El Acento

Antonio Florido

Pablo Iglesias: un comunista miserable (1)

Pablo, permite el tuteo porque no te guardo ningún respeto (2), (considerando el significado de esta palabra en cualesquiera de las ocho acepciones que aparecen en la RAE).
Respeto merecen, para mí, las personas de valía, sinceras, trabajadoras, alejadas del nepotismo más abyecto y, por supuesto, los viejos, mis queridos viejos.
Te declaras comunista porque tal vez hayas leído, de manera obligada, según los estudios que afirmas haber realizado, textos como El manifiesto comunista o El capital (o sea, lo que todo el mundo que lee, lee). Sin embargo, una cosa es leer y otra muy distinta comprender.
Un poner: supongamos que, efectivamente, entendiste algo de eso que, supuestamente, afirmas haber leído. En ese caso, repito, hipotético, ¿acaso piensas, de verdad, que los medios de producción de este país van a pasar todos a se propiedad del Estado? ¿Te acuerdas, sin mirar la Tontopedia, de las diferencias y relaciones entre las famosas superestructura e infraestructura de tu amado Marx? ¿Entendiste, de verdad, el sentido profundo del concepto valor-trabajo? ¿Lograste comprender las relaciones marxistas entre su ética y la ciencia?
A lo que voy: No eres comunista. Tal vez desees acercarte, mientras sueñas, a un comunismo libertario, pero no a otra cosa. Por eso creo que mientes, y te pregunto ahora, ¿cómo deberíamos calificar a una persona que engaña o miente o tergiversa o trata de justificar sus actos mediante procedimientos espurios?
Tú mismo, Pablo.
Para mí un comunista de verdad, que los hay, es totalmente respetable. No tiene coche privado, (o si lo tuvo algún día, se niega a usarlo porque prefiere los medios públicos de transporte). Vive como un hombre de a pie, es decir, una persona normal.
Usando las manidas e inicuas palabras de vuestra supuesta ideología (a propósito, de ideologías podríamos conversar en otro momento), lo hace en una casa normal, en un piso normal, con unos usos y costumbres (de 1º de Derecho) también normales.
Otra cosilla, Pablo: cuando trabajas, tú no eres tú. Me explico. Cuando acudes al Congreso de los Diputados lo haces solamente porque allí, en ese espacio tan reducido, no caben todos los españoles a los que tú, supuestamente, deberías representar, porque estamos, te lo recuerdo, en una democracia representativa (también de 1º de Derecho, y de bachillerato). A veces, cualquier mendigo de los tantos que hay por las calles madrileñas y de muchas ciudades y pueblos de España, van mejor vestidos que tú. No es de recibo. No puedes justificar tu apariencia con el derecho que te arrogas a vestir como te plazca. Lo quieras o no, repito, en tu trabajo, tú no eres tú, eres un simple mandado que ha de responder y defender las ideas que en su momento prometiste cumplir (en entregas futuras, y si los lectores de este periódico así lo desean, iré analizando punto a punto el programa de gobierno que tu partido tiene publicado).
Debes mantener las formas, Pablo, las apariencias, tu manera respetuosa de hablar (eso no lo enseñan más que en casa), porque te están escuchando, viendo y juzgando muchas personas que te dan mil vueltas en todo. Vistiendo como un pordiosero transmites de nosotros, los españoles, una imagen paupérrima al mundo. Titiritero que habla deprisa porque todos sabemos que el hablar rápido es propio de los vacíos de conocimientos que lo único que pretenden es confundir a los oyentes. (Estrategia comunicativa de los viejos tiempos, demasiado vulgar, por cierto).
Creo que lo que he dicho hasta aquí lo comprendes, que tienes la suficiente capacidad para ello, Pablo.
Eres vicepresidentedenoséqué. Tu mujer también está ahí, de ministra, ¿PODEMOS llamar a esto nepotismo o estoy equivocado? Responde tú mismo, si quieres, yo simplemente formulo la pregunta.
Por cierto, permite que te apunte con cierta sonrisa y descojone que tú, un comunista, amante de las masas, de los pobres, de lo común, de lo público, de la ciudadanía, de los derechos sociales… acudes a una entidad perversa neoliberal para pedir dinerito. Lo llamas un préstamo, Pablo. Sí, esa palabra la conocemos bien.
Por hoy termino con algunos comentarios (3) muy jugosos de autores, Pablo, a los que te aconsejo que leas, por si tienes tiempo y deseos de conocer sus pensamientos.

1. «No debes creer que eres alguien. No creas ni de coña que eres alguien. Porque no lo eres, no eres más que una mediocre mierdecilla. No creas que eres alguien, no creas que eres nadie en absoluto, porque no lo eres. Sólo eres una mierdecilla. Así que agacha la cabeza y ponte a trabajar, mierdecilla. Así al menos sacarás algo en claro. Cállate, agacha la cabeza, trabaja, y sé consciente de que novales una mierda». (Un hombre enamorado, de Karl Ove Knausgard).
¿Te gusta este autor, Pablo?
2. «El dinero limpio no existe. Las flores crecen de la mierda, cariño mío. De eso depende el arte en este país. De la fotosíntesis que produce el verde…». (Yo veo/tú significas, de Lucy R. Lippard).
¿Hermoso, no?

3. «La única constante en este mundo es la mierda, muchacho. Todos estamos diariamente metidos en ella hasta los tobillos, pero, a veces, cuando nos sube a las rodillas o la cintura, tenemos que echarla a un lado y seguir adelante». (4321, de Paul Auster).
Espero que este autor sí te suene, Pablo del alma.

La última, ya no te apuro más.

4. «La rebeldía interna del político no tiene nada que ver con la rebeldía externa, y puede volverse y se vuelve contra los revolucionarios en cuanto pasan a ser el poder legítimo, es decir, cuando se impone por la fuerza».
(De Marina Tsvietáieva, citada por Tzvetan Todorov en El triunfo del artista, y ahora citada también por mí).

Si te sientes reflejado por alguno de estos textos, no será culpa mía, piensa en ese caso en los demonios internos que te comen (a todos nos ocurre).

Nota: en el texto original aparece la palabra poeta, yo me he tomado la libertad de sustituirla por político, permítanme).

Aclaración: Pablo, yo también estudié Ciencias Políticas.

1. Me refiero a la 3ª acepción, según la RAE. Con ironía. También alude a la 4ª acepción.
2. Del lat. respectus ‘atención, consideración’.
3. Los cuatro extractos han sido tomados de www.procesosdeedicion.com

Por último: si algún lector desea que continúe aportando textos sobre este partido, PODEMOS, me gustaría que me enviaran sus sugerencias a mi correo personal. a.floridolozano@gmail.com

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA
Autor

Antonio Florido

Antonio Florido nació en Carmona (España), en 1965. Estudió Mecánica, Ingeniería Industrial y Ciencias Políticas. Aunque comenzó su oficio de escritor con la poesía, reconoce que se sintió tan abrumado por la densa humanidad de este género que tuvo que abandonarlo

Recibe nuestras noticias en tu correo

Antonio Florido

Antonio Florido nació en Carmona (España), en 1965. Estudió Mecánica, Ingeniería Industrial y Ciencias Políticas. Aunque comenzó su oficio de escritor con la poesía, reconoce que se sintió tan abrumado por la densa humanidad de este género que tuvo que abandonarlo

Lo más leído