Qué es peor? el desconocimiento de algo, la ignorancia deliberada o las medias verdades?
Desconozco la concreta terminología técnica que utilizan la psicología y la sociología para tildar a este tipo de casos, pero no deja de ser un fenómeno, cuanto menos, curioso.
La era digital, la crisis y el Estado (legal y emocional) del Bienestar han catapultado el proceso de democratización social de tal manera que, a día de hoy, resultaría aventurado afirmar con total certeza que se ha llegado a tocar el techo ideal al respecto.
Efectivamente, las reacciones al panorama político actual corroboran el supino nivel de idiotez alcanzado por una significativa parte de los medios de desinformación masiva y de los políticos patrios, contagiando, en cierto modo, a un numeroso grupo de ciudadanos que, cual furienta marabunta, se han lanzado a verter todo tipo de improperios y análisis más bien propios de mosquitos que de personas cuerdas.
Por el camino se han perdido el análisis, el preceptivo, previo y necesario sosiego mental de base para ello, el silencio (incluido el digital) y, sobre todo, el ponerse a pensar intentando ser crítico y orillando en la medida de lo posible interferencias subjetivas varias.
Hoy prima lanzar lo más rápidamente posible vía RRSS (la vía oral es hoy subsidiaria) el primer pensamiento que aparece por las cabecitas, sin importar ni lo que se dice ni lo que significa ni, mucho menos, las consecuencias finales de todo ello.
Importa una paradoja vital: que vean que uno está ahí cuando en puridad no estás ahí ni aquí ni allá.
Se pretende sentar cátedra en cada lance dialéctico y, cuando la realidad te tira por medio o cuando los hechos te ponen en el espejo de lo que uno antes criticaba, se pasa a la segunda vuelta, el intentar justificar el viraje argumental dado en un inédito volantazo.
A veces pienso que no varamos la atención en lo que realmente importa y que es el núcleo de todas las cosas. Nos falta pisar y vivir la calle, mucho más.
En fin, disculpen estas salpicaduras mentales, debe ser el calor madrileño.
A cuidarse, meus.
PgV.