
Un típico film de Clint Eastwood, basado en una historia real, donde el héroe se convierte en posible asesino de una matanza que hubo en Atlanta en 1996.
Sin duda lo mejor de Eastwood es cómo controla a la perfección la dirección de los personajes, con dos protagonistas excelentes, Paul Walter Hauser como el presunto culpable, y Sam Rockwell como abogado.
Lo más importante del film es la crítica feroz a los periodistas, porque una frívola redactora es la que mete al protagonista en un tremendo lío cuando no tiene pruebas que demuestren lo que dice; y al F.B.I. de los EE.UU., a los que trata de manipuladores y de abuso de poder.
Está bien, pero no es de lo mejor de Clint. Se hace lenta y, a veces, un poco pesada. Le falta fuerza
3 ★★★