la última glaciación alejó la costa, convirtiendo a las actuales rías en amplios valles.

Dejando a un lado Cortegada, por interior, tanto Cies como Ons y Sálvora reúnen características similares, aunque bastante más montañosas las que cierran la ría de Vigo, las islas Cies, sin duda más bonitas, sobre todo la de Monte Agudo-Faro, la más urbana de ambas, bastante más conocidas por los visitantes que la sur, ya que a esta solo se puede acceder en embarcaciones particulares.

¿Dónde reside pues la disputa?. Básicamente en que la Xunta propone como Patrimonio de la Humanidad el archipiélago “Islas Atlánticas” y el alcalde de Vigo únicamente las Islas Cies, por puro localismo y por considerarlas mejores que el resto, algo muy parecido a los argumentos de los nacionalistas con sus regiones,  cuando dicen que quieren ir por libre por considerarse distintos (distintos somos todos) cuando realmente lo que quieren decir es que se consideran mejores y por tanto no quieren compartir la gloria con los menos afortunados, argumentando razones de un fascismo de manual, aunque lo cierto es que mientras la Xunta ha solicitado a la Unesco tal consideración, presentando la oportuna candidatura, desde el ayuntamiento de Vigo no se ha hecho otra cosa que mucho ruido interno, mucha demagogia y mucha utilización del tema para obtener un rendimiento político fruto de la exaltación sin limites de un localismo pueblerino.

En España conocemos de sobra las veleidades y pretensiones fascistoides de algunas comunidades, pretendiendo ser cabeza de ratón, pero las de orden local, las más de las veces de corte pueblerino, siempre a costa de machacar al vecino, suelen ser de lo más miserable.

Curiosamente, hace unos años, en un periódico londinense se publicó un artículo en el que un periodista consideraba, tras un viaje a las Islas, que la playa de Rodas era la mejor playa del mundo, algo que caló profundamente en Vigo como si de un resultado objetivo por parte de un jurado internacional se hubiese tomado la decisión, algo que se sigue utilizando por muchos como algo absolutamente indiscutible, en ese afán pueblerino de considerar siempre que lo de uno, no solo es lo más querido (entendible) sino lo mejor, sobre todo si quienes lo sostienen no conocen prácticamente playa alguna de las que existen mundo adelante, el primero el alcalde, de quien el periódico local se hace eco hasta de cuando va al cuarto de baño, y en todos estos años nada sabemos de que haya pisado las islas alguna sola vez y para que, ni siquiera si las conoce de tiempo atrás.

Desde mi profundo amor por las islas, pero también desde mi conocimiento de las mismas, he de sostener que efectivamente, la playa de Rodas, a la que ya iba hace algo más de sesenta años, es una playa preciosa y opinar sobre algo tan subjetivo siempre es muy relativo, pero también he de admitir que es bastante ventosa sople el viento de donde sople, que su agua suele estar tremendamente fría para el baño, que en marea alta queda poco arenal, que permanecer fondeado es muy incomodo, entre el oleaje remanente de los barcos de linea y el viento que entra bien del norte, del sur, o del oeste proveniente del Atlántico a través del lago (del este nunca sopla), carece de servicios e incluso de vigilancia inmediata, condiciones todas ellas a valorar a la hora de hacer afirmaciones de tal solemnidad. Si nos remitimos a la clasificación de playas que hace una entidad como el National Geographic, la de Rodas se considera la segunda de Galicia, la octava de España y no figura entre las 40 mejores del mundo.

A mi entender y para el disfrute de playa, tanto en tierra como en sus fondeaderos, son preferibles las playas de San Martiño en la isla sur cuando sopla viento del sur (mucho más protegida), o la del Chuco cuando sopla viento del norte y no estamos en marea alta y en plenas mareas vivas, ya que entonces deja incluso de haber playa, únicas no obstante para el fondeo, ya que el resto como son la de Bolos, Areiña, Muxieiro y Figueiras o playa de los alemanes, (nudista), no está permitido el fondeo y menos en las pequeñas más al norte, de Margarida y Cantareira.

La isla sur además de su extensa y preciosa playa, tiene un paseo interior hasta la otra cara de la isla que mira al interior de la ria, de una belleza extraordinaria hasta llegar al antiguo molino, o la subida al faro desde el embarcadero del patronato (no permitido su uso más que al propio patronato). 

La norte, más extensa, tiene para mi, en la subida al faro principal (existen tres en la isla) el mayor de sus atractivos, con un camino y unas vistas extraordinarias y una naturaleza inigualable, al igual que la subida a la silla de la reina en el alto del príncipe, o la de la Piedra de Campá, al igual que visitar los otros faros como el de la Porta en el estrecho entre las islas y el de Peito al norte.

¿Que pasa entonces con Ons y Sálvora?, ¿acaso el ir en la misma candidatura puede hacer que prescindan del total por la influencia negativa de ambas islas?.

Ons y Onza son islas muy distintas a Cies, pero no por eso carecen de singularidad. Ons conserva su poblado en el centro de la isla y sus casas marineras a lo largo de su camino hacia el sur, con playas como la de Melide, Area dos cans y Fedorento al sur, con un Faro de gran belleza, campos de cultivo y una población residente isleña, con la que no cuentan las otras islas, mientras Onza, deshabitada, dispone de dos pequeñas playas al norte y al sur, protegida una u otra según soplen los vientos.

En cuanto al archipiélago de Sálvora, en la propia isla existe un pazo frente a la playa, con un antiguo poblado, unos hórreos preciosos, una fuente muy particular, con un faro y su camino de gran belleza, con tres playas al norte, dos de ellas muy singulares, a lo que hay que añadir la cercana isla de Vionta, con unos arenales preciosos.

El parque nacional Islas Atlánticas, todo él es un tesoro para Galicia, del que sin duda la principal piedra preciosa son las Islas Cies, pero en caso de que no saliese adelante la candidatura por el efecto negativo de las otras islas, siempre quedaría de nuevo la posibilidad de insistir con la candidatura de Cies, pero no sin antes haberlo intentado con la totalidad del parque, un honor para Galicia.

¿Cuando llegará el día en que los gallegos apostemos por ayudarnos unos a otros, por luchar juntos por lo nuestro, apoyándonos y trabajando en equipo, en lugar de someternos a todos los canallas que solo pretenden enfrentarnos y valerse de Galicia para sus particulares ambiciones?.

¿Islas Cies Patrimonio de la Humanidad?. Por supuesto, pero en compañía de Ons y Salvora como singulares restos isleños de una cordillera que un día fue la avanzadilla de Galicia, de España y de Europa hacia el Atlántico.

En esas estamos cuando la nueva delegada en Vigo del gobierno gallego, la ex alcaldesa Corina Porro, le propone al alcalde que en lugar de buscar continuamente pelea con el presidente de la Xunta se sienten a dialogar por el bien de todos. La respuesta del dictador de la villa no se hace esperar y para iniciar un dialogo le impone a la Xunta toda una serie de condiciones (el Torra de turno), la mayoría totalmente absurdas y de un populismo insultante, entre las que figura el que la Xunta renuncie a presentar la candidatura de las Islas Atlánticas como Patrimonio de la Humanidad.

Evidentemente el gobierno de Galicia responde que para sentarse a hablar no es preciso imponer condiciones previas, sobre todo por parte de una de las ciudades gallegas en las que la Xunta es su mayor inversor, y menos el renunciar a algo tan conveniente para Galicia como el disponer de un bien Patrimonio de la Humanidad, sobre todo cuando es la Xunta la única entidad que lo ha solicitado, de manera que si renuncia a ello no solo Ons y Sálvora se quedarían fuera, sino también las Islas Cies, pues el ayuntamiento de Vigo, salvo sus demagógicas y populistas manifestaciones, nada ha solicitado al respecto.

Al igual que ocurrió con el Area Metropolitana, con la planificación de los aeropuertos gallegos, con tantos otros posibles acuerdos necesarios y convenientes para Galicia, en aplicación de la solidaridad que de cualquier ciudad gallega se espera por el bien de la Comunidad, el alcalde vigués sigue representando genuinamente al paisano al que se le apareció un mago con la promesa de concederle todo lo que pidiese, con la única condición de que a su vecino le daría el doble, a lo que este contestó: entonces sácame un ojo.

Hoy el interés público o general no es más que una disculpa, un instrumento con el que nuestros gobernantes, aquellos que ingenuamente votamos porque nos sorprenden con sus baratijas, excitan nuestros instintos y complacen nuestras miserias, se valen para el logro de sus intereses particulares, para conseguir sus ambiciones, a cualquier precio, para acabar incluso siendo victoreados por ese pueblo bobalicón que no alcanza más allá de su propia torpeza.

Las Cies fueron conquista de romanos, de piratas berberiscos, de vikingos, de Drake, de corsarios y de todo tipo de invasores. Hoy son moneda de cambio de pequeños dictadorzuelos en pos de sus pueblerinas ambiciones.

Patrimonio de la Humanidad…

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Miguel Font Rosell

Licenciado en derecho, arquitecto técnico, marino mercante, agente de la propiedad inmobiliaria.

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