CRIMEN Y CASTIGO

El violador de la estudiante americana en Aluche es un facineroso con 9 antecedentes penales

El violador de la estudiante americana en Aluche es un facineroso con 9 antecedentes penales
La estudiante norteamericana Andrea Sicignano. EP

La pregunta del millón, también en este caso, es cómo podía andar suelto por la calle semejante facineroso (Atrapan al miserable que apaleó y violó a esta estudiante estadounidense en el intercambiador de Aluche).

Cuatro días. Ese fue el tiempo que tardó la Policía Nacional en capturar al miserable que violó y agredió brutalmente a la estudiante norteamericana Andrea Sicignano junto al intercambiador de Aluche.

Allí, la madrugada del 9 de diciembre de 2018, un tipejo de 35 años y nacionalidad española asaltó a la joven tras apearse en la misma parada del autobús nocturno en el que ambos viajaban.

Como relata Aitor Santos Moya en ‘ABC’ este 26 de diciembre de 2018, nada más conocerse los hechos, los agentes pusieron en marcha una investigación que culminaría con su detención el día 12, en Carabanchel.

El atacante contaba con hasta nueve antecedentes, aunque ninguno de carácter sexual.

El testimonio de la estudiante, afincada en Madrid desde hace seis meses, resultó fundamental para el rápido esclarecimiento del caso.

Pese a que aún seguía convaleciente debido a la paliza -su nariz estaba fracturada y presentaba moratones y arañazos por todo el cuerpo, además de un notorio hinchazón en un ojo-, Andrea, de 27 años, tuvo fuerzas para regresar al lugar del embate y reconstruir la escena.

Una vez señalada la ubicación exacta, los investigadores recogieron muestras de ADN al observar restos de sangre en la acera y encontrar algunas de sus pertenencias.

Según explica en el escrito divulgado en sus redes sociales, la víctima identificó a su violador en una rueda de reconocimiento efectuada siete días después de su detención.

Tras ello, Andrea pudo ver la grabación de la cámara de seguridad instalada en el interior del autobús y darse cuenta de que el agresor planeó su acción desde que la vio entrar:

«Me estuvo mirando durante todo el viaje».

Cuando Andrea fue trasladada al hospital, los médicos le practicaron un examen forense para casos de violación, así como una resonancia magnética y un análisis exhaustivo del ojo más afectado.

«Podía haberme matado, pero sobreviví. Me dejó en la oscuridad, a veinte pasos de una carretera principal, envuelta en un charco de sangre».

A la espera de un futuro juicio, la estudiante norteamericana ha abierto una iniciativa en la página de «crowdfunding» GoFundMe para ayudar a otras víctimas de agresión sexual.

En cuatro días, más de 170 personas han donado fondos por valor de 6.470 dólares.

MADE IN AMERICA

Natural de Lindenhurst (una pequeña villa del condado de Nueva York), Andrea estudió Ciencias Ambientales en la Universidad de Búfalo antes de lanzarse a su gran pasión: recorrer el mundo en solitario.

Australia, Grecia, Francia, Portugal, Alemania o España son algunos de los lugares que ha visitado.

«He estado viajando por mi cuenta durante años, en todo tipo de países y ciudades».

A Madrid llegó en julio, donde fijó su última residencia y obtuvo el certificado para enseñar inglés, en una academia del barrio de Salamanca.

El día de la violación, Andrea había salido a disfrutar de un espectáculo de flamenco junto a un amigo. Sus caminos se separaron en la puerta del local:

«Tratando de volver a casa, me confundí de autobús y acabé al final de la línea en una zona desconocida».

Aquella zona desconocida era el intercambiador de Aluche, muy cerca de Carabanchel, donde cuatro días después fue detenido su asaltante.

«Se sentó a mi lado y me aseguró que podía ayudarme a llegar a casa».

Así lo cuenta Andrea, quien admite que tardo un poco en caer en la cuenta del peligro que corría.

«Traté de irme, pero él se volvió con violencia y empezó a golpearme».

Incluso llegó a fingir estar muerta para salir de ella con vida:

«Cerré los ojos y recé para que al abrirlos se hubiera ido. No sé cuánto tiempo pasó, pero cuando lo hice, había desaparecido».

La joven echó a correr descalza hasta que alguien detuvo su coche para socorrerla:

«Siento alivio de estar viva».

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