El mercado inmobiliario en España está en el centro del debate público, con los alquileres de corta duración (ACD) en el ojo del huracán. Durante años, se ha culpado a esta modalidad de alojamiento del encarecimiento de la vivienda y de dificultar el acceso a alquileres asequibles. Sin embargo, un reciente informe de PwC, encargado por Airbnb, pone en cuestión esta narrativa, demostrando que la influencia de los ACD en los precios del alquiler es mucho menor de lo que se cree.
A medida que crece la preocupación por la accesibilidad a la vivienda, es crucial analizar el problema desde un enfoque integral.
Alquileres de corta duración: Una minoría en el mercado residencial
Los datos del informe de PwC son contundentes: los ACD representan solo el 1,3% del total de viviendas en España. De este porcentaje, apenas el 0,5% se destina exclusivamente al turismo. Estas cifras contrastan con la idea extendida de que esta modalidad de alojamiento es un factor clave en el encarecimiento del alquiler. En realidad, según el estudio, los ACD solo explican el 0,3% de la variación de precios del alquiler a nivel nacional.
A pesar de esta evidencia, los ACD han sido objeto de fuertes críticas y regulaciones estrictas en muchas ciudades españolas. Pero limitar esta práctica no ha demostrado ser una solución efectiva para controlar los precios del mercado. En cambio, las cifras sugieren que los verdaderos motores del problema son más complejos y estructurales.
El verdadero motor del encarecimiento del alquiler
Desde 2015, los precios del alquiler han aumentado un 57% en España, pero este incremento no puede atribuirse a los ACD. El desajuste entre la oferta y la demanda es el factor predominante. En 2023, la formación de nuevos hogares triplicó la construcción de viviendas, lo que dejó a muchas familias compitiendo por un stock limitado de inmuebles.
Además, el parque inmobiliario español enfrenta otras rigideces estructurales. Alrededor de 4 millones de viviendas permanecen vacías, lo que equivale al 14% del total. La falta de incentivos para reutilizar estas propiedades y las barreras para construir nuevas viviendas agravan el problema, limitando la oferta disponible para el alquiler.
El caso de las grandes ciudades
En ciudades como Barcelona y Madrid la situación es aún más evidente. En Barcelona, los ACD disminuyeron un 56% entre 2020 y 2023 debido a regulaciones estrictas. Sin embargo, esta reducción no impidió que los precios del alquiler aumentaran un 24% en el mismo periodo.
Por su parte, Madrid muestra una dinámica similar. En esta ciudad, los distritos con mayores incrementos de precios no coinciden con las zonas de mayor concentración de ACD.
Palma e Ibiza también ilustran esta tendencia. En Palma, la reducción de ACD fue del 37% entre 2020 y 2023, pero los precios del alquiler aumentaron un 27%. En Ibiza los ACD cayeron un 39%, mientras que los precios subieron casi un 20%.
Regulaciones insuficientes y soluciones integrales
Las políticas dirigidas a limitar los ACD han demostrado tener un impacto limitado en la solución de la crisis de la vivienda. El informe de PwC destaca la necesidad de adoptar un enfoque más amplio y estructural para equilibrar el mercado. Entre las medidas recomendadas están:
- Establecer incentivos para construir viviendas sociales.
- Fomentar la reutilización de viviendas vacías.
- Crear políticas que faciliten la construcción de nuevas propiedades.
Estas estrategias no solo ayudarían a incrementar la oferta de viviendas, sino que también contribuirían a estabilizar los precios y mejorar el acceso a alquileres asequibles.
La contribución económica del alquiler de corta duración
Más allá de su impacto en el mercado inmobiliario, los ACD también aportan beneficios económicos significativos. Este tipo de alojamiento satisface la demanda de alojamiento flexible, especialmente en zonas turísticas donde la capacidad hotelera es insuficiente. Además, fomenta el gasto local y genera empleo, fortaleciendo las economías locales.
Un aspecto destacable de los ACD es su flexibilidad. En épocas de baja demanda turística, muchas propiedades pueden volver al mercado residencial, ayudando a equilibrar la oferta en momentos clave.

