Es un deterioro para el buen concepto que existe de los especialistas

El Colegio de Médicos abre expediente al cirujano que se grabó follando en quirófano

Inicia un trámite informativo para analizar por qué cometió la temeridad al hacerlo en un hospital

El Colegio de Médicos abre expediente al cirujano que se grabó follando en quirófano
Doctor L, el cirujano que se lo montaba en el lavabo. EE

Uno de los casos de deontología profesional más sangrantes en la profesión. La imprudencia del cirujano maxilofacial valenciano que grabó vídeos con su teléfono móvil mientras mantenía relaciones sexuales con una compañera odontóloga y que luego fueron difundidos, de forma masiva, entre el colectivo galeno ha empezado a generar consecuencias para su carrera profesional, según recoge Vicente Useros enelmundo.

Junto a la mala imagen por la falta de decoro y el mal gusto de las grabaciones pornográficas, el doctor se enfrenta también al rechazo de clínicas con las que ha roto cualquier relación laboral y un expediente informativo que se va a iniciar desde el Colegio de Médicos de Valencia.

Entidad en la que está adscrito desde hace años y que, tras cerciorarse de que el médico registró en uno de los lavabos del hospital las grabaciones de sexo explícito, analizará lo ocurrido para comprobar si la temeridad puede considerarse una negligencia o un atentado contra el código deontológico de los facultativos, porque el citado doctor aprovechó su estancia en un entorno clínico para realizar actividades privadas que nada tienen que ver con la práctica médica que establece la ética profesional.

Desde la entidad colegial se explicó ayer a El Mundo que el expediente responde a la apertura de un trámite informativo que intentará, durante un tiempo, dilucidar los hechos y comprobar en qué circunstancias se produjeron. Las mismas fuentes insistieron en que hasta que no acabe el proceso judicial no se tomará una decisión sobre si el expediente se cierra o acaba con un proceso sancionador contra el cirujano maxilofacial por atentar contra el código deontológico de la profesión.

La práctica de sexo -con la consiguiente grabación- y su difusión hasta convertirse en viral «provoca para todo el colectivo médico una mala imagen con unos daños irreparables», según las mismas fuentes del Colegio de Médicos de Valencia, que consideran un deterioro para el buen concepto que existe en la sociedad de los especialistas. Supone, además, un agravante para la entidad colegial el hecho de grabar vídeos porno en un entorno muy próximo al quirúrgico, y se filmaran además con el vestuario verde del personal de quirófano (el médico y su compañera portaban gorro y mascarilla).

El galeno asumió que había cometido una imprudencia al «practicar sexo en uno de los vestuarios de un hospital valenciano hace cuatro años», pero argumentó que la actividad sexual llevada a cabo con su pareja y vestidos con la indumentaria de quirófano «fue realizada una vez terminadas todas las intervención quirúrgicas del día y sin peligro de infección para ningún paciente». Aclaró también que el aseo se hallaba lejos del quirófano y en la primera planta del centro médico.

Extremos que están siendo comprobados por técnicos del hospital con el fin de evitar derivaciones jurídicas del caso. Más que por un problema de decoro que puede dañar la imagen clínica, la acción de practicar sexo ha sido vista por la dirección del hospital como una temeridad por parte del cirujano por tratarse de una zona donde se debe respetar la asepsia para evitar infecciones que pueden introducirse en la sala de operaciones.

El incidente, que se encuentra sub iudice, ha generado el consiguiente revuelo entre los profesionales del sector clínico y, especialmente, entre los cirujanos maxilofaciales de toda España que durante la última semana han recibido hasta tres vídeos y varias fotografías del facultativo y sus parejas. En concreto, los mensajes fueron enviados desde su teléfono durante la noche del viernes y llegaron a un número importante de los contactos de la agenda del galeno.

Sorprende además que la mayoría de las personas receptoras fueran mujeres. Por ello, los investigadores no descartan que se trate de una venganza por un despecho amoroso que ha acabado con trascendencia judicial. En estos momentos se analiza cómo pudieron salir los vídeos del teléfono, ya que el médico ya ha denunciado el caso y niega que fuera él el responsable de la difusión de los contenidos privados.

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