El año 2025 trae consigo cambios relevantes en la fiscalidad española, especialmente para quienes cobran el Salario Mínimo Interprofesional (SMI). Por primera vez, pensionistas y personas en situación de desempleo con ingresos equivalentes al SMI se han visto obligados a presentar la declaración de la renta, aunque finalmente no tributarán por sus ingresos gracias a una deducción específica en el IRPF.
Este giro llega tras un intenso debate político y técnico entre el Ministerio de Hacienda, dirigido por María Jesús Montero, y el Ministerio de Trabajo. Inicialmente, Hacienda defendía que todos los perceptores del SMI debían tributar como cualquier otro trabajador, alegando que ya no se consideraba un sueldo de subsistencia. Sin embargo, tras las presiones y las negociaciones políticas, se ha optado por mantener exentos a estos colectivos mediante una deducción directa en la cuota del impuesto.
¿Qué implica este cambio?
- Obligación formal: Los pensionistas y parados con ingresos equivalentes al SMI deben presentar declaración para recuperar las retenciones aplicadas durante el año. Así, aunque no pagarán IRPF, anticipan dinero al Estado hasta que se les devuelva tras la campaña de la renta.
- Exención efectiva: Una deducción de 340 euros en el IRPF asegura que quienes cobren hasta el SMI (15.876 euros anuales en 2025) no tengan que pagar este impuesto.
- Extensión del beneficio: La exención se amplía también a quienes perciban hasta 18.276 euros, aunque con una deducción gradual según el nivel de ingresos.
El trasfondo político y social
La decisión final ha estado marcada por la presión de socios de gobierno y por el compromiso con la Carta Social Europea, que exige situar el SMI en torno al 60% del salario medio español. Excluir a estos colectivos del IRPF era una condición clave para cumplir con los acuerdos de coalición y evitar un impacto negativo sobre los más vulnerables.
Además, el proceso ha puesto sobre la mesa antiguos errores técnicos en el IRPF que penalizaban a rentas bajas con tipos marginales excesivos. Las correcciones introducidas han mejorado la equidad fiscal, aunque introducen una mayor complejidad administrativa para los contribuyentes afectados.
Subidas de impuestos: contexto general
El cambio en la tributación del SMI forma parte de un paquete más amplio de reformas fiscales impulsadas por el Gobierno para 2025:
- Se han aprobado hasta nueve subidas fiscales dirigidas tanto a empresas como a particulares.
- El objetivo es recaudar unos 4.500 millones adicionales al año, según lo comunicado a Bruselas.
- Entre las medidas destacan:
- Ajustes en el Impuesto sobre Sociedades.
- Aumento del tipo marginal máximo en rentas del capital dentro del IRPF.
- Cambios en el IVA, especialmente para alquileres turísticos y productos específicos como cigarrillos electrónicos o hidrocarburos.
Estas reformas buscan compensar la retirada progresiva de ayudas fiscales temporales implementadas durante los años más duros de la inflación post-pandemia.
¿Cómo afectan estas medidas al bolsillo?
Para muchos españoles, especialmente aquellos con ingresos modestos, estas novedades suponen cambios importantes:
- Trabajadores y pensionistas con ingresos iguales al SMI: dejarán de tener retenciones mensuales pero deberán declarar para obtener devolución. El alivio fiscal es real pero viene acompañado de trámites adicionales.
- Contribuyentes con dos o más pagadores: el umbral exento para declarar sube a 15.876 euros si los ingresos del segundo pagador no superan los 1.500 euros; con un solo pagador permanece en 22.000 euros.
- Jubilados con pensiones ligeramente superiores al SMI: verán reducidas sus retenciones frente a ejercicios anteriores. Por ejemplo, una pensión anual de 17.000 euros soportará solo 224 euros en retenciones frente a los más de 1.400 euros que se retenían hace seis años.
- Otros cambios destacados:
- Mayor reducción por rendimientos del trabajo (de 6.498 a 7.302 euros).
- Aumento de deducciones por donaciones.
- Modificaciones en las reducciones aplicables al alquiler.
La letra pequeña: ¿qué debe vigilar el contribuyente?
Aunque la exención fiscal es clara para quienes cobran exactamente el SMI, hay matices importantes:
- Si se superan ligeramente los umbrales establecidos (por ejemplo, por complementos o pagas extras), parte del ingreso podría tributar.
- Los contribuyentes deben estar atentos a las instrucciones específicas para presentar correctamente su declaración y solicitar las deducciones correspondientes.
- La presentación es obligatoria incluso si finalmente no hay cuota positiva que pagar; saltarse este trámite puede acarrear sanciones o retrasos en devoluciones.
Modernización y facilidades administrativas
En paralelo a estos cambios normativos, la Agencia Tributaria ha introducido nuevas herramientas digitales:
- Es posible abonar el IRPF mediante Bizum o tarjeta bancaria desde dispositivos móviles, facilitando así los pagos y devoluciones para millones de personas.
- La administración refuerza su apuesta por servicios telemáticos para reducir colas y agilizar gestiones.
En resumen, el año fiscal 2025 marca un antes y un después para pensionistas y desempleados con ingresos bajos, al tiempo que España avanza hacia una fiscalidad más progresiva pero también más exigente en términos administrativos. El reto para miles de ciudadanos será adaptarse a las nuevas reglas sin perder derechos ni incurrir en errores involuntarios.
