Pablo prefiere a Bach

Pablo: http://www.youtube.com/watch?v=tTjB3BjuoxY .

Pablo iba a ser el nuevo compañero de piso de mi hijo, ya que donde vive mi hijo está el mejor profesor de guitarra que ha podido encontrar. La verdad es que verle tocar a Pablo me arregló el día, de hecho estuve a punto de preguntarles si no me podía mudar yo también con ellos para disfrutar de un concierto de Bach, Turina, Rodrígo o Vivaldi cada noche después de cenar. El caso es que ha habido cambio de planes, ya que a Pablo le ha salido un trabajo de profesor de guitarra fuera de España y hay que aprovecharlo. Quizá el año que viene… estaré al loro.

Uno es ya un poco escéptico sobre el futuro de este país que estará más temprano que tarde en manos de la llamada generación ni-ni (ni estudia ni trabaja). Generación que ha bebido de esa inagotable fuente del conocimiento y de la sabiduría universal que es la tele: Gran Hermano, Operación Triunfo, el Tomate, La Noria, Mira quien baila, Sardá, Belén Esteban, Wyoming, Boris Izaguirre, Buenafuente y otras eminencias que proliferan como las setas en las diversas cadenas -incluidas las públicas, que encima nos cuestan una pasta-.

Mientras tanto, nuestro Gobierno y aledaños -en el que ha habido o hay gente de la talla intelectual de Carmen Calvo, Pepiño, Bibiana, Pajín, Pachi López, Cháves, Chacón, Montilla o el mismisimo José Luis Rodríguez– parece estar bastante satisfecho con el nivel de analfabetismo alcanzado en la educación pública; el suficiente como para que las generaciones venideras sean absolutamente incapaces de leer un periódico, de un libro ya ni hablamos. La verdad es que casi mejor así, al menos no se enterarán con demasiados detalles de sus hazañas. Además los chavales deben pensar que si esos han llegado tan alto sin saber hacer la o con un canuto, ellos también pueden hacerlo… siempre y cuando no consigan forrarse antes como cantantes, bailarines o actores, claro. Ese parece ser el sueño de la mayoría de los chavales y, la verdad, dado el panorama intelectual que tienen delante no me extraña nada. Por su parte los más realistas sueñan con ser funcionarios, no digo más.

Un dato: mientras el fracaso escolar en Finlandia es del 0.5% en España es del 30%. Como aquí no hay problema para pasar de curso con un carro de suspensos -no vaya a ser que el chaval se traumatice- la superación y el esfuerzo ha pasado a ser cosa de bichos raros y entre los chavales está mal visto el «empollón» que se toma los estudios en serio. Es más guay ser un desastre. Además si Carmen Chacón http://www.elmundo.es/elmundo/2008/01/31/television/1201769911.html o José Montilla http://www.youtube.com/watch?v=btaHDVJL6FM utilizan la chuleta sin ningún rubor, a ver quien les dice a los chavales que copiar es hacer trampa.

Por su parte, el más lanzado que se atreve a dar una paliza al profesor se convierte en héroe para sus coleguis y mucho más si consiguen grabar la paliza y colgarla en Internet, y ya si sale en la tele, ni te cuento. Y el profe, a callar, no sea que encima venga papá y le de otro disgusto. No me extraña que las bajas por depresión entre los profesores de instituto se hayan convertido en una plaga.

Con este panorama en la educación nacional el ver que todavía hay chavales como Pablo, capaces de dejarse la piel durante muchos años a base de estudio, práctica y sacrificio para conseguir la excelencia en la carrera que han elegido, me hacen albergar alguna esperanza. No todo está perdido. No se si Pablo conseguirá llegar algún día a donde llegaron Andrés Segovia o Narciso Yepes, pero no me cabe duda de que pondrá todo lo que está en su mano y que se ganará la vida estupendamente dando conciertos y enseñando a otros.

Así que, si tiene usted la mala suerte de tener algún ejemplar de ni-ni en casa, aquí van unos consejos que circulan por la Red. Creo que pueden ser muy útiles.

Lo que a los «ni-nis» no les han enseñado:

Regla uno: La vida no es justa, acostúmbrate a ello.

Regla dos: Al mundo no le importará tu autoestima. El mundo esperará que logres algo, independientemente de que te sientas bien o no contigo mismo.

Regla tres: No ganarás 5.000 euros mensuales justo después de haber salido del instituto.

Regla cuatro: Si piensas que tu profesor es duro, espera a que tengas un jefe.

Regla cinco: Dedicarse a voltear hamburguesas no te quita dignidad. Tus abuelos tenían una palabra diferente para describirlo: lo llamaban oportunidad.

Regla seis: Si metes la pata, no es culpa de tus padres, así que no lloriquees por tus errores; aprende de ellos.

Regla siete: Antes de que nacieras, tus padres no eran tan aburridos como son ahora. Comenzaron a serlo cuando tuvieron que pagar tus gastos, limpiar tu ropa sucia y escucharte hablar acerca de lo super guay que eres y lo carcas que son ellos. Así que antes de emprender tu lucha a favor de las selvas vírgenes contaminadas por la generación de tus padres, inicia el camino limpiando las cosas de tu propia vida, empezando por tu habitación, escritorio, armario y cartera.

Regla ocho: En la escuela pueden haberse eliminado las diferencias entre ganadores y perdedores, pero en la vida real no.

Regla nueve: No tendrás vacaciones de verano largas en lugares lejanos y muy pocos jefes se interesarán en ayudarte a que te encuentres a ti mismo. Todo esto tendrás que hacerlo en tu tiempo libre.

Regla diez: La televisión no es la vida real. En la vida cotidiana, la gente de verdad tiene que salir del café de la película para irse a trabajar.

Regla once: Sé amable con los más aplicados de tu clase. Existen muchas probabilidades de que termines trabajando para uno de ellos.

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Autor

Enrique Zubiaga

Soy un aviador vasco que he visto mucho mundo y por eso puedo decir alto y claro, y sin temor a equivocarme, que tenemos un país increíble y que como España en ningún sitio.

Enrique Zubiaga

Soy un aviador vasco que he visto mucho mundo y por eso puedo decir alto y claro, y sin temor a equivocarme, que tenemos un país increíble y que como España en ningún sitio.

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