Con el paso de los días vamos conociendo más datos sobre lo ocurrido la noche del tres de noviembre cuando el mediático abogado Cándido Conde-Pumpido Varela, hijo del presidente del Tribunal Constitucional, fue detenido acusado por una mujer brasileña de 27 años de abuso sexual. Ahora el periodista Nacho Abad en El Debate, ha tenido acceso al informe policial de lo que ocurrió esa noche donde se incluyen las apreciaciones de la víctima sobre lo que supuestamente aconteció esa noche.
Entre sus revelaciones habló con los agentes de la Policía Nacional sobre la naturales de su relación con el abogado: «Me acuesto con Cándido desde hace meses. Al principio me pagaba por mis servicios, pero desde enero ya no. Las relaciones son consentidas, pero no llegamos a tener una relación sentimental». Estas fechas coincidirían con el momento en el que Conde-Pumpido estaba unido sentimentalmente con la actriz Lara Dibildos. Un romance que le convirtió en protagonista de la prensa del corazón, pero que acabó de manera abrupta y sorprendente el pasado mes de octubre.

Cándido Conde-Pumpido Varela y Lara Dibildos.
Esta es la versión de la joven sobre lo que ocurrió esa noche en el chalet de Conde-Pumpido Varela situado en el madrileño barrio de San Blas, este lo que le contó a la Policía Nacional:
«Sobre las 3:30 de la madrugada del jueves al viernes, Cándido me ha mandado mensajes diciéndome: ‘Te echo de menos y no veo el momento de abrazarte’. Es normal porque hablamos mucho. Fui a su domicilio. Cuando llegó me encuentro a Cándido con dos amigos en un ambiente festivo, consumiendo alcohol y drogas y los tres con ganas de mantener relaciones sexuales conmigo».
Siempre según su relato, la joven dejó claro que no quería tener sexo con los hombres, pero «no me hacen ni caso y empiezan a desnudarse y a tocarse su miembro. Entonces me agredieron los tres. Intentaron forzarme, pero yo me escapé«. Los agentes recogen que la mujer brasileña estaba con el pelo revuelto y sangre reseca en los labios.
Así continúa su relato:
«Me escondí en una habitación. Cándido me habló y me convenció para que abriera. Nada más entrar me agarró del pelo y me agredió sexualmente tanto vaginal como analmente. Me penetró con su miembro viril, con consoladores y hasta con una calabaza. Los otros dos estaban consumiendo cocaína en otra habitación y no estuvieron presentes. Después Cándido me echo de la casa y se quedó con mi pasaporte».

