Estaba llena de fotógrafos la inauguración de la nueva exposición, fotográfica, claro, que se exhibe esta temporada en Zoe Café. El artista era un ya viejo amigo, Alejandro del Estal, con el que a veces comparto mesa. Incluso he comentado aquí algunas de esas memorables ocasiones.
La exposición es muy interesante, y por eso desde aquí se la recomiendo. Como ven, algunas de las fotos tienen que ver con este «buen vivir», y además se exhiben en un bar-restaurante de moda, así que las conexiones son obvias.
Y las fotos apasionantes, todas de seres humanos en movimiento, fugaces, indefinidos, desconcertantes y próximos, enmarcados en diversas situaciones cotidianas que se unen a través de un colorido medido dentro de una amplia y suave escala cromática. Las situaciones a veces inquietantes, a ratos cercanas, casi siempre con algún interrogante que queda al albedrío del observador atento, nos hacen buscar puntos de afinidad en nuestra memoria.
El conjunto constituye un viaje, en suma, por la obra de un fotógrafo que ha ido trabajando pausada y sistemáticamente en los últimos tiempos, convirtiendo la incipiente afición inicial en una clara profesionalidad y saber hacer que dará mucho más que hablar en el futuro.
Así describe el autor su obra en esta exposicióN, que titula IN ITINERE:
“Pienso, luego existo” decía el bueno de Descartes, uno de mis filósofos preferidos en mi juventud bachillera en la que recuerdo (¿quién no lo hizo?) haber reinventado alguna sentencia que imitara a aquella: “me muevo, luego vivo”. Su esencia era una arenga hacia la inquietud como piedra angular de mi existencia: salir, viajar, moverse…, en definitiva, no quedarse en casa, a ser posible.
Esta exposición es un pequeño homenaje a aquellos recuerdos y lo hago a través del movimiento humano, buscando ese límite que hace irreconocible a cada uno de los personajes que fotografío, invitando a que cualquiera de nosotros se pueda proyectar y ocupar (como si fuera un juego de intercambio de almas) alguna de las imágenes; yendo, viniendo… a un bar, con los amigos, con la familia, con tu pareja, de viaje…
Dedico especialmente esta exposición a Sagrario, Adrián y Fabio que tan sufridamente llevan la compañía de una cámara en nuestros ratos libres familiares y a esos magníficos fotógrafos, Guillermo y Pablo (B&V), que tanto me han ayudado en la selección y en la edición.
Alejandro del Estal (octubre 2007)
