La derrotada dirigente socialista subió un 27% la subvención

Intentando ‘salvar el culo’, Susana Díaz inyectó más de 25 millones a Canal Sur

Intentando 'salvar el culo', Susana Díaz inyectó más de 25 millones a Canal Sur
La socialista Susana Díaz y Canal Sur TV. EP

Canal Sur es un tanatorio tras el hundimiento del PSOE (Andalucía: la caída del PSOE supone el fin del chollo para decenas de miles de enchufados socialistas)

Tras la debacle socialista en las elecciones del pasado 2 de diciembre de 2018, Canal Sur encara el primer cambio político (y de línea de gestión) de su historia sumido en una crisis laboral y de audiencia pero con las cuentas saneadas (Desconcierto progre-indepe total en la TV3 ante VOX: «¡Ha sido culpa de Aznar, del PP, de los Tribunales y de Canal Sur!»).

La Junta de Andalucía, que lleva casi 37 años controlada por el PSOE, aprobó a finales de junio de 2017 una ampliación de capital de 26 millones de euros con el objetivo de «restablecer el equilibrio patrimonial» de la cadena autonómica «tanto por consideraciones legales como económicas», explica la radiotelevisión en las cuentas de 2017.

Explica África Semprún en ‘El Economista’ este 4 de diciembre de 2018, que la ampliación, que se ha realizado mediante la compensación de créditos fiscales entre Canal Sur Radio y Televisión y su única accionista, la Agencia Pública Empresarial de la Radio y Televisión de Andalucía (RTVA), ha elevado el capital de la autonómica hasta los 83,54 millones de euros y le ha permitido tener unos fondos propios de más de 90 millones.

La operación se realizó menos de un año después de que la Junta de Susana Díaz decidiera renunciar a la austeridad en la radiotelevisión y elevar un 27% la subvención, que pasó de tener que funcionar con 105 millones a disponer de un presupuesto público de 133 millones.

La aportación de fondos extra se aprobó en marzo y diciembre de 2016. La cifra se ha mantenido en 2017, pero se elevó hasta los 140,4 millones en 2018 ante el desplome de los ingresos publicitarios y los problemas con Hacienda.

El año pasado, Canal Sur facturó 16 millones en publicidad, un 8,5 por ciento menos que en 2016, cuando ingresó 17,5 millones, lo que llevó a la Junta a aprobar en diciembre la inyección de otro millón de euros al grupo para compensar las menores ventas. A su vez, le contrató publicidad institucional por unos 440.000 euros. Este año la caída de los ingresos privados es mayor.

La lluvia de millones ha permitido a Canal Sur cumplir objetivos y cerrar los dos últimos ejercicios en beneficios. En 2016 ganó 226.000 euros y en 2017, 164.000 euros, un 27,6% menos.

Una solvencia que no le ha servido para mantener los niveles de audiencia, que está en mínimos tras perder casi un punto en un año, ni evitar un cisma en la plantilla, que en los últimos meses ha convocado movilizaciones para reclamar la recuperación de sus derechos sociales y su poder adquisitivo.

Así, en septiembre convocaron una movilización para pedir la dimisión de Joaquín Durán, subdirector general de RTVA y director de Canal Sur Radio y Televisión desde 2013 y miembro de la dirección de la autonómica desde 2001.

En este punto, CCOO lanzó ayer un comunicado para urgir a sus afiliados a crear «una plataforma que consolide los derechos y la estabilidad del empleo» de los 1.205 trabajadores. Así, el sindicato ha llamado a «la unidad y la resistencia» ante el temor de que la llegada de un gobierno de derechas les afecte.

Y es que, tradicionalmente, el cambio de partido en el Gobierno se ha traducido en una purga en los altos mandos y en los puestos intermedios de las televisiones públicas, como ha pasado con RTVE.

Pese a la preocupación por la llegada de las «políticas de derechas», el sindicato no ha dudado en arremeter contra la actual dirección y su política de programación y de externalización de la producción.

Así, CCOO ha culpado a la «programación tópica y casposa» de la caída de la audiencia, que no ha conseguido superar el 9,1% de share en el último año, frente al 9,9% de principios de 2017.

«Todo para beneficiar el status y el negocio de las productoras amigas, de directivos y exdirectivos o de la mafia de las subcontratas; todo a costa de la producción propia y la calidad».

Por su parte, UGT, que solicitó la dimisión del director de la radio en enero, no se ha pronunciado, pero tiene un enfrentamiento abierto con CCOO.

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