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Dos días leyendo y disfrutando del último libro caído en mis manos. Una flor del desierto, un hallazgo, una melosa sustancia que resbala por mi cerebro y me pone ante los ojos a una figura tal vez sin par en la Historia.
El libro comienza con el discurso dirigido a la Defensa de Sexto Roscio Amerino. Luego continúa con la Defensa de la Ley Manilia y, finalmente, Las Catilinarias, cuatro alocuciones pronunciadas entre noviembre y diciembre del año 63 a.C., después de ser descubierta y reprimida una conjura encabezada por Catilina para dar un golpe de Estado.
Sorprende a este lector la capacidad de Marco Tulio a la hora de expresarse, los conocimientos que en el arte de la oratoria demuestra, así como la convicción, la inteligencia, la mesura en su voz, a veces la vehemencia aplicada. Un hermoso monólogo lleno de danza, de envoltura, de miradas, requiebros y palabras, muchas palabras, cada una en su sitio, en su momento oportuno.
Sobrada inteligencia de antaño que perdura hasta el hoy más ordinario. Libro que aconsejo a usted (permítame la licencia), que esto lee.
Marco Tulio. Todos deberíamos conocerle en la distancia y en el tiempo. Yo no tuve, por circunstancias caprichosas, la oportunidad de estudiarlo en profundidad, pero ahora lo leo e intento comprenderle. Y me alegro.
Vale.
