(PD).- Políticos y periodistas comparten una opinión: el turno de réplica es el termómetro que mide si un parlamentario es bueno, del montón o tirando a malo. Uno se puede preparar concienzudamente su discurso, pero es después de oír a sus interlocutores cuando tiene que improvisar, y ahí más de uno suspende. Ocurre que en el caso de los ministros, además, esa segunda intervención mide también el grado de conocimiento que tienen de sus respectivos ministerios.
Beatriz Corredor lleva un año al frente del Ministerio de Vivienda, pero, a juzgar por la escena que protagonizó este martes en el Senado, ni conoce a fondo los entresijos de su cartera ni puede presumir de sus dotes como parlamentaria. No en vano, del Ayuntamiento de Madrid (donde desde 2007 era concejala) el año pasado dio un sorpresivo salto de gigante al Ministerio. Ésa es toda su experiencia política, según cuenta El Semanal Digital.
En la sesión de control al Gobierno celebrada en la Cámara Alta, a la ministra de Vivienda le tocaba responder a una pregunta del senador José María Mur (del Grupo Mixto por el Partido Aragonés) sobre los convenios de bancos y cajas con el Gobierno para la financiación del Plan Estatal de Vivienda y Rehabilitación 2009-2012.
Había una docena de preguntas por delante de la suya, así que Corredor se entretuvo casi todo el tiempo revisando sus cuartillas. Mientras, en la tribuna, tres de sus colaboradores no perdían detalle de la sesión. Una de ella portaba una copia de las cuartillas que la ministra repasaba insistentemente. Incluían palabra por palabra la primera respuesta que debía dar la ministra a su interlocutor. Hasta ahí, lo común.
Pero no lo es tanto que su equipo se adelantara a los acontecimientos y hubiera redactado punto por punto la réplica que debía dar Corredor tras la intervención de Mur. El documento se titulaba Posible réplica y hasta llevaba subrayadas las palabras y frases en las que la ministra debía poner más énfasis. Por si quedaba algún palmo de terreno a la espontaneidad, Corredor y su equipo intercambiaron antes de su intervención y a través de sus móviles correos electrónicos para evitar cualquier tropezón de la madrileña. Eso sí que es improvisación…