Julia ha sido mi instructora de yoga en los tres últimos años. He pasado con ella un promedio de dos sesiones por semana, veranos incluidos. Con ella he aprendido -con excelente rigor por su parte- las técnicas básicas del yoga modalidad maestro Iyengar.
He mejorado así mi espalda, he ganado en salud y además me he liberado de algunos prejuicios sobre el uso de adminículos externos (cinturones, bloques de apoyo, cojines supletorios) en la práctica del yoga. He descubierto que tienen un sentido. Antes pensaba que eran pura parafernalia.
Julia se va de retiro a la India. Es lo que le toca a cualquier educador que se precie: el reciclaje continuo. Pero en aplicación de sus propias enseñanzas, no voy a lamentar su partida. Forma parte de su camino. Su ausencia quedará bien cubierta por las enseñanzas transmitidas y el buen recuerdo legado.
(El desapego, sí. Me costó entender este concepto pero creo que al final lo aprendí. ¡Suerte, Julia!).