¿Tiene usted espíritu navideño? Las fiestas navideñas se devanan entre una canción amarga y una dulce melodía, según la perspectiva que adoptemos ante las mismas. Está en nuestra mano convertirlas en agradables, para nosotros mismos, ¡y para nuestro prójimo!.
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Canción triste de Navidad. “¡Feliz Navidad! ¿Qué es la Navidad sino la época de pagar facturas y no tener dinero, la época en que uno se encuentra un año más viejo y ni una hora más rico, la época de hacer balance y descubrir en los libros de contabilidad que doce meses de trabajo han resultado estériles? Si pudiese hacer mi voluntad, a cada imbécil que me viniera con el Feliz Navidad en los labios, lo cocería en su propio jugo y lo enterraría con una estaca de acebo clavada en el corazón”. Con estas emotivas palabras como aguinaldo contesta el avaro Scrooge a su sobrino cuando viene a felicitarle las fiestas en el conocido relato de Dickens, Canción de Navidad.
Aunque lógicamente esto es llevar las cosas demasiado lejos, también es cierto que muchas personas se ven embargadas de tristeza con la llegada de estas fiestas: los problemas económicos, los ausentes, la soledad, la enfermedad, pueden sin lugar a dudas amargar en gran medida los dulces navideños y las celebraciones, dentro de una vorágine en la que de un día para otro nos vemos todos inmersos.
Carcajadas navideñas. Si damos la espalda a todas estas penalidades, y vemos el lado positivo de las cosas, que siempre existe, podremos convertir las fiestas de Navidad en una canción más alegre, e incluso sumergirnos en un mar de carcajadas. ¿Qué tal repescar el clásico de Luis G. Berlanga, Plácido, que recordarán está centrado en la época navideña, y reírnos un rato viendo la campaña “Un pobre en nuestra mesa”, con la que la gente bien de la época (la película es de 1961) trataba de hacer el bien a su manera. “¿A usted qué le ha tocado, un anciano de asilo o un pobre de la calle?”, se preguntan unos a otros en el sorteo de pobres de la película, donde trabajan actores como Cassen o José Luis López Vázquez.
Navidades animadas. O también cabe buscar unas carcajadas en películas más actuales, como El Grinch, donde Jim Carrey hace de malvado acicate del espíritu navideño, robando todos los regalos de las casas, hasta las bolas de colores que aparecen en el sueño de una ilusionada niña. O bucear en las series de dibujos animados, pues hasta las más ácidas están embargadas de alusiones navideñas. Así, el primer episodio de Los Simpson transcurría en Nochebuena y fue emitido precisamente en la Navidad de 1990, y la serie South Park tiene su origen en un primer corto de 1995 titulado precisamente El espíritu navideño, donde Jesús se pelea con Santa Claus por hacerse con el control de la fiesta de Navidad.
Componiendo una dulce melodía. Porque, a pesar de todo lo malo, la mayoría celebra con alegría estas fiestas, ya sea por su espíritu religioso, ya sea por su carácter humanitario y de amor al prójimo, porque todos sabemos que los buenos sentimientos acaban por embargarnos durante estas celebraciones y que es inútil resistirse. Por ello (si no hacen como yo que huyo a Tánger en un par de día, donde estas fiestas apenas se vislumbran), lo mejor es asumirlo desde el inicio e intentar aprovechar la coyuntura para tratar de mejorar nuestro carácter personal y nuestras relaciones con los demás, esforzarse por ser un poco mejores y dejarnos llevar, más allá del consumismo, por los aspectos esenciales del espíritu de la Navidad.
Un espíritu que no está reñido con la diversión, sino que, todo lo contrario, puede impregnarse de risas y alegría. En nuestra mano está que suene a nuestro alrededor una dulce melodía y no la amarga canción que oía el avaro del cuento de Dickens, finalmente reconvertido por la presencia de los espíritus que le fueron a ver a lo largo de estas mágicas noches.
¿QUÉ OPINAMOS LOS ESPAÑOLES DE LAS FIESTAS NAVIDEÑAS?
El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ha realizado varios estudios en los últimos años sobre la Navidad, de donde podemos extraer un perfil de cuáles son las opiniones predominantes de los españoles sobre estas fiestas. Veamos algunos datos:
· El 63 % considera que las fiestas de Navidad son principalmente y en primer lugar unas fiestas de carácter familiar, el 19 % que son de carácter religioso y el 11 % que son de carácter comercial.
· Entre los que creen que las fiestas son de carácter comercial, destacan los hombres más que las mujeres, los jóvenes más que los mayores, los que tienen estudios avanzados más que los que tienen estudios elementales, los de izquierdas más que los de derechas y los que viven en grandes ciudades más que los que viven en localidades de poca población.
· El 62 % de los españoles considera que las fiestas de Navidad son alegres y que la gente disfruta, mientras que un 15 % cree que son unas fiestas más bien tristes.
· Más de las tres cuartas partes de la población realiza gastos extraordinarios en estas fiestas, especialmente en comidas y regalos, pero muy poco en viajes.
· El orden de importancia que se da a las celebraciones en términos generales, en el sentido de que se hacen celebraciones más especiales, es el siguiente: Nochebuena (81 %), Navidad (78 %), Nochevieja (76 %), Reyes (70 %) y Año Nuevo (65 %).
· El 97 % de los españoles cena en Nochebuena en familia, mientras que en Nochevieja lo hace el 81 %.
· El 59 % de las familias hacen los regalos en Reyes, el 17 % en navidad, el 16 % en las dos fiestas y el 8 % en ninguna de las dos.
LO QUE HAY DE MITO EN LA NAVIDAD.
Más allá del espíritu religioso, por un lado, y de solidaridad con el prójimo que en nuestra cultura se asocia con estas fiestas, hay una serie de factores asociados a la Navidad a los que nos hemos ido acostumbrando, aún cuando algunos no tienen mucho sustento documental y no tienen una tradición tan prolongada como cabría esperar. Veamos algunos ejemplos:
· La costumbre del Belén parte del siglo XIII, atribuyéndose el primer Belén a San Francisco de Asís.
· La fecha de nacimiento de Jesús no se fijó en el 25 de diciembre hasta el siglo IV.
· El origen de los villancicos es completamente laico, y no religioso, como cabría suponer: parece que en un principio, hasta el siglo XV, eran poemas amorosos cortesanos.
· La lotería de Navidad se creó para financiar la guerra de la Independencia.
· Los Reyes Magos fueron variando en número a lo largo de la historia y Baltasar solamente se tiñó de negro a partir del siglo XIV.
· La imagen de Santa Claus proviene de un dibujante satírico del siglo XIX y Coca-Cola fue quien le dio en 1931, a Papá Noel su actual imagen pública.
DOS LIBROS SOBRE EL ESPÍRITU NAVIDEÑO.
· Canción de Navidad, de Charles Dickens (Biblioteca Juvenil de Alianza Editorial, 2001): desde su aparición en 1843 este cuento de fantasmas ha estado presente en las imágenes navideñas de niños, jóvenes y mayores. El avaro personaje de Ebenezer Scrooge, que inspiraría luego al Tío Gilito de Disney (Uncle Scrooge, en inglés) contemplando el paso de los espíritus de las Navidades pasadas, presente y futuras forma ya parte del imaginario colectivo. Conviene releerlo.
· Mitos y ritos de la Navidad, de Pepe Rodríguez (Ediciones B., 1997): un completo y crítico recorrido por la Navidad, desde sus remotos orígenes asociados al solsticio de invierno hasta el uso actual del cava en las celebraciones navideñas. El autor, escritor, periodista y profesor, desvela uno a uno todos los secretos: los Reyes Magos, los villancicos, la Misa del Gallo, el Belén, Papá Noel, el árbol de Navidad, el muérdago, el acebo, el turrón, el aguinaldo, y.. ¡hasta la lotería de Navidad!
LAS CLAVES DEL ESPÍRITU NAVIDEÑO.
El pastor y escritor norteamericano Henry van Dyke (1852-1933) hace una serie de preguntas que dan en la diana esencial de lo que podría ser el espíritu navideño. Considera que se dispone más de ese espíritu cuanto más síes se contesten a estas cuestiones:
· ¿Estás dispuesto a olvidar lo que has hecho por el prójimo y a recordar lo que otros han hecho por ti?
· ¿Estás dispuesto a no pensar en la deuda que tiene el mundo contigo, y a acordarte de lo que tú debes a la humanidad?
· ¿Estás dispuesto a reconocer que la única razón de la existencia no es el provecho que le saques a la vida, sino lo que tú aportes a ella?
· ¿Estarías dispuesto a tener en cuenta las necesidades y preferencias de los niños?
· ¿A acordarte de los que están entrando en años y se sienten débiles y solos?
· ¿A dejar de preguntarte qué tanto agradas a tus amigos, y preguntarte en cambio si los amas en medida suficiente?
· ¿A tratar de comprender qué es lo que realmente quieren los que habitan contigo, sin esperar a que ellos te lo digan?
· ¿A cavar una tumba para enterrar los malos pensamientos y a plantar un jardín con sentimientos bondadosos, y dejarlo con la verja abierta?
· ¿Estarías dispuesto a hacer lo que acabo de enumerar, aunque solo fuera por un día? Entonces conservarás el espíritu navideño.
Para hacer el test, vaya a la página siguiente.
TEST: ¿TIENE USTED ESPÍRITU NAVIDEÑO?
¿Es la Navidad una fiesta religiosa, un montaje comercial, una ocasión de reunirse en familia, un motivo para hacer y recibir regalos, un momento de grandes comilonas y de excesos en dulces y en colesterol? Aunque hay algo de todo esto, todos percibimos que hay algo más, que definimos como “espíritu navideño”.
¿Hasta qué punto participamos del espíritu navideño, o, por el contrario, estamos dispuestos a cocer en su propio jugo a quien nos felicite las fiestas, como hace el protagonista de la obra de Dickens? Descubrámoslo contestando a este test. Cumplimente todas las preguntas y cuente el número que obtenga de cada color. Si no encuentra una respuesta que se adecue exactamente a su punto de vista, procure elegir siempre una opción, la que más próxima esté a sus puntos de vista.
1. ¿Qué le viene a la cabeza cuando oye la palabra Navidad o siente que estas fiestas se aproximan?
a) Una buena época pero con algunos quebraderos económicos. Cosas buenas como vacaciones, familia, descanso.
b) Un inmenso dolor de cabeza, que me deja sumido en pánico y tristeza.
c) Una tremenda alegría, que me llena el corazón de ilusiones.
2. ¿Cómo suele pasar la celebración de la cena de Nochebuena?
a) De maravilla, reunidos con toda la familia, cantando villancicos y queriéndonos mucho.
b) Suele ser agradable, con una buena comida en un ambiente familiar.
c) Un trago amargo por el que hay que pasar, una farsa en la que todo el mundo se hace pasar por bueno, cuando en realidad son unos monstruos.
3. ¿Qué sensación le produce ver las calles especialmente iluminadas en esta época?
a) Indignación, por ver cómo el Ayuntamiento despilfarra el dinero de mis impuestos, que tanto trabajo me cuesta.
b) Me parece bien en general, aunque a veces está demasiado asociado a intereses comerciales.
c) Alegría y estímulo, aunque me gustaría que fueran un poco más espléndidos en estos días tan señalados.
4. ¿Cómo reacciona cuando ve a alguien disfrazado de Papá Noel por la calle?
a) Me parece divertido y creo que a los niños les hace mucha ilusión.
b) Me pongo en guardia, porque seguramente sea un peligroso asesino, como vi en una película.
c) Le entrego una carta con mis deseos de regalos.
5. ¿Cree en los Reyes Magos?
a) No, y les voy diciendo a los niños que me encuentro que los Reyes son los padres.
b) Sí, y tengo uno preferido a quien le escribo la carta (Gaspar, porque soy el segundo hijo).
c) No es que crea, pero me parece bien mantener esta tradición y creo que es buena para formar a los críos.
6. ¿Suele tomar las doce uvas el día de Nochevieja?
a) Por supuesto, cerrando los ojos y pidiendo un deseo a cada campanada. Después nos damos un beso toda la familia.
b) Ni loco, no estoy para semejantes tonterías.
c) Suelo hacerlo, porque tiene emoción y es una tradición bonita.
7. ¿Decora su casa especialmente en esta época del año con motivos navideños?
a) Solemos poner algunos adornos y un pequeño portal o un arbolito.
b) A veces cuesta trabajo entrar, con tanto Belén, árboles y bolas como hay por todas partes.
c) Solamente pongo un letrero en la puerta diciendo que aquí no se dan aguinaldos.
8. ¿Suele cantar villancicos?
a) Algún día cantamos un rato con los niños, pero no es mi fuerte.
b) Claro, tengo un tremendo repertorio y una colección de CD navideños que son la envidia del vecindario.
c) Déjese usted de tonterías, que no sigo con el test.
9. ¿Suele acordarse en esta época más de los ausentes o de los más desfavorecidos?
a) Esta época no tiene nada especial: si me acuerdo o no depende de otros factores.
b) Claro, la Navidad es una época de amor al prójimo y hay que ayudar a los que sufren o están lejos.
c) No sé por qué pero esta época siempre suelen venir este tipo de sentimientos más entrañables.
10. ¿Le gustaría que se redujeran los días de festejos navideños?
a) ¿Pero qué dice usted? Estas fiestas son lo mejor del año.
b) Desde luego que sí. La gente no sabe qué inventar para escaquearse del curro.
c) Tanto como eso no, pero quizás en España hay demasiadas fiestas seguidas en esta época en comparación con otros países.
Los resultados en la siguiente página.
Puntuación: cuente los puntos de cada color que consiga:
1. a) Azul. b) Rojo. c) Verde.
2. a) Verde. b) Azul. c) Rojo.
3. a) Rojo. b) Azul. c) Verde.
4. a) Azul. b) Rojo. c) Verde.
5. a) Rojo. b) Verde. c) Azul.
6. a) Verde. b) Rojo. c) Azul.
7. a) Azul. b) Verde. c) Rojo.
8. a) Azul. b) Verde. c) Rojo.
9. a) Rojo. b) Verde. c) Azul.
10. a) Verde. b) Rojo. c) Azul.
Resultados:
· Mayoría de rojos: desde luego que parece usted casi el espíritu de la antinavidad: cuanto más puntos rojos haya obtenido, más cerca estará de parecerse a Jim Carrey en El Grinch. Independientemente de sus creencias o de los problemas que pueda tener, ponga un poco de alegría en su vida, también durante esta época. Piense que hay gente a su alrededor que disfruta de estas fiestas y que no es bueno que se las amargue. Usted también tiene derecho a disfrutar y a pasar un rato agradable con sus seres queridos: aprovéchelo.
· Mayoría de azules: sus respuestas se corresponden con los de una persona relativamente “normal”, que aprecia las fiestas navideñas pero que no es un pastorcillo metido dentro de un belén. Mantiene sus comportamientos y actitudes con respecto a las fiestas de Navidad dentro de la media de nuestro entorno social. Si le funciona bien así, y está contento con los resultados, siga por el mismo camino. Si ha tenido respuestas de color rojo, piense un poco si no tendrá una parte de gruñón dentro de usted que podría querer mejorar.
· Mayoría de verdes: participa usted en gran medida del espíritu navideño, que parece motivarle en grado sumo, lo cual evidentemente no es nada malo, sino todo lo contrario. Si ha obtenido más de siete puntos verdes, de todas formas, igual está usted demasiado obsesionado con estas fiestas: tenga cuidado de no convertirse en una figurita de mazapán y que se lo coma alguien… La Navidad no lo es todo en esta vida, y hay que disfrutar de estas fiestas pero no hacerlas el centro de nuestra vida de forma absoluta.
· Empate de verdes y azules: le conviene leer los resultados de ambos colores y aplicarse lo que le corresponda. Tiene usted un aceptable espíritu navideño y vivirá estas fiestas con toda la alegría y la felicidad que las circunstancias le permitan.
· Empate de rojos y azules: no está usted imbuido en absoluto del espíritu navideño, sino que más bien es reacio a estos festejos. Lea los resultados correspondientes a ambos colores y aplíquese lo que le corresponda, tratando de eliminar los aspectos más negativos de su pensamiento, que no le benefician en demasía.
· Empate de verdes y rojos: si no se ha equivocado al contar, parece ser usted una persona de carácter contradictorio o inseguro, ya que combina rasgos de un acendrado espíritu navideño con otros completamente contrarios a estas fiestas. Medite en sus respuestas, leyendo los resultados correspondientes a ambos colores.
· Empate de los tres colores: Debe haber dejado alguna pregunta sin responder o no habrá contado bien los colores de sus respuestas.
