Llevo más de cinco días de dieta estricta y la cosa funciona. Nada de azúcar ni de sal. Adiós a mis bocatas, croissants y picoteos llamados eufemísticamente «complementos vitamínicos». Sigo la dieta del doctor Y. de la Clínica Teknon a rajatabla con el solidario apoyo de la retaguardia familiar (me lo preparan todo y vigilan sin disimulo siempre que paso por la cocina).
He cubierto la tercera parte del periplo de decrecimiento. Dentro de 10 días será la hora de la verdad: ¿estará razonablemente cerca de mi objetivo de despojarme de un 10% de mi masa corpórea? (Me conformaría con haber perdido 4 kilos).