Ahora que se ha acabado la temporada veraniega y se vacían muchos espacios de la isla, es una época muy adecuada para el disfrute en los bellos parajes de Ibiza, como, por ejemplo, esta posibilidad que se nos ofrece.
Ibiza Gran Hotel está situado en una zona excepcional de la isla, por sus privilegiadas vistas de Dalt Vila y el mar Mediterráneo. Ha sido diseñado con el objetivo de ofrecer a sus clientes la máxima privacidad, bienestar, descanso y también una amplia oferta gastronómica que cubre todos los gustos y responde a alternativas culinarias diferentes.
El Hotel cuenta con un conjunto de 157 suites estilo loft, todas orientadas al mar y con singulares vistas, en un ambiente que combina estilo y confort para poder sentirse cómodo y relajado.
Ibiza, que destaca por su biodiversidad y su cultura -no en vano fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO– es una pequeña joya mediterránea. Ibiza Gran Hotel propone vivir esa cultura disfrutando por las estrechas calles de la ciudad, para después descansar en sus confortables suites y disfrutar de sus instalaciones.
La variada oferta gastronómica del hotel es otro de sus alicientes. Los clientes pueden disfrutar de una cocina ibicenca y mediterránea en el restaurante Costa Mara; de una más nacional con toques internacionales en el Jack Pot, y también de un cuidado y sugerente Room Service. Además, el hotel cuenta con un bar-terraza, The Gee y un cocktail-lounge, La Gaia, con una sugestiva y personalizada carta de cócteles.
Para cerrar esta amplia oferta gastronómica el hotel dispone de dos áreas más de restauración: El Pool Restaurant y el Pool Bar, que ponen el toque informal y ligero a la completa gastronomía del Ibiza Gran Hotel.
La oferta gastronómica del Ibiza Gran Hotel cuenta con un equipo muy cualificado representado por Óscar Molina, que ejerce como chef ejecutivo y Joan Navarro como subchef. Ellos se encargan de supervisar toda la restauración del Hotel y de cuidar hasta el más mínimo detalle gastronómico, siempre manteniendo una línea de alta calidad y exclusividad para todos los clientes.
Oscar Molina es un joven pero experimentado chef. Su curriculum cuenta con stages en destacados lugares como Hotel Casa Fuster, donde ejerció como chef ejecutivo y segundo de cocina o en el restaurante Rúcula. Su trabajo en hoteles como el Gran Marina Hotel, Hotel Pey o Hotel Rey Juan Carlos I le ha servido de escuela para este gran proyecto. Una cocina apropiada para un hotel de 5 estrellas que brilla por su calidad y el cuidado de sus productos.
Joan Navarro, valenciano de nacimiento ha compartido vida en los fogones junto a Óscar y por ello su actuación en el Ibiza Gran Hotel es de trabajo en equipo. Uno y otro mantienen una confianza que se refleja en su mimada cocina, que no deja de sorprender a sus clientes.
Dentro de este equipo está también Rubén Soler, el sumiller de Costa Mara y primer maître. Con trayectoria profesional en hoteles de la cadena Sol Meliá y en el grupo Paradis. Allí, con más de 180 referencias – entre vinos nacionales e internacionales, champagnes y cavas- aconseja y brinda a todos los clientes una familiarización con ese complejo mundo.
Hablando del restaurante Costa Mara, su oferta gastronómica tiene un especial toque mediterráneo, con un aire renovado y un acento ibicenco. Un espacio gastronómico donde reinan en la decoración los tonos beis, blancos y el color chocolate. Cuenta con una privilegiada cava acristalada, con acceso para los clientes, que esconde en su interior más de 180 referencias. El Costa Mara es el restaurante más creativo del Ibiza Gran Hotel, donde los exquisitos aromas y el sabor de Ibiza presiden toda su cocina.
La cocina del Costa Mara ofrece productos frescos y de alta calidad que llegan directamente de la costa a las cocinas. La carta oferta viandas básicas y de temporada que cambian estacionalmente para que los comensales puedan disfrutar con sus cinco sentidos.
Para ir abriendo boca, los comensales podrán saborear hasta siete tipos de panes, recién salidos del horno y acompañados por una selección de aceites al gusto.
Para picar no falta en carta un buen jamón 5J, montado sobre un pan de llonguet con tomate y unas anchoas del Cantábrico con un hilo de aceite fino de verduras, que aporta una gran personalidad al plato. También se incluye en carta un marinado de atún al jabugo o unas sugerentes croquetas de hongos con compota de albaricoque.
Como entrantes la oferta es amplia: arroz de sepia y alioli negro, raviolis de foie, espárragos blancos, u opciones más veraniegas como son una adaptación de coca de trempó o una crema fría de celery, que se presenta en forma de espuma decorada con gamba roja.
En cuanto a pescados: merluza de pincho, lubina en marinera de moluscos, un clásico de langostinos con su ajo o un elaborado gallo de San Pedro bajo una capa de pétalos de tomate confitado. En carnes, espaldita de cabrito, “mar y montaña” de pintada y cigala, una aromática carrillera de cerdo ibérico o un solomillo de ternera lechal con un cremoso de brócoli y verduras de temporada.
Los postres aprovechan la fruta de temporada y la del entorno isleño: un flaó medieval o una nube de albaricoque cierran la oferta gastronómica de este lugar privilegiado de la isla. El precio del menú ronda los 70-80 € por persona.
