La quinta entrega de la saga tiene un arranque espectacular y una última media hora pletórica, pero en el medio se extiende innecesariamente y no consigue ensamblar un contenido interesante y con ritmo para las más de dos horas que dura el film.
Repite la fórmula de aventuras de piratas y fantasmas mezcladas con un humor ya cansino de Jonnhy Depp, pero que se compensa con la fuerza del temible Capitán Salazar, protagonizado por un espléndido Javier Bardem.
Eso sí, los efectos especiales y las escenas de acción son magistrales. Solo por eso, y por la sensación nostálgica de estos entrañables y sádicos piratas, merece la pena verla.
3 ★★★