La Hora de la Verdad

Miguel Ángel Malavia

Manuel Ruiz: “UPyD debe recuperar el respeto y el agradecimiento al afiliado”

Madrileño de 56 años, casado y con dos hijos, Manuel Ruiz es abogado en ejercicio y Máster en Asesoría Jurídica por el Instituto de Empresa. Aunque su gran pasión es la música… Y la política. Nunca militó antes en ningún partido, pero, desde que surgió UPyD, es un “convencido del proyecto, y aún ilusionado, pese a las tormentas”. Coordinador del Consejo Local de Collado Villalba (Madrid), donde reside desde hace más de veinte años, ahora lo tiene claro: es la hora de Irene Lozano.

¿Cómo valoras la situación actual de UPyD?

Mala, muy mala. Estamos prácticamente con el mismo objetivo que tuvimos en las elecciones de 2008: lograr entrar en el Parlamento Nacional. Pero con la diferencia de que entonces aparecíamos como un proyecto nuevo apoyado por unos afiliados y simpatizantes pletóricos de ilusión, mientras que hoy la opinión pública nos ve como un proyecto agotado y es mucha la decepción y el hartazgo entre la militancia.

Con este balance, ¿cómo llega el partido de cara al congreso extraordinario de julio?

En mi opinión, este congreso llega tarde. Lo llamamos congreso, pero nada tiene que ver con los anteriormente celebrados, puesto que este se limitará a la elección de un nuevo Consejo de Dirección y eso, al igual que la renovación de caras en el partido, es algo que se debía y podía haber acometido hace ya mucho tiempo; en mi opinión tras las elecciones generales de 2011, cuando pasamos de uno a cinco diputados nacionales.
Creo que en este congreso se plantea una opción definitiva: o sale elegida una candidatura continuista obviamente apoyada por el actual Consejo de Dirección o se hace cargo de la dirección del partido un equipo nuevo, con la clara idea de reunificar a los afiliados, aunar ilusiones y trabajo, y llevar a la práctica los procedimientos democráticos internos de los que tanto hemos presumido, pero que tan escasos frutos han dado en la realidad. A mi juicio, un Consejo de Dirección continuista supondría la puntilla final para UPyD.

¿A quién apoyarás para la portavocía y por qué?

Salvo sorpresas que pudieran producirse en la campaña, mi voto será para Irene Lozano y su equipo. Intentaré explicarme: las circunstancias que vivimos son absolutamente excepcionales. Votamos el 11 de julio y tendremos elecciones generales en noviembre. En esas elecciones nos jugamos el todo o nada, la continuidad del proyecto de UPyD, en el que hemos venido trabajando desde hace años y que tan necesario sigue siendo para España.
Necesitamos una dirección con cierta experiencia y con la cintura y capacidad de reflejos necesaria para revivir la ilusión de los afiliados y votantes, y que, a su vez, tenga una cara visible que ya atesore proyección pública, tanto por su labor en las instituciones como por sus cualidades personales. Necesitamos un portavoz que el 12 de julio, con micrófonos y cámaras delante, tenga la posibilidad de transmitir desde el minuto uno la confianza e ilusión que los afiliados y votantes han venido perdiendo en los últimos años. Y esa es Irene Lozano: su trabajo institucional, su proyección pública, su trayectoria personal y su equipo de trabajo así me lo hacen ver.
Lo que de verdad me gustaría es que otras candidaturas, igualmente interesadas en la renovación interna del partido, llegaran a alcanzar un acuerdo de integración con la de Irene, de manera que podamos afrontar estos cuatro meses centrados en las inminentes elecciones, demostrando así la generosidad y estrategia necesarias para aplazar a un congreso posterior determinadas cuestiones que afectan más a nuestros estatutos o posicionamientos políticos. Porque, si en noviembre no sobrevivimos, de muy poco valdrá hablar de estatutos y resoluciones políticas.

¿Cómo valoras la filtración de correos electrónicos de Irene Lozano y otros militantes por parte del actual Consejo de Dirección y en plena carrera hacia el congreso de julio?

La verdad es que no me ha sorprendido porque, desafortunadamente, el Consejo de Dirección parece que en los últimos tiempos no ha perdido la oportunidad de meter la pata cada vez que ha tenido ocasión de hacerlo. Concretando, como jurista dudo mucho de la legalidad de lo que han hecho, aunque no dispongo de suficiente información objetiva como para pronunciarme jurídicamente. Lo que sí tengo claro es que, aun en el caso de ser una actuación ajustada a la ley, son maneras torticeras propias de abogados marrulleros que, apoyándose en resquicios o interpretaciones más que discutibles, no contribuyen en absoluto a la transparencia y juego limpio que UPyD supuestamente defiende.
Como afiliado, lo veo un abuso más del Consejo de Dirección, a quien no le tiembla el pulso a la hora de utilizar cualquier resorte de poder que tenga para conseguir sus objetivos. No estaría mal que esa empresa especializada que contrataron para localizar correos con determinados términos como “ciudadanos”, “ciutadans”, “plataforma” o “congreso», pudiera buscar también en los correos de algunos miembros del actual Consejo de Dirección… Igual había más de una sorpresa, y más de una explicación que dar.
Como potencial votante, saldría corriendo y nunca votaría a un partido que con su propia gente se comporta de esa forma.

¿Cuál crees que debe ser el papel de Rosa Díez ahora que se ha confirmado que no seguirá siendo la portavoz magenta?

Rosa en un indudable activo del partido, y ha sido piedra angular en su nacimiento e implantación. Pero no ha sabido entender, y no se lo ha hecho ver su círculo más próximo, que evidentemente en algún momento tenía que entregar el testigo. Un relevo tranquilo y bien gestionado mediáticamente hubiera sido lo deseable y positivo. Desgraciadamente, no ha sido así, y toda la dirección, con ella a la cabeza, se ha encastillado, se ha aislado de la realidad. No es que no hayan atendido a las distintas opiniones de los afiliados, es que ni siquiera han tenido intención de conocerlas. Yo, al menos, así me he sentido.
Si Rosa y otros miembros de la dirección son capaces de aceptar democráticamente lo que salga del 11 de julio, siempre tendrán en UPyD el papel que su trabajo, prestigio y experiencia merecen.

¿Qué ha llevado a UPyD a interrumpir su crecimiento en el último año, tras las elecciones europeas de mayo de 2014?

Yo discrepo en cuanto a la fecha de interrupción de crecimiento, y no la fijo en las europeas del año pasado, sino antes. Cuando se celebraron las europeas se vio claramente que dos partidos nuevos aparecían en la contienda, recogiendo mucho voto descontento que nosotros buscábamos desde hace tiempo. Luego, si no lo habíamos conseguido, es porque algo se hacía mal. Esto no lo supo ver nuestra dirección, ni quiso escuchar a quienes se lo dijeron.
Luego está la difusión en medios de nuestros problemas internos que, aunque magnificados hasta la saciedad, no dejaban de ser una consecuencia del encastillamiento de la dirección al que antes me he referido. Creo que también hemos fallado en estrategia política, centrándonos demasiado en una actividad judicial que ni ha resultado tan determinante como se pensó ni creo que haya sido la correcta. Si, como nos enseñó Gorriarán, había que dar el salto “de la calle al Parlamento”, no veo que, una vez allí, haya que dar un nuevo salto “desde el Parlamento a los tribunales”.
Y, finalmente, la imagen de partido antipático, inmovilista y elitista que hemos transmitido. Siendo como éramos los mejores, hemos aparecido como los que no se quieren tratar con nadie de puro estupendos que nos creemos.

¿Qué prioridades debería marcarse el Consejo de Dirección que salga del congreso extraordinario de julio para ilusionar a la ciudadanía y a sus propios militantes?

Para la afiliación: respeto y agradecimiento al afiliado. Paz y reagrupamiento. Recuperación de bajas. Interés por las causas que las motivaron. Comunicación continua con los órganos locales y territoriales, y conocimiento de sus opiniones. Y, muy fundamentalmente, una voluntad inequívoca de que los Consejos Políticos sean de verdad los órganos de control de los órganos directivos. Las listas de recomendados patrocinadas desde arriba para la elección de consejeros políticos han resultado letales para la democracia interna del partido y el efectivo control de sus órganos de gobierno.
De cara al votante: cambio radical de imagen, de estrategias de comunicación y explicación clara de las propuestas de UPyD que tantos nos han fotocopiado en su propio beneficio. Los especialistas hablan de que existen “campañas exprés”. Si eso es así, es lo que necesitamos.

¿UPyD puede volver a ocupar el espacio que un día tuvo y aspirar a ser una alternativa real en las elecciones generales de finales de año?

Nuestro manifiesto lo merece. Nuestra corta historia y nuestro ejemplo institucional también. Y, si no lo creyera, ni siquiera estaría contestando a esta entrevista.

MIGUEL ÁNGEL MALAVIA

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