
Un film sórdido y desgraciadamente realista como la vida misma, con una temática social tan actual como del pasado o del futuro, porque parece que hay cosas que nunca van a cambiar, y este mensaje se oculta detrás de la potente mirada de Belén Funes, la directora y coguionista con Marçal Cebrian, que rebaña las sucias paredes de corazones sin encanto que tienen que vivir su triste existencia de desencuentros.
La película te atrapa y busca dejarte un mal sabor de boca deliberadamente, para que entiendas a esos personajes desesperanzados y perdidos, donde destaca la brillante actuación de una Greta Fernández fuerte y luchadora ante un mundo que no se merece, pero es lo que hay.
Intensa y deprimente, pero bien contada, es una peli que no te dejará indiferente.
3½ ★★★½