Kremer de Seda

Carlos Pecker Pérez de Lama

Levántate y Corre

Desde los 14 años llevaba corriendo por el mundo entero. Era como el alter ego de Forrest Gump. Correr era su pasión, le encantaba sentir la suave brisa en su dulce cara a cada paso que daba y mover sus fibrosas piernas por cualquier camino.

Se llamaba Pauwels, y disfrutó del atletismo hasta los 95 años. Acababa de ganar la Copa del Mundo en Brasil y los 60 metros lisos en San Sebastián, pero una noticia le congeló el alma: le dijeron que tenía cáncer de estómago y que nunca más volvería a hacer su deporte preferido.

La idea de vivir postrado en una cama, sin levantarse a correr, no la podía soportar, y prefirió diseñar él mismo el recorrido de su última carrera. Esta vez no se puso las zapatillas ni el dorsal, no las necesitaba. Reunió a todos sus amigos y a su familia en una inolvidable fiesta y brindó con champán por la vida tan feliz que había construido a base de rítmicas zancadas donde ganó más de mil medallas.

Días antes abrió las puertas de su casa para que el que quisiera se fuese despidiendo con una sonrisa y un café. Para Pauwels era mejor no sólo no llorar su muerte, sino abrazarla y tratarla como el fin más bello, el elegido. Su hijo estuvo a su lado y le apoyó en todo momento, le calificó como un valiente y entendió que sin lo que más amaba ya no tenía sentido su vida.

Ahora ya no está entre nosotros, pero quizás se haya levantado enérgico y feliz para calzarse las cómodas deportivas en el más allá y correr y correr en un camino infinito.

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