Mi hermano, Alfonso Zubiaga, se fue hace un par de años a Groenlandia -en verano, que hace menos fresquito- y se dio una vuelta por allí con una tienda de campaña y un kayak, aprovechando para sacar un montón de fotos. El resultado es que acaba de inaugurar Frágil, una exposición que podrán visitar estos días en la galería Espacio Pepe Pisa de Madrid. Les recomiendo que lo hagan, les va a gustar.
Alfonso no es una persona que se aburra demasiado, como pueden ver, y por favor no dejen de hacerlo, aquí.
Después de esa descarga de adrenalina en vena que acaban de ver tengo que hacer un pequeño inciso, háganse un gran favor a ustedes mismos y consigan a la mayor brevedad posible la serie de TV americana Breaking Bad,
que no tiene desperdicio. Si ven el primer capítulo ya no podrán parar, la verán entera y se lo pasarán muy bien, pero es que además verán el asombroso parecido de los protagonistas en traje de faena con Alfonso en traje de faena.
Pero, a lo que iba, que les decía que mi hermano es tan culo-inquieto como aparece en el vídeo. En realidad si fuera por él en su casa no harían falta sillas, ya que es capaz de pasar de la fase REM del sueño a una fase de hiperactividad aguda en 0.87 segundos, y viceversa, así que con una cama le vale para su descanso y desconoce el hecho de que una silla puede servir también, en un momento dado, para sentarse a descansar.
Pues bien, el último resultado de su imparable pedalina son esas fotos de icebergs y glaciares que Alfonso ha sepultado en metacrilato -algunas pesan cincuenta kilos- y luego ha cortado y torturado a conciencia antes de pulirlas y dejarlas relucientes. El caso es que no sólo se lo ha pasado como un enano haciendo todo eso sino que el resultado es que se las están quitando de las manos. No se lo pierdan.
