Desde el Atlántico

Carlos Ruiz

De los polvos de Kosovo a los lodos de Crimea (con el Golán a la vista)

El lamentable precedente de Kosovo pesa, como una losa, sobre Occidente a la hora de denunciar la ilegal secesión de Crimea. Y el problema se agrava porque, ante la deficiente pregunta realizada al Tribunal Internacional de Justicia, éste resolvió con un dictamen que no ha servido para atajar este proceso de disolución que siembra la inestabilidad en el orden internacional. Conviene, por ello, recordar algunos puntos sobre el particular para poder analizar la cuestión creada en Crimea. @Desdelatlantico

I. LAS SEMEJANZAS Y DIFERENCIAS ENTRE KOSOVO Y CRIMEA
Entre los casos de Kosovo (2008) y Crimea (2014) existen algunas semejanzas y varias diferencias. También existe alguna supuesta «diferencia» que cabe relativizar.

Las semejanzas son, fundamentalmente, éstas:

1º. Ambos son territorios que forman parte de la «integridad territorial» de otro Estado.

2º. Ambos son territorios que, según el Derecho Constitucional (Derecho interno) no tienen atribuido el derecho de secesión.

3º. Ambos son territorios que se separaron del Estado del que formaban parte por medios contrarios al Derecho interno o Constitucional.

Las diferencias son, entre otras,

1º. Kosovo había sido escenario de una guerra que provocó la intervención del Consejo de Seguridad mediante varias resoluciones, cosa que no existe en el caso de Crimea donde el Consejo de Seguridad ni ha aprobado, ni es previsible que lo haga, resolución alguna.

2º. Kosovo se separó de Serbia para proclamar su «independencia», mientras que Crimea se ha separado de Ucrania para, primero ser «independiente» y, acto seguido, unirse a Rusia.

3º. Kosovo consumó la separación con una simple resolución parlamentaria, mientras en Crimea la secesión se ha producido con un referéndum.

A las anteriores semejanzas y diferencias cabe añadir una circunstancia que, en su día, fue cínicamente utilizada para diferenciar el caso de Kosovo. Se hablaba de una «secesión reactiva» en el sentido de que era la «respuesta» a las graves violaciones de derechos humanos operadas en Kosovo por el Estado del que formaba parte (Serbia). El argumento es extraordinariamente cínico pues, si bien es cierto que el Estado serbio fue responsable de graves violaciones de derechos humanos, las autoridades separatistas kosovares fueron responsables de violaciones de derechos no menos (quizás más) graves. Pierre Péan ha demostrado, en su obra «Kosovo: una guerra justa para crear un Estado mafioso» que el «Ejército de Liberación» de Kosovo extraía órganos de los prisioneros serbios para venderlos en el mercado. Por tanto, si atendemos al criterio de las violaciones de derechos humanos, parece claro que Kosovo no debía separarse pues esa separación era un medio para conseguir la impunidad por estos gravísimos crímenes.
Dejo a la imaginación de cada uno trasladar el hecho a otro contexto más cercano en el que la secesión sea el instrumento para buscar la impunidad, no para el tráfico de órganos de prisioneros, sino para otro tipo de delitos (de corrupción o de desobediencia a la justicia, por ejemplo).

II. LA ASAMBLEA GENERAL DE NACIONES UNIDAS SOLICITA AL TRIBUNAL INTERNACIONAL DE JUSTICIA UN DICTAMEN SOBRE KOSOVO
La declaración de la Asamblea parlamentaria kosovar de 17 de febrero de 2008 fue declarada contraria al Derecho interno de Serbia. Sin embargo, varios Estados, muy importantes, miembros de la OTAN primero, y aliados de éstos, después, empezaron a reconocer a ese Estado kosovar, pese a que era notorio que carecía de uno de los elementos fundamentales del Estado, la «soberanía», pues se hallaba tutelado por una autoridad internacional.
Ante esta ofensiva, Serbia instó, en la Asamblea General de Naciones Unidas, la solicitud de un dictamen del Tribunal Internacional de Justicia. No solicitó el dictamen el Consejo de Seguridad, como ha escrito Gabriel Albiac. Aquí he reproducido la resolución A/63/3 [Solicitud de una opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia respecto de si la declaración unilateral de independencia de Kosovo se ajusta al derecho internacional] aprobada el 8 de octubre de 2008 por la Asamblea General.

La Asamblea General,
Teniendo presentes los propósitos y principios de las Naciones Unidas,
(…)
Recordando que el 17 de febrero de 2008 las instituciones provisionales de autogobierno de Kosovo declararon su independencia de Serbia,
Consciente de que este acto ha sido acogido con reacciones diversas por los Miembros de las Naciones Unidas en lo que respecta a su compatibilidad con el ordenamiento jurídico internacional vigente,
Decide, (…) solicitar a la Corte Internacional de Justicia que, (…), emita una opinión consultiva sobre la siguiente cuestión:
“¿Se ajusta al derecho internacional la declaración unilateral de independencia formulada por las instituciones provisionales de autogobierno de Kosovo?”.

Adviértase que para entonces (no habían psado ni ocho meses desde la secesión) ya habían reconocido al «Estado» kosovar USA, Reino Unido, Francia, Alemania, Polonia…

III. EL DICTAMEN DEL TRIBUNAL INTERNACIONAL DE JUSTICIA (TIJ) SOBRE KOSOVO
Casi dos años después, el 22 de julio de 2010, el TIJ emitió su dictamen.

En este dictamen, a mi juicio, el párrafo clave, es el que lleva el número 26 y que me permito traducir:

26. Ciertos participantes en el presente procedimiento no obstante, han dado a entender que la cuestión planteada por la Asamblea General no era, en realidad, de naturaleza jurídica. Según ellos, el acto por el que se proclamó la independencia no está regido por el Derecho Internacional y debe ser considerado como un acto político que está regido únicamente por el Derecho Constitucional interno, mientras que la competencia consultiva del Tribunal se limita a las cuestiones de Derecho Internacional. En este caso, sin embargo, al Tribunal no se le ha pedido que determine si la declaración de independencia es conforme a ninguna regla de Derecho interno, sino sólo si es conforme al Derecho Internacional. El Tribunal, por tanto, puede responder a esta cuestión fundándonse en el Derecho Internacional sin tener que examinar ningún sistema de Derecho interno.

A partir de ahí, el Tribunal decide que, no estando condenada esta declaración de independencia por ninguna norma de Derecho Internacional (no hay resoluciones de Naciones Unidas que la condenen), la misma no es contraria al «Derecho Internacional».

A mi entender el problema del «caso Kosovo» fue la pregunta planteada.
Si en lugar de preguntar si era conforme con el Derecho Internacional la «declaración de independencia», se hubiera preguntado si era conforme al Derecho Internacional EL RECONOCER A UN ESTADO QUE NACE VULNERANDO LA «INTEGRIDAD TERRITORIAL» DE UN ESTADO MIEMBRO DE LA COMUNIDAD INTERNACIONAL, la respuesta hubiera sido muy diferente.
Por eso, a mi juicio, la ilegalidad, y el disparate político, no fue tanto la «declaración de independencia» de Kosovo, cuanto el reconocimiento que se hizo de ese «Estado» que se separaba de un Estado miembro de Naciones Unidas vulnerando su integridad territorial.

IV. DE KOSOVO A CRIMEA (CON EL GOLÁN A LA VISTA)
Como se ha dicho, Crimea es un territorio que se ha separado del Estado al que pertenecía para solicitar su anexión a otro Estado ya existente.
Guarda algunas semejanzas, pero también diferencias, con el caso del Golán sirio anexionado ilegalmente por Israel.
Crimea, como el Golán, pertenecía a otro Estado (Crimea a Ucrania, el Golán a Siria) y se separa para anexionarse a otro Estado (Crimea a Rusia, el Golán a Israel). Hay diferencias, claro. Crimea no es un territorio ocupado, mientras el Golán sí. Crimea operó un referéndum (aun cuando el grado de libertad de voto sea cuestionable) y el Golán fue anexionado por una ley del parlamento israelí. Eso sí, Israel requiere un referéndum para la «separación» del Golán de Israel.
La anexión del Golán por Israel fue condenada por la resolución 497 (1981) del Consejo de Seguridad, de 17 de diciembre de 1981.
Parece, sin embargo, improbable que el Consejo de Seguridad pueda aprobar una resolución similar condenando la anexión de Crimea, pues Rusia tiene derecho de veto.
Sin duda, Rusia al vetar no hace más que utilizar un instrumento que el ordenamiento jurídico le da.
Pero políticamente es indudable que si los países que han reconocido a Kosovo no hubieran avalado esa amputación del territorio de Serbia, algo diferente sería la cuestión ahora.

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Autor

Carlos Ruiz Miguel

Catedrático de Derecho Constitucional Director del Centro de Estudios sobre el Sahara Occidental Universidad de Santiago de Compostela

Carlos Ruiz Miguel

Catedrático de Derecho Constitucional
Director del Centro de Estudios sobre el Sahara Occidental
Universidad de Santiago de Compostela

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