José Javier Souto Fernández nació en 1961 en la Hueria de Urbiés (Asturias). Allí pasó su infancia cargada de vida agrícola, ganadera y, por encima de todo, minera. En su juventud pasó una temporada en La Coruña donde se empapó del mundo marinero. Se casó a los veintidós años y comenzó a trabajar en la mina. Dos años después sufrió un grave accidente que le obligó a jubilarse.
Dieciséis años más tarde, tras una grave enfermedad, las palabras desaparecen de su mente, y llega una desesperación que disminuye cuando su hija le obliga a introducirse en el mundo de las letras.
Su vida siempre ha estado marcada por el pueblo, la mina y el mar, como símbolo del trípode donde José Javier se ha apoyado para buscar nuevos horizontes.
La Editorial Osiris publicó en octubre del 2011 “Sendas de pueblo. Caminos de mina. Senderos de mar”, un poemario escrito y editado en español y en asturiano. Poemas en la intimidad, llenos de cordura, amor, coraje, poemas que llegan al alma del lector en una transparente y decidida apuesta por lo verdadero, sin rehuir el dolor del hombre encarnado en el hombre, con sus miedos, con sus rincones oscuros, con sus frustraciones, poemas que irradian una luz y una calidez que recogen al lector en sí mismo y le acuna mientras lee. Hablo de un libro sin par, páginas de ternura y de sinceridad, de negro sobre blanco donde el autor descarga, por todos nosotros, la amargura y la esperanza por estar vivo.
Después de muchos años alejado de la poesía, posiblemente abochornado por malos poetas, por destellos que quisieron ser eternos, este libro de José Javier me ha redimido consiguiendo que pueda, de nuevo, confiar en ella, y comprobando que todavía hay voces que claman por la hermosura de una palabra, de una frase, de unas líneas admirables, sonoras y bien escritas.
Debo pues, en conciencia, felicitar a este gran poeta, a esta novísima y singular voz asturiana que, desde allí, nos llama a la lectura lenta y cadenciosa de un magnífico libro.
Vale.

