POLÉMICA EN LOS DATOS DEL PIB ESPAÑOL

Calviño maniobró para que las cifras del INE favoreciesen al Gobierno

El mandato de Nadia Calviño estuvo caracterizado por encuentros tensos con el INE, presiones para modificar cifras y una serie de dimisiones en medio del debate sobre la independencia estadística

Calviño maniobró para que las cifras del INE favoreciesen al Gobierno
Pedro Sánchez (PSOE) y la ministra Nadia Calviño. PD

Ilegal y caradura.

Pura trampa.

Lo de la socialista Nadia Calviño.

La renuncia de Juan Rodríguez Poo como presidente del Instituto Nacional de Estadística (INE) en junio de 2022, presentada oficialmente como una «dimisión por motivos personales», trascendió lo que podría considerarse un simple cambio en la dirección de uno de los organismos más importantes del Estado.

Detrás de esta decisión, diversos testimonios y fuentes han indicado que la entonces vicepresidenta económica, Nadia Calviño, llevó a cabo reuniones en las que el tono fue muy elevado y exigente con Rodríguez Poo, cuestionando abiertamente la lentitud en la recuperación económica que reflejaban los datos del INE.

Fuentes presentes en esos encuentros han señalado que el tono de las conversaciones fue «duro e impropio», llegando a ser calificado incluso como «violento».

Calviño expresó en varias ocasiones su descontento porque las cifras publicadas no coincidían con la visión del Gobierno sobre la evolución económica tras la pandemia.

La presión era evidente: se esperaba que el Instituto revisara al alza las estimaciones del PIB y otros indicadores clave, algo que está prohibido por normativa europea.

El cese de Rodríguez Poo no fue el único movimiento significativo dentro del organigrama del INE. La vicepresidenta también solicitó repetidamente la destitución de la directora de Cuentas Nacionales, María Antonia Martínez Luengo, quien era responsable directa de elaborar las cifras del PIB. Según fuentes consultadas, Calviño llegó a calificarla como «inútil» frente al presidente del organismo y mostró un claro desprecio por su trabajo en sus propias memorias. Martínez Luengo, tras resistir en su puesto durante un tiempo, decidió marcharse en 2024 para asumir la dirección de estadísticas macroeconómicas en Eurostat, justo antes de una revisión al alza de los datos del PIB español.

Esta dinámica de presión no se limitó a los altos mandos. También hubo ceses en niveles intermedios del INE, como ocurrió con Carlos Javier Ballano Fernández, director general de Planificación Estadística y Procesos, quien dejó su cargo por decisión propia en diciembre de 2024, solo dos años después de haber sido nombrado por Calviño. Su salida sorprendió a muchos dentro de la administración, ya que se trataba de un técnico con una dilatada trayectoria.

La independencia estadística en entredicho

El reglamento europeo sobre Estadística y el Código Europeo de Buenas Prácticas garantizan la autonomía de los institutos nacionales respecto a la metodología empleada para sus cálculos, prohibiendo cualquier injerencia política en la elaboración de datos económicos. Las presiones detectadas durante el mandato de Calviño han suscitado un intenso debate sobre si esta independencia ha sido vulnerada, especialmente a raíz del goteo de dimisiones y los cambios metodológicos aplicados al cálculo del PIB coincidiendo con el cambio en la dirección del INE.

La polémica por estas maniobras ha llegado hasta el propio Banco Europeo de Inversiones (BEI), donde Calviño ejerce actualmente como presidenta. Se han planteado dudas sobre si es adecuado que alguien señalado por presionar a un organismo estadístico nacional dirija una institución financiera tan relevante dentro de la UE.

En su libro Dos mil días en el Gobierno, Nadia Calviño reconoce las tensiones internas que marcaron su etapa en el Ejecutivo, aunque aclara que siempre sintió el respaldo del presidente Pedro Sánchez. La economista admite que las discrepancias con el INE y otros departamentos fueron constantes y justifica su intervención como un intento por alcanzar mayor coherencia y rigor en los indicadores oficiales. Sin embargo, sostiene que su meta era preservar la credibilidad fiscal de España ante Bruselas y evitar así una infravaloración respecto a la recuperación económica.

La publicación de estas memorias ha reavivado el debate acerca hasta dónde debe llegar el control político sobre los datos económicos y cuál es el límite entre exigir resultados técnicos y ejercer presión política. Calviño, ahora residente en Luxemburgo gestionando los fondos del BEI con un perfil más moderado, continúa siendo una figura controvertida dentro del ámbito económico español y europeo.

La revisión al alza anunciada por el INE respecto a los datos del PIB en septiembre de 2024 permitió reducir la ratio deuda/PIB en 2,7 puntos adicionales hacia finales de 2023, adelantándose así un año al objetivo fijado por el Gobierno para esa reducción. Esta mejora fue celebrada públicamente; sin embargo, algunos analistas interpretan estos resultados como consecuencia directa de las presiones políticas ejercidas sobre el instituto estadístico. Otros expertos advierten que este tipo intervenciones pueden poner en riesgo la confianza internacional hacia la economía española y cuestionar la fiabilidad de sus datos oficiales.

El debate acerca de la independencia del INE sigue abierto; hay propuestas para reforzar su autonomía e incluso desvincularlo temporalmente del Ministerio de Economía bajo supervisión directa por parte de Eurostat, mientras se intenta recuperar la credibilidad perdida.

La trayectoria profesional de Nadia Calviño como vicepresidenta económica —y ahora presidenta del BEI— está inextricablemente ligada a esta polémica sobre cómo se gestionan los datos económicos en España. Las presiones observadas, las dimisiones sucesivas y los cambios metodológicos durante un periodo crítico para entender la recuperación post-pandemia han dejado huella tanto en instituciones como entre ciudadanos. Para muchos observadores, lo sucedido con el INE simboliza los desafíos que enfrenta cualquier intento por mantener independencia técnica frente a las exigencias políticas.

Hoy día, mientras dirige el BEI desde Luxemburgo, persisten interrogantes sobre cómo se salvaguardará realmente la autonomía institucional respecto a organismos estadísticos y cómo se garantizará transparencia informativa. La lucha por restablecer esa credibilidad estadística aún está lejos de concluir; su desenlace tendrá implicaciones significativas para futuras políticas económicas tanto en España como en Europa.

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