Lo del Estado autonómico algunos lo comparan con el “Titanic” pero quizá pueda compararse también a la Segunda Guerra Mundial. Recordemos las palabras de Churchill: “Renunciasteis al honor para tener paz y ahora no tendréis ni paz ni honor”. Esto dijo Churchill, entonces líder de la oposición, para criticar al primer ministro Chamberlain por su pacto con Hitler en Munich en 1938, antes de la Segunda Guerra Mundial. Como es sabido, hubo guerra y Chamberlain perdió su prestigio.
Chamberlain, ciertamente, no era Rodríguez Zapatero. Primero era pacifista de verdad, no de pacotilla como nuestro Rodríguez que nos ha implicado en la guerra de Afganistán con más muertes (propias y ajenas) de las provocadas por el tan denostado como belicista Aznar. Pero además porque a Chamberlain, buena persona de verdad, ni se le pasó por la cabeza acusar a la oposición de “desleal” por criticar al Gobierno, ni pedir a la oposición que “arrimara el hombre” para apoyar al Gobierno.
Un periódico nacional publicó las actas de una reciente reunión del Consejo de Política Fiscal. Una especie de “wikileaks” a la española. Creo que ya nadie niega que el Estado autonómico está arruinado. Pero nadie ha recordado que en el 2008, Rodríguez (que, insisto, no es Chamberlain) lanzó una de sus políticas “estrella” (que ha terminado como todas las suyas): la “nueva financiación autonómica”. Rodríguez dijo que esta “nueva financiación autonómica” iba a servir para “mejorar” “la educación y la sanidad” autonómicas. Al final, el gobierno Rodríguez consiguió aprobar este modelo en verano de 2009… sin que ninguna autonomía votara en contra. Y ello a pesar de que en aquel momento estaba claro que ya habíamos entrado en crisis (por más que Rodríguez acusara de “antipatriotas” a quienes lo dijeran). Pues bien, insisto, a pesar de ello, ninguna autonomía se honró votando “no” a un modelo que prometía lo imposible: “más dinero” en tiempo de crisis. Naturalmente, Rodríguez se jactó (como acostumbra) de su “sabia” decisión y dijo que con él se creaba el “verdadero” Estado de las autonomías.
Lo que ha pasado después lo estamos viendo: la sanidad colapsada (el caso de Cataluña es crítico) y autonomías que quieren devolver al Estado las competencias de sanidad, educación y justicia que, en un Estado bien organizado nunca debieron haber sido transferidas a las autonomías.
Volvamos a Churchill. Y evoquemos sus palabras. Los gobernantes autonómicos “renunciaron al honor” de decir la verdad para tener la “paz” autonómica. Ahora no tienen paz ni honor.
NOTA:
Este artículo se ha publicado en el diario ABC, edición de Galicia, el sábado 30 de julio de 2011.
