La actriz está harta de noches en vela con retorno marital a las claras del día

Paula Echevarría y Bustamante: es sexo, no amor, lo que les une

«Se gustan muchísimo», descubre el entorno de la pareja, aunque saben que si vuelven será más de lo mismo

Paula Echevarría y Bustamante: es sexo, no amor, lo que les une
Paula Echevarría y David Bustamante. EP

«O ellos o nosotros», fue el ultimátum de Paula Echevarría ante la planificación de jornada religiosa y familiar, generalmente jubilosa, que podría transformarse en calvario

Parece la obra jardeliana «Un marido de ida y vuelta», escribe Jesús Mariñas en ‘La Razón este 22 de abril de 2017.

El distanciamiento de la pareja ya cumplió un mes. Y aunque algunos aseguran que no hay marcha atrás otros confían en que David Bustamante baje la cabeza aceptando las condiciones que la guapa Paula Echevarría impone para reconciliarse.

Parece misión imposible porque obligaría al cantante a dejar la agitada, costosa y nada recomendable vida disipada que practica desde antes de que se conocieran, hace ya doce años.

Aquella época descubridora en la que, luciendo pantalones blancos mojados por el mar, protagonizó el anuncio de la campaña de Turismo de Cantabria. Ofreció una imagen patética y nada glamurosa.

Provocó risa o rechazo. Por entonces empezaron las aficiones casi obsesivas que nos trajeron la situación actual.

Como si deshojase el «sí quiero, no quiero» y dejándose ver más de lo aconsejable, Paula sólo se comunica por WhatsApp mientras él se agazapó. Dan pie a especulaciones, rumores que hacen suponer o más bien situar como día tope para definir posturas la próxima Primera Comunión de su hija Daniella.

La ceremonia también sufre variación. Unos sostienen que será a primeros de mayo, tradicional mes de las flores y las novias, como las que Rosa Clará presenta este martes en la pasarela barcelonesa, la Bridal Fashion Week, donde también desfila el acreditado venezolano Ángel Sánchez.

Acuden compradores de todo el mundo. Otros aseguran que la Comunión será a primeros de junio. De cualquier forma, tal fecha sería el día límite para decidir si seguir como ha sido hasta ahora, algo improbable porque Paula está harta de noches en vela con retorno marital a las claras del día.

Noche de despendole

El detonante del sorpresivo «ahí te quedas» surgió a finales de marzo tras una noche de tronío y despendole con una ruidosa panda que él no quiere dejar. Es una lealtad entendible si no estuviera marcada por lo reprobable, en ocasiones desquiciante. Tiene extrañas pero costosas aficiones muy arraigadas y estimulantes y le cuesta renunciar a ellas, incluso jugándose el matrimonio.

«O ellos o nosotros», fue el ultimátum de Paula Echevarría ante la planificación de jornada religiosa y familiar, generalmente jubilosa, que podría transformarse en calvario.

Iba a celebrarse en San Vicente de la Barquera, donde él fue bautizado, pero aquello no está para fiestas. Mejor la privacidad.

Ella ha demostrado aguante y templanza amparada por su familia y amigos, que ahora intentan justificar la posible o imposible ruptura achacándola a la diferencia de clases. ¡En qué país vivimos!

«Los padres de ella nunca acabaron de admitir a los de David, que para ellos no están a la altura», justifican e insisten desde el entorno de la actriz. De hecho, el padre de Bustamante, Tito, anda alterado estos días por sentirse acosado. Prodiga unos malos modos nada nuevos en este clan, donde el artista muy subidito maltrataba a los periodistas ante el aplauso consentido por Paula.

Todo eso, como si el tiempo estuviera detenido, volvió a demostrarse en la tarde de anteayer cuando después de tres horas de visita para estar con su hija salió del chalet familiar. Perdió los nervios. A saber qué se dirían. Descompuesto, llamó sicarios asesinos a los informadores apostados a la entrada del domicilio.

«Nos estáis matando a nosotros y a nuestros padres y estáis haciendo sufrir a una niña de ocho años».

Eran días de vino y rosas cuando las carreras de ambos y el amor no se habían deteriorado. Poty es íntimo de ellos, además de vecino. Pero calla, silencia, respeta y apoya a los dos.

Difícil tesitura cuando no puedes decantarte por ninguno. Culpan a David, que no superó su parón profesional, una carrera oscilante que lo pondrá en la disyuntiva de aplazar una gala cercana a Gibraltar el mismo día en que su niña se acerca a la mesa santa. Parece impensable que David ponga boca arriba su vida reduciendo la estimuladora marcha.

Paula no se hace ilusiones imaginando lo que no hay. Si vuelven será más de lo mismo, eso que ahora le amargó el éxito tan mal digerido por su marido. Ella lo conoce y ha sufrido como nadie desde que la relación empezó con altibajos provocados por su alza artística mientras decaía el caché de David. Es normal en parejas de este corte, si yo les contara.

Masculinidad y fragilidad

«Están mas unidos por sexo que por amor. Se gustan muchísimo con su masculinidad y aparente fragilidad», descubre su entorno desconfiando que se produzca un «the-end» de película hollywoodiense.

Nos espera un verano de freno y marcha atrás, cargado de incertidumbre, con inquietante y desazonador qué será-será, con vacaciones juntos por la niña o separados pese a ella, como esta Semana Santa, con la misma inseguridad que ella demostró descomponiéndose, alterada y llorosa, cuando reapareció cuarenta y ocho horas después del trance separador para presentar su barata colonia «Sensuelle». Sobraba semejante urgencia.

Paula lo pasó fatal y quedó patente, disipando el malpensar de los prolegómenos, cuando cabía sospechar en oportunista maniobra para publicitar el producto, pues nada como separarse para ser noticiable. Algo tan manido y habitual en las parejas del papel «couché» que, de arrancada, uno nunca sabe cuándo es lamentable verdad o burdo montaje.

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