EL MERCADO FRANCÉS DE VIVIENDAS Y SU FACETA MÁS SINGULAR

Pisos de ensueño en París a precio de ganga: el secreto es que alguien tiene que morir

Comprar un apartamento en París a mitad de precio es posible, pero el truco está en esperar a que el vendedor fallezca para poder disfrutarlo

Pisos de ensueño en París a precio de ganga: el secreto es que alguien tiene que morir
La Torre Eiffel. PD

Encontrar un apartamento en París a precio de ganga puede sonar a leyenda urbana, especialmente en un mercado tan competitivo y caro como el de la capital francesa.

Sin embargo, existe un sistema legal que permite a los compradores adquirir propiedades a precios muy por debajo del mercado: el viager.

La contrapartida, y aquí está la clave, es que solo podrán ocupar la vivienda cuando el vendedor fallezca.

Este peculiar método, que mezcla inversión inmobiliaria y una pizca de azar, está ganando adeptos entre quienes buscan oportunidades diferentes en el sector inmobiliario.

El viager es un acuerdo de compraventa con raíces profundas en la tradición francesa.

Consiste en que una persona mayor vende su vivienda a cambio de dos pagos: un primer abono inicial, conocido como “bouquet”, que suele rondar el 20-30% del valor de mercado, y una renta mensual que el comprador se compromete a pagarle mientras viva. El vendedor mantiene el derecho a residir en la vivienda hasta su muerte, lo que significa que el comprador debe esperar pacientemente hasta ese momento para tomar posesión efectiva de la propiedad.

  • Bouquet: Pago inicial, típicamente entre un 10% y un 30% del precio de mercado.
  • Renta mensual: Cantidad acordada, pagada hasta el fallecimiento del vendedor.
  • Derecho de uso y habitación: El vendedor puede seguir viviendo en la propiedad hasta su muerte, o renunciar voluntariamente a ese derecho si lo desea.
  • Duración incierta: La gran incógnita es la esperanza de vida del vendedor, lo que introduce un componente de riesgo (y suerte) para el comprador.

¿Por qué alguien vendería su piso de esta manera?

La mayoría de los vendedores que recurren al viager son personas mayores que buscan mejorar su calidad de vida sin abandonar su hogar. Reciben una suma importante de dinero al inicio y una renta mensual vitalicia, lo que les permite afrontar gastos, complementar la pensión o costear residencias si llega el momento. En muchos casos, no tienen herederos o desean asegurar su independencia financiera.

Ventajas para el vendedor

  • Ingresos estables y garantizados de por vida.
  • Posibilidad de permanecer en su vivienda el tiempo que desee.
  • Liquidez inmediata para afrontar gastos o mejorar su calidad de vida.

¿Y para el comprador? La apuesta inmobiliaria

Para el comprador, la principal ventaja es la posibilidad de hacerse con una vivienda en zonas prime de París o de la Costa Azul a precios muy por debajo del mercado. Pero el gran riesgo es no saber cuánto tiempo deberá esperar para disfrutar del inmueble. Si el vendedor vive muchos años, la inversión puede no resultar tan rentable. Si fallece poco después de firmar el acuerdo, la ganancia puede ser considerable.

  • Oportunidad de adquirir apartamentos únicos (de esos que rara vez salen al mercado abierto).
  • El precio final suele ser muy inferior al de una compraventa tradicional.
  • Potencial plusvalía si el inmueble se revaloriza durante el periodo de espera.

Los números del viager en el mercado actual

En un momento donde los precios de la vivienda en París siguen siendo prohibitivos para la mayoría, el viager se presenta como una fórmula alternativa para quienes pueden permitirse esperar. Según agentes inmobiliarios especializados, los viagers ocupan apenas un pequeño porcentaje del total de transacciones, pero su visibilidad ha crecido tras la pandemia, sobre todo entre compradores internacionales y fondos de inversión que buscan diversificar activos.

  • El bouquet medio en París ronda los 150.000-250.000 euros, dependiendo de la zona y el valor del piso.
  • La renta mensual suele situarse entre 800 y 2.000 euros, ajustándose a la edad y esperanza de vida del vendedor.
  • El perfil del comprador varía desde inversores profesionales hasta particulares que sueñan con tener una segunda residencia en la capital francesa.

Aspectos legales y fiscales: lo que debes saber

El viager está regulado y es una práctica legal en Francia. Sin embargo, implica varias obligaciones fiscales y legales, tanto para el comprador como para el vendedor:

  • Impuestos: El comprador asume los impuestos sobre la propiedad desde la firma, aunque no pueda disfrutarla hasta el fallecimiento del vendedor.
  • Gastos de mantenimiento: Los grandes trabajos de reparación suelen corresponder al comprador, mientras que el vendedor se encarga de los gastos corrientes.
  • Herencias: Si el comprador fallece antes que el vendedor, sus herederos deberán seguir pagando la renta mensual hasta que el titular original fallezca.

¿Moda pasajera o tendencia al alza?

Aunque el viager no es una novedad en el mercado francés, su popularidad ha aumentado en los últimos años por varias razones:

  • El envejecimiento de la población y la falta de herederos en muchos casos.
  • El auge de inversores extranjeros interesados en el mercado inmobiliario parisino.
  • El encarecimiento de la vivienda, que obliga a buscar fórmulas menos convencionales de acceso a la propiedad.

¿Quiénes apuestan por el viager?

  • Jóvenes profesionales con visión a largo plazo.
  • Fondos de inversión que diversifican riesgos y buscan oportunidades en ubicaciones prime.
  • Parejas internacionales atraídas por el encanto de París y la posibilidad de adquirir un inmueble único a buen precio.

Riesgos y advertencias

A pesar de las ventajas, el viager entraña riesgos claros para el comprador:

  • La incertidumbre sobre la duración del contrato puede convertir la inversión en poco rentable si el vendedor supera la esperanza de vida prevista.
  • Dificultad para revender el derecho sobre el inmueble antes de poder ocuparlo.
  • Obligación de seguir pagando la renta mensual, incluso en situaciones económicas adversas.

En definitiva, el viager es una fórmula tan seductora como incierta. Permite soñar con vivir en un piso de película en París por una fracción de su valor, pero exige paciencia, capital y, sobre todo, una buena dosis de suerte. Para quienes buscan alternativas a los caminos tradicionales, el viager ofrece una puerta de entrada diferente al siempre codiciado mercado inmobiliario parisino.

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