Desde el Atlántico

Carlos Ruiz

Los Reyes Magos y el arte cristiano

Hoy, día 6 de enero, la Iglesia occidental celebra la festividad de Gaspar, Melchor y Baltasar, los tres Reyes Magos. En la Iglesia Oriental, sin embargo, hoy se celebra el dia de Navidad. Esta hermosa fiesta en la que las personas hacen regalos a sus seres queridos es una buena ocasión para hacer algunas breves consideraciones sobre la presencia de los Reyes Magos en el arte cristiano. @Desdelatlantico.

I. LOS REYES MAGOS… ¿TRES O DOCE?
El relato evangélico (San Mateo, capítulo 2) habla de unos «Magos» llegados de «Oriente» siguiendo una «estrella» preguntando por el «Rey de los Judíos» y que, al encontrar a Jesús le ofrecieron regalos (oro, incienso y mirra) y le «adoraron».
El relato no dice cuantos eran estos «magos», aunque sí dice que hicieron tres regalos. Por ello, en los primeros siglos, hubo algunas tradiciones que hablaban de «tres» Magos y otras que pensaban que eran «doce». La tesis de los «doce» Magos tuvo predicamento en Oriente (Armenia) pero también en escritos en Occidente (como los de San Agustín). Los nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar, parece que existen desde el siglo IV en la tradición armenia.
Finalmente, en el siglo V, el Papa León I, el Magno (San León Magno, reinante de 440 a 461) fijó su número en tres.

II. LOS TRES REYES MAGOS Y LAS TRES EDADES DEL HOMBRE
La iconografía de los Reyes Magos representa a los mismos como hombres de diferentes edades. Se suele representar así a Gaspar como un anciano de barba blanca, mientras que Baltasar aparece como de mediana edad y Melchor como un personaje joven. Así aparecen, con esos nombres, en una de las más interesantes representaciones, la que se encuentra en los bellísimos mosaicos de la Iglesia de San Apolinar Nuevo en Ravena (siglo VI).
Esta iconografía trata de evocar las «edades del hombre»: juventud, madurez y vejez. Con ello se trata de significar que el reconocimiento de la divinidad de Cristo se hace por todo tipo de hombres y que la salvación de Cristo llega para hombres de todas las edades.

III. LOS TRES REYES MAGOS Y SUS LUGARES DE ORÍGEN
En una de las primeras y, repito, más interesantes representaciones de los Reyes Magos, la de San Apolinar Nuevo de Ravena, los tres Magos eran representados con ropajes similares, de origen persa. Así pues, los tres venían de Oriente pero del mismo país

Siglos después, sin embargo, se introdujeron matices en las representaciones para transmitir la idea de que los tres reyes provenían de los tres continentes entonces conocidos: Europa, Asia y África. Esta representación conectaba con una idea, presente en Flavio Josefo, el historiador judío del siglo I, sobre los tres hijos de Noé. Según relata la Biblia (Genesis, capítulo 5, vers. 32), Noé tuvo tres hijos (Sem, Cam y Jafet). Según Flavio Josefo se dispersaron por los tres continentes: Jafet fue a Europa, Cam a África y Sem a Asia. De estos nombres provienen las palabras «semita» (descendiente de Sem) o «camita» (de Cam). Con esta idea se pretendía subrayar la universalidad del mensaje de Cristo, dirigido a todos los pueblos. Y a partir de aquí se fue desarrollando la imagen de que el mago que venía de África, camita, era de color negro.

Por cierto, que no en todas las representaciones de los Reyes Magos el rey negro es «Baltasar». Es muy interesante la iconografía de los Reyes Magos en Yucatán, donde el rey negro es «Melchor». Un ejemplo, entre otros, lo encontramos en el convento de San Antonio en Izamal, donde se venera a Nuestra Señora de Yucatán.

IV. UNA CATEDRAL MÁGICA PARA EL SEPULCRO DE LOS TRES REYES MAGOS
Una tradición cuenta que, después de la resurrección de Jesús, el apóstol Tomás halló a los magos en Saba donde fueron bautizados, consagrados obispos y luego martirizados. Sus restos fueron llevados a Constantinopla por Santa Elena, junto con otras importantes reliquias de la Pasión de Cristo (como la Corona de Espinas que se venera en Notre Dame de París o la cruz cuyo mayor fragmento se venera en Santo Toribio de Liébana). Posteriormente, el arzobispo de Colonia, Reinaldo de Dassel que además era canciller del imperio, consiguió del Emperador Federico I Barbarroja, que en 1164 (siglo XII), se trasladara los restos de los Magos a Colonia donde se empezó a construir una catedral digna de albergar el precioso relicario con sus restos, uno de los principales lugares de peregrinación de la Cristiandad.

La catedral de Colonia, una de las más bellas catedrales góticas del mundo, solo se terminó en el siglo XIX gracias, paradójicamente, al apoyo del canciller protestante Otto von Bismarck. Esta joya fue el único edificio que se salvó de los criminales bombardeos anglo-americanos sobre Colonia en la Segunda Guerra Mundial.

ADDENDUM
Desde una perspectiva teológica, pero con referencias artísticas también, es muy recomendable el artículo de Manuel Guerra «Los Reyes Magos ¿Un mito o realidad histórica?«

Autor

Carlos Ruiz Miguel

Catedrático de Derecho Constitucional Director del Centro de Estudios sobre el Sahara Occidental Universidad de Santiago de Compostela

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Carlos Ruiz Miguel

Catedrático de Derecho Constitucional
Director del Centro de Estudios sobre el Sahara Occidental
Universidad de Santiago de Compostela

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