
Sígueme. ¿Quieres volar? Sígueme. ¿Notas cómo el aire choca contra tus mejillas? ¿Ves a los ángeles que nos saludan? ¿Sientes la paz? Sí, aquí hay paz… será porque en este macrocosmos no hay ningún alma humana. Será porque sólo estamos tú y yo. Esto ha de ser, sin duda, aquello que llaman el paraíso…
¿Quieres nadar? Sígueme. Ahora mismo nos estamos sumergiendo en las aguas de la Mar Océana. Aquí no está el Almirante Colón, sino que los únicos dueños de este manantial de vida son los peces, somos tú y yo. Ven, nada conmigo. Sígueme.
Cierra los ojos. Hemos llegado a 1943 y aquí sólo hay muerte, rabia, desolación, “ismos” ideológicos desbordados por la maldad, antihumanidad. Cierra los ojos, apriétalos fuertemente, no los abras. Sígueme.
Lo hemos logrado. Nuestra huida ha sido un éxito: estamos en el origen del mundo. Mira, Dios está creando la vida. A ti y a mi, por ahora, nos separa y nos sitúa en dos cálidos vientres maternos. Dice que somos sus proyectos de amor. Dice que dentro de muchos años, tú y yo volveremos a encontrarnos, recordaremos este viaje y sabremos que somos uno. Dice que la nuestra será la historia de amor más grande jamás contada…
Por eso le pido a mi madre y a la tuya que no ejerzan sus “derechos” y no apaguen nuestra alma antes de ser aquello que los hombres llaman vida.
Dedicado a las más de 100.000 vidas abortadas en España antes de ver la luz en 2006
MIGUEL ÁNGEL MALAVIA

