Cuenta con más de un siglo de experiencia en el alivio de los síntomas del resfriado, y seguro que usted ya lo sabe, porque le hablo de Vicks. ¿Quién podría hablar mejor sobre el resfriado y contarnos su historia, y lo que es mejor, de modo breve y entretenido?
Pues Vicks, claro, que simpáticamente define su página web como el lugar en el que la gripe y el resfriado no querrían que estuviéramos. Y así, nos cuentan cosas como que el documento médico más antiguo que se conserva ya describía hace 3500 años los síntomas del resfriado y su tratamiento, o que en 1914 Walter Kruse describió que el resfriado está causado por un rinovirus pero hasta 1956 no se pudo confirmar y a día de hoy parece claro que está ya establecido que son muchas las formas de este virus responsables del resfriado común.
Pues bien, el resfriado común, también conocido como catarro, nasofaringitis o rinofaringitis, es una enfermedad producto de una infección viral del tracto respiratorio superior que afecta principalmente a la nariz. Aunque su causa no se identificó hasta el siglo XX, ha estado presente desde la antigüedad: sus síntomas y tratamiento ya se describían en el papiro Ebers, el texto médico más antiguo que se conserva, que fue redactado en Egipto alrededor del 1550 antes de Cristo. El papiro toma su nombre del egiptólogo Georg Ebers, que lo compró en Luxor en 1873. En la actualidad, el documento se conserva en la biblioteca de la universidad de Leipzig (Alemania).
Curiosamente esta ciudad y su universidad jugarán un papel clave en la historia del resfriado: allí, en 1914 el higienista Walter Kruse (1864-1943), como adelantábamos arriba, comenzó a investigar en este campo cuando uno de sus colaboradores acudió a trabajar acatarrado. La secreción de la nariz de su compañero de trabajo, que generalmente carece de las bacterias habituales de las vías aéreas, fue preparada y administrada a otros miembros de su equipo, que la inhalaron. Muchos de ellos se resfriaron, por lo que para Kruse quedó claro que únicamente los virus debían ser los causantes de la enfermedad, ya que se habían eliminado los componentes bacterianos. Sin embargo, no pudo probar su teoría y su trabajo pasó inadvertido. Además, el estallido de la Primera Guerra Mundial hizo que los esfuerzos se centraran en las infecciones causadas por heridas y en las grandes epidemias, como la de la gripe ‘española’ de 1918, considerada la pandemia más devastadora de la historia de la humanidad.
En las décadas de los años 20 y 30 del siglo pasado, diferentes grupos de investigadores de Estados Unidos y Reino Unido retomaron la investigación y los trabajos de Alphonse Dochez (1882-1964) reiteraron la importancia de la idea de Kruse, con experimentos en chimpancés y, posteriormente, en humanos. El virólogo inglés Christopher Andrewes (1906-1998) conoció por casualidad a Dochez en Norteamérica y se entusiasmó con sus investigaciones, comenzando él también a realizar experimentos en este campo. Sin embargo, tuvo que interrumpirlos al acabársele el dinero por culpa de la crisis económica del año 1929.
Por todo ello, fue al final de la Segunda Guerra Mundial cuando se dio el impulso definitivo: fue en la Unidad de Resfriado Común (CCU en sus siglas en inglés), en Salisbury/Wiltshire, al sur de Inglaterra. Allí, los voluntarios eran aislados durante diez días con todos los gastos pagados e infectados con el patógeno. En los 43 años de funcionamiento del centro, entre 1946 y 1989, se calcula que unas 20.000 personas participaron en los experimentos. Finalmente, en 1956 los investigadores pudieron encontrar el rinovirus y, con los años, ha quedado establecido que son muchas las formas del virus responsable del resfriado común: numerosos subgrupos de los llamados picornavirus son sus principales causantes.
En castellano, el origen de la palabra resfriado es remoto: proviene de re y esfriar, que a su vez proviene del latín ex frigidare, que significa enfriar. En otros países, como el Reino Unido, comenzó a utilizarse en el siglo XVI la palabra cold por la similitud de los síntomas y la exposición al clima frío.
A finales del siglo XIX, en la ciudad de Greensboro (Carolina del Norte), el farmacéutico Lunsford Richardson compró la Farmacia Porter Tate. Con su experiencia en química y usando ingredientes naturales, desarrolló remedios para aliviar los síntomas del resfriado a sus vecinos, miembros de una comunidad eminentemente rural. En 1905, vendió su farmacia y fundó la compañía Vicks Family Remedies y, en 1912, la firma centró sus esfuerzos en la producción de un producto llamado Salve, que pronto fue rebautizado como VapoRub. Los siguientes años fueron de expansión en ventas, con nuevos mercados y países y, en 1918, VapoRub ya proporcionaba alivio a millones de personas, durante el punto álgido de la epidemia de gripe ‘española´.
Poco después, a principios de los años 20, la marca Vicks comenzó a incorporarse al mercado español. Los años 30 trajeron innovaciones en el campo de la medicina y nuevos productos. Y, desde entonces, la línea de productos y la experiencia de marca se han ido fortaleciendo hasta hoy: con 128 años, Vicks está considerada como la marca número uno a nivel mundial en resfriado y en la que confían millones de personas en más de 70 países del mundo. Y, siendo fiel a sus inicios, Vicks sigue trabajando junto a médicos, investigadores y farmacéuticos.
Vicks proclama su deseo de «que tu mundo no pare por un resfriado», y con dicho objetivo trabaja. Es una marca que vende productos de la gripe y del resfriado en más de 70 países y con más de 100 años de trayectoria. VICKS, con diez productos en España, está dedicado a ayudarnos «para que no te pierdas ningún momento de tu vida con un resfriado», como ellos mismos manifiestan.
VapoRub está indicado para el alivio sintomático de la tos y la congestión nasal existente en el resfriado común y la gripe en adultos y niños mayores de tres años (uso cutáneo) y seis años (inhalaciones). No administrar más de siete días seguidos sin consultar a su médico.
