El hijo pródigo frente al Tío Gilito

La parábola del hijo pródigo que recoge el Evangelio de San Lucas es uno de los ejemplos más conocidos del camino al que lleva el derroche insensato, la prodigalidad excesiva y desenfrenada. El otro extremo, una exacerbada tacañería, tiene múltiples prototipos en nuestra memoria colectiva, siendo quizás el tío Gilito, de Walt Disney, un ejemplo ficticio perfectamente útil, que cuenta con la ventaja de que no ofende a nadie. Un caso, el del tío Gilito, inspirado en un también muy conocido referente literario muy adecuado en estas fechas, el avaro tío Scrooge del “Cuento de Navidad” de Charles Dickens, a quien se le aparecen por la noche tres espíritus, que representan su pasado, su presente y su futuro, que le harán cambiar su modo de ver la vida.

(Si quiere hacer ya el test vaya a la pagina siguiente, pero se perderá una curiosa información sobre los caros vinos que tomaron en una cena un grupo de banqueros que fueron despedidos por ello, aunque pagaron con dinero de su propio bolsillo)

“El tacaño señor Mostaza duerme en el parque, se afeita a oscuras, duerme en un hoyo en la carretera”, cantaban The Beatles en su canción Mean Mr. Mustard, del conocido álbum Abbey Road. Aunque la canción, compuesta por John Lennon durante una de sus estancias en la India, estaba inspirada en una noticia leída en un periódico, las malas lenguas la quisieron interpretar como una velada crítica a su compañero Paul McCartney, debido a la tacañería en los negocios que se le atribuía a este último (y que ahora con motivo de la larga negociación económica por su divorcio se ha vuelto a observar).

Porque el hecho de ser tacaño o desprendido, agarrado o derrochador, no está directamente relacionado con la fortuna propia, habiendo casos en ambos sentidos en los más variados estratos sociales. Los rasgos psicológicos, por un lado, y las experiencias propias o familiares habidas en la vida, por otro, contribuyen sin duda a nuestra actitud con respecto al dinero y en relación con el gasto, actitud en la que también juega un papel importante la cultura imperante en cada época, el entorno social y el momento histórico.

Un país que valora el ahorro. Según datos recientes del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), los españoles consideran en su inmensa mayoría (77 %) que administran de forma muy o bastante rigurosa el dinero que se ingresa en su hogar, mientras que solamente un 21 % dice administrar su dinero de un modo poco o nada riguroso. Pese a esta sensata actitud, más de la tercera parte de los hogares (39 %) gasta todos sus ingresos mensuales en el mismo mes, sin haber ahorrado cantidad alguna, aunque más de la mitad (59 %) reserva una parte para gastos futuros o como ahorro. Como se ve, el ahorro, pueda llevarse a efecto o no, es un valor prioritario para la mayoría de los españoles, quienes consideran en un 76 % que “hay que ir ahorrando en la vida para conseguir todo lo que se desea”. Estas actitudes, además, son, de algún modo, estables, y previsiblemente se mantendrán en el inmediato futuro, ya que, tras los atentados del 11 de septiembre y después de la implantación del euro, los españoles consideran, según el barómetro del CIS, que la situación económica actual del país es igual que hace un año (62 %) y creen que seguirá igual dentro de un año (42 %) o que mejorará (19 %).

La generosidad, entre la avaricia y el derroche. Dentro de un comportamiento generalizado de una aparente sensatez, encontramos continuamente anécdotas en nuestra vida cotidiana y a través de los medios de comunicación en los que la tacañería o el derroche se erigen en auténticos protagonistas. Por no hablar de los chistes que sobre estos temas se prodigan en los encuentros informales y, hoy día, también en Internet. Personas que, como el Sr. Mostaza de la canción, mueren en condiciones de extrema miseria y que ocultaban una inmensa e inútil fortuna o dilapidadores de ingentes recursos en actividades superfluas están a la orden del día, siendo fuente de comentarios, cuando no de cotilleos. Y frente a ellos, la mayoría, personas sensatas que intentan administrar sus recursos del modo más adecuado, previendo situaciones futuras y buscando asesoramiento de los expertos. Personas sensatas que no olvidan la generosidad con el prójimo más desfavorecido, a veces llegando a casos notables, como don Hilario de la Mata, Marqués de Vargas, famoso por las elevadas propinas que solía distribuir (gastaba en este concepto unos dos millones de pesetas anuales de las de hace unas décadas), y famoso también por su espíritu emprendedor en el terreno de los negocios, en concreto en el de vinos y destilados.

Mantener el necesario equilibrio en el trascurso de la vida suele ser difícil para todos, aún cuando la disciplina y la planificación, el consejo ajeno y la autocrítica, las relaciones sociales, el estudio y la actualización permanente de informaciones, pueden ayudarnos en gran medida a mantener una relación adecuada con nuestros recursos económicos, sin caer en el error cometido por el hijo pródigo en la célebre parábola o sin que seamos tachados de avaros, como le sucede al por otro lado divertido Tío Gilito. Sin necesidad de que se nos aparezcan espíritus nocturnos, como en el navideño cuento de Dickens, ya que siempre estamos a tiempo de poner medidas en nuestra vida que ayuden a mejorar nuestros comportamientos.

AL DESPIDO POR EL DERROCHE.

Hace poco saltó a los medios de comunicación internacionales la información sobre el despido de cinco altos ejecutivos de Barclays Capital, banco de inversiones filial del Barclays Bank, que hicieron una estruendosa muestra de derroche, al pagar una cuenta de 44.007 libras esterlinas (unos 71.000 €, casi 12 millones de pesetas) por las bebidas tomadas en una cena en el restaurante Petrus, uno de los locales más de moda en Londres, situado en Saint James´s St. y regentado por el famoso chef Gordon Ramsay, que fue jugador del Glasgow Rangers y da su nombre al único restaurante de Londres en aquél tiempo con tres estrellas Michelin, situado en el elegante barrio de Chelsea.

Quizás para hacer honor al nombre del local, los ejecutivos (aunque en la mesa había seis directivos, uno de ellos, que acababa de entrar en la compañía no fue despedido, y otro, por ser musulmán, dice ahora no haber probado ni gota de vino) pidieron tres cosechas míticas de Petrus (1947, 1946 y la muy especial de 1945), uno de los vinos más cotizados de Burdeos, elaborado esencialmente con uvas merlot. Además, los empleados del banco solicitaron otras “minucias” como un Montrachet de 1982 y un Château de Yquem (un muy preciado vino dulce de Sauternes) nada menos que de la cosecha de 1900.

No pagaron “a escote”, sino que lo que abonaron quizás fuera proporcional a su ingesta de alcohol, ya que el importe hecho efectivo por cada uno varía desde las doce mil a las tres mil libras. El caso es que este despilfarro les ha costado el despido, pese a pagar el importe del vino de sus bolsillos (la comida, dado la abultado de la cuenta, fue al final una gentileza de la casa), ya que el banco no considera correcto estos dispendios tan excesivos, en unos momentos en los que la entidad estaba procediendo a importantes recortes de personal. Los despedidos quisieron demandar al chef Gordon Ramsay, acusándole de violar su intimidad difundiendo la cuenta de la cena, cosa que éste niega. El tema es tan polémico que en Internet se haicieron encuestas sobre la procedencia o no del despido de este grupo de entusiastas bebedores.

LA DESTRUCCIÓN DE LA RIQUEZA, EL MAYOR DE LOS DESPILFARROS.

Sin llegar al punto de quemar Roma, hecho cuya paternidad se atribuye hoy día tanto al emperador Nerón como a ciertos grupos de los primeros cristianos, hay otros precedentes históricos y curiosos rituales de destrucción de la riqueza, que trascienden al mero despilfarro. Así, el antropólogo polaco Malinowski estudió ciertas costumbres de las tribus de la Polinesia, coincidentes sorprendentemente con las de los indios del Este de Canadá y Nueva Inglaterra, que hablan de un sistema peculiar de destrucción de la propia riqueza.

Estas tribus establecen rituales para hacerse regalos, por ejemplo, brazaletes tallados en concha y collares de nácar. Los regalos se hacen en círculo, circulando los brazaletes en un sentido y los collares en sentido opuesto. Un fenómeno parecido sucede en las tribus norteamericanas, donde se da un proceso de intercambio de regalos conocido como potlatch que ha sido largamente estudiado por los antropólogos. Muchas veces, más que de regalar, se trata de destruir riqueza para reafirmar el propio poder: se sacrifican esclavos, se queman aceites preciosos, se tiran al mar objetos de cobre, se queman suntuosas mansiones… Una forma, sin duda pintoresca, de demostrar a los demás el poder que se tiene. Algo así como encender los cigarros puros con billetes de cien dólares.

DOS OBRAS PARA OBTENER DINERO QUE AHORRAR O DILAPIDAR.

· El hombre más rico de Babilonia, de George S. Clason (Ediciones Obelisco, 12ª edición, 2001): tras hacerse millonario imprimiendo mapas en Colorado, Clason alcanzó mayor popularidad a través de sus escritos económicos y financieros ambientados en la antigua Babilonia, explicando “cómo alcanzar el éxito y solucionar sus problemas financieros”. El autor quiere ayudar a sus lectores para que “su cuenta bancaria se engrose constantemente” a través de ciertas reglas de “gestión de la riqueza”, como aprender a vivir con menos de lo que se gana, aprender a pedir consejo a personas con experiencia y aprender a hacer “que tu dinero trabaje para ti”.

· Las mujeres inteligentes acaban ricas, de David Bach (Amat Editorial, 2002): el autor, asesor financiero, ha descubierto que las mujeres tienden a ser por naturaleza grandes inversoras una vez que aprenden a aprovechar sus valores. Frente a los hombres, que tienden a comprar “cosas”, las mujeres pueden tener una mayor facilidad para el ahorro y la inversión a largo plazo. Se exponen en la obra siete pasos para conseguir seguridad financiera “y alcanzar sus sueños”, entre los que se incluyen “el método de mi abuela de las tres cestas”, “los nueve errores más importantes que cometen los inversores y cómo evitarlos” o “los doce mandamientos para atraer más riqueza”.

LOS NUEVE ERRORES MÁS IMPORTANTES QUE COMETEN LOS INVERSORES.

Aunque para saber cómo evitarlos tendrán que recurrir al libro Las mujeres inteligentes acaban ricas, los nueve errores, según el autor de la obra, David Bach, son:

1. Convertirse en inversor antes de organizarse y tener objetivos específicos en mente.

2. Comprar una inversión que no conozca.

3. Esperar el momento más oportuno para comprar o vender.

4. Dejar de ahorrar para la jubilación.

5. Especular con el dinero de las inversiones.

6. Pagar demasiados impuestos.

7. Comprar una inversión que no sea fácilmente liquidable.

8. Tener una hipoteca a treinta años.

9. Abandonar.

El test en la página siguiente.

TEST: ¿ES USTED TACAÑO/A O DERROCHADOR/A?

La percepción que tenemos de nosotros mismos no suele coincidir con la que los demás tienen de nosotros, y mucho menos en los temas de dinero. Una persona ahorradora puede ser tildada de tacaña, mientras que una generosa puede ser considerada una despilfarradora sin medida. Por ello, puede que lo que pensemos de nosotros mismos en lo que atañe al dinero no coincida con la realidad. ¿Es usted un tacaño sin saberlo o un dilapidador de su fortuna familiar sin quererlo? Sin intentar hacer una medición científica de algo que es esencialmente subjetivo, podrá, con ayuda de este test, descubrir si tiende usted más a la avaricia o al derroche, o si se encuentra en el punto medio de la comúnmente considerada “normalidad”. Aunque no encuentre una respuesta que sea exactamente coincidente con su punto de vista, procure elegir siempre una opción, la respuesta más próxima a su modo de pensar.

1. ¿Sabe usted con exactitud dónde está su dinero, es decir, lo que gana, lo que vale su casa, lo que paga de hipoteca, lo que tiene en el banco, lo que tiene y lo que debe?

a) Con toda exactitud: me paso el día contando el saco de billetes que tengo camuflado en el colchón de mi cama.

b) Ni idea. Qué más da, mientras no me corten la tarjeta de crédito. A vivir que son dos días.

c) Hago un balance anual de mi situación económica y todos los meses hago un recuento y previsión de entradas y salidas.

2. Cuando está con un grupo de amigos en una cafetería o comiendo en un restaurante, ¿cuál es su comportamiento a la hora de pagar?

a) Suelo adelantarme yo a pagar la cuenta de todos. ¡Será por dinero!

b) Si no he quedado en invitar yo por algún motivo o no he sido previamente invitado, repartimos el importe aproximadamente entre todos.

c) Casualmente suelo haberme retirado estratégicamente al servicio cuando van a traer la cuenta, con lo que no me suele tocar pasar por ese duro trance.

3. ¿En qué circunstancias suele usted recurrir a solicitar un crédito a una entidad bancaria o financiera?

a) Para comprar la primera vivienda, un coche o para cubrir algún gasto extraordinario, imprevisto o importante.

b) Estoy permanentemente entrampado con los bancos. Voy pidiendo ampliaciones sucesivas de los créditos que ya tengo concedidos. Así es la vida actual.

c) Yo no pido. Suelo conceder préstamos con altos intereses a mis conocidos más necesitados, siempre que me ofrezcan alguna garantía en prenda.

4. ¿Suele pedir dinero prestado a sus amigos?

a) Siempre es mejor gastar el dinero de los demás que el propio. Si además se olvidan de reclamármelo luego, mejor que mejor.

b) No me gusta pedir dinero a mis amigos, aunque alguna rara vez he tenido que hacerlo o me lo han pedido.

c) Como les invito siempre a todo, cuando me quedo sin blanca no tengo más remedio que dar algún que otro “sablazo”.

5. Imagine que ve en un escaparate una prenda que le gusta. ¿Cómo es su comportamiento?

a) No suelo mirar escaparates. Solo exponen para intentar sacarte el dinero.

b) Entrar y comprarla de inmediato.

c) Antes de decidirme, evalúo la relación calidad-precio y la necesidad que tengo de esa prenda.

6. Cuando va a comprar algún producto alimenticio a un supermercado, ¿hasta qué punto se fija en el precio?

a) Comparo las distintas marcas y precios, e intento aprovechar las ofertas.

b) Voy a varias tiendas distintas como sistema, para comparar en cuál es más barato.

c) No suelo mirar los precios. Cojo lo que quiero y lo pago.

7. ¿Siente a veces una necesidad imperiosa de gastar dinero?

a) Casi siempre. El dinero me quema en los bolsillos, está para gastarlo.

b) Nunca. No estoy tan loco.

c) Habitualmente no, aunque a veces me gusta concederme alguna gratificación.

8. ¿Qué opina de los planes de pensiones?

a) Un truco de los bancos para quedarse con tu dinero. ¿De qué vale ahorrar para la jubilación si en cualquier momento te puede caer una maceta en la cabeza?

b) Un buen sistema de ahorrar, conseguir ventajas fiscales y tener mayores recursos en la jubilación.

c) Cualquier forma de guardar el dinero es buena, aunque es más segura una caja fuerte.

9. Cuando le dan la carta en un restaurante, ¿cómo influyen los precios en su elección de platos?

a) Intento elegir un menú dietéticamente equilibrado, o algo que me apetece, si entra dentro de mi presupuesto.

b) Pido siempre lo más caro, para que vean que no soy ningún pobretón.

c) Elijo siempre el menú más económico, que he estudiado previamente en la puerta.

10. ¿Cómo es su actitud a la hora de dar propinas?

a) Nunca doy propinas. ¿No tienen ellos un sueldo?

b) Suelo dar propina en los sitios en los que es costumbre, redondeando al alza la cifra a pagar, o calculando un pequeño porcentaje sobre el importe.

c) Hay que ir dando billetes a todo el mundo, si quieres que te traten como a un gran señor.

Los resultados en la página siguiente.

Puntuación: cuente los puntos de cada color que consigue:

1. a) Azul. b) Rojo. c) Verde.
2. a) Rojo. b) Verde. c) Azul.
3. a) Verde. b) Rojo. c) Azul.
4. a) Azul. b) Verde. c) Rojo.
5. a) Azul. b) Rojo. c) Verde.
6. a) Verde. b) Azul. c) Rojo.
7. a) Rojo. b) Azul. c) Verde.
8. a) Rojo. b) Verde. c) Azul.
9. a) Verde. b) Rojo. c) Azul.
10. a) Azul. b) Verde. c) Rojo.

Resultados:

· Mayoría de rojos: es usted una persona despilfarradora, o al menos con una marcada tendencia a vivir por encima de sus posibilidades y sin preocuparse por el ahorro o sus necesidades futuras. Su nivel de despilfarro será tanto mayor cuanto más puntos rojos haya acumulado durante la realización del test. Muy posiblemente tendrá con frecuencia problemas económicos, que pueden repercutir en su vida familiar o en su actividad laboral. Frene un poco sus impulsos y trate de establecer mecanismos para controlarse a sí mismo, evitando las ocasiones en las que identifique que se produce en usted una mayor propensión al despilfarro.

· Mayoría de verdes: parece usted una persona equilibrada en términos generales, que sabe manejarse de modo adecuado en lo que respecta a las cuestiones de dinero. Aunque es posible que a veces peque usted por exceso o por defecto, tiene los pies en la tierra y se maneja por la vida con una cierta objetividad en los aspectos económicos. Intente mantenerse en esta línea y las cosas transcurrirán con una relativa normalidad. Seguramente sea usted mismo consciente de cuándo comete errores: identifíquelos y aplique medidas para que no se repitan.

· Mayoría de azules: probablemente sea usted una persona tacaña, o al menos una persona más preocupada por la acumulación de bienes o dineros que por su disfrute. Ello será tanto más pronunciado cuanto más puntos azules haya acumulado durante la realización del test. Esta situación le puede impedir vivir la vida en toda su intensidad y puede que le aparte de la riqueza que proporciona en todos los sentidos la vida social. Aprenda a ser generoso y a compartir con los demás las cosas de las que dispone, ya que en ello radica la felicidad y un mayor enriquecimiento personal.

· Empate de rojos y verdes: es conveniente que lea usted los resultados correspondientes a los dos colores. Posiblemente sea usted una persona con una cierta tendencia al derroche más que al ahorro. Trate de conducirse por el camino de la mesura, corrigiendo los defectos en su comportamiento económico que seguramente tenga usted identificados.

· Empate de verdes y azules: le conviene leer los resultados correspondientes a los dos colores, ya que es usted una persona que, aunque relativamente equilibrada en lo económico, puede tener cierta tendencia a la tacañería, al menos ocasionalmente. Debe esforzarse por potenciar su espíritu generoso, eliminando las tentaciones de avaricia que eventualmente le puedan surgir.

· Empate de rojos y azules: combina usted actitudes propias de la tacañería con otras proclives al derroche, lo que seguramente tenga que ver con una escala de valores algo desequilibrada. Según sus intereses o los hábitos adquiridos, cambia de comportamiento, lo cual le puede producir problemas en su relación con los demás. Trate de llevar una actitud más coherente en las distintas facetas de su vida.

· Empate de los tres colores: Repase sus respuestas, ya que habrá dejado alguna pregunta sin responder o no habrá contado bien.

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Autor

Juan Luis Recio

Blogger gastronómico y de tendencias, crítico de vinos (XL Semanal), letrista, sociólogo, mensista, poeta

Juan Luis Recio

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