¿Ferran Adrià, mutante?

Así de ictérico, simpsonizado y sonriente luce el más laureado de los jefes cocineros del mundo mundial, el español Ferran Adrià.

Sí, hace unas pocas semanas, lo aclamó la CIA (“Culinary Institute of America«) por su admirable creatividad, encomiable labor e infinito esfuerzo, Adrià protagoniza ahora otra aventura en forma de libro ameno, “Comida para pensar, Pensar sobre el comer” (Editorial Actar, 36€, 350 páginas), que, según las propias palabras del “alquimista de la cocina”, “ni el mejor de los guionistas podría haber imaginado”.

La presentación de la obra tuvo lugar en la Pedrera la Fundació Caixa Catalunya, cuya Obra Social quiere impulsar los temas relacionados con la innovación. Cocina o arte, eso era la cuestión. Hace dos años, Adrià, seleccionado por el crítico de arte Roger Bürgel, revolucionó esa cumbre del vanguardismo artístico contemporáneo, la Expo Documenta de Kassel, categoría gastronomía.

Sobre su participación y reconocimiento como “artista-cocinero”, aparte del revuelo provocado por su dimensión mediática, el propio Adrià, con su solita humildad, contestó por entonces de la forma siguiente:

El paso no es para mí, sino para el gremio de los cocineros. Allí voy en representación de todos, porque el debate va a ser si la alta cocina puede codearse con otros artes «altos». Sé que sólo somos cocineros y voy ahí desde la humildad. No soy Picasso, pero hay gente que vive en un restaurante sensaciones similares a las que se experimenta en un museo. Lo más interesante de la invitación de Kassel es que ha provocado ya el debate No se trata de frivolizar: si la alta cultura nos acepta como arte es por lo que hacemos, no por lo que decimos.”

Adrià expresó su deseo de plasmar esa grata experiencia a Richard Hamilton (figura icónica del pop-art) y al valenciano Vicente Todolí (Director de la Tate Modern londinense), quienes se encargaron velozmente de publicar una caja-albúm por “amor al arte”, en alemán, inglés, castellano y catalán. Recoge la filosofía, textos sobre el Bulli (*), todas las creaciones del mítico establecimiento (3 estrellas Michelin, mejor restaurante del mundo por tercer año consecutivo) desde 1987 y una selección de sus platos más significativos.

La sorprendente caricatura de la portada tiene su historia: James L. Brooks, productor de la mítica serie los Simpson, después de cenar en el famoso establecimiento de Cala Montjoi, quedó fascinado por la experiencia, la fuerza imaginativa de Adrià y ese teatro creativo único. Pidió a Matt Groening, padre de las amarillentas criaturas, de realizar ese dibujo del chef. Como resultado, mudado a citrino y dentudo tal como mandan los cánones del look Simpson, un emocionado Adrià, a enamorado de las sensaciones fuertes, declaró lapidariamente que “me han pasado muchas cosas bonitas a lo largo de la vida, pero nunca nada como esto. Ya me puedo morir profesionalmente».

Esperemos, por una vez, que no se cumpla ese proyecto y que el mago de los aires y moléculas aparezca, por qué no, muy rápidamente en el magnífico comic estadounidense. Otro reto, sueño y horizontes para ese camaleónico fenómeno llamado Ferran Adrià, revolucionario genio vanguardista cuya obra va más, muchísimo más allá de lo gastronómico y que supo llevar, a pesar de la lluvia de críticas, malevolencias y envidias, las excelencias de la gastronomía española a lo más alto y por todo el universo. Ya hemos dicho que la vida sabe mejor con aromas ibéricos. Por algo reverencian el talento de Adrià, lo consideran el mejor cocinero mundial y nada menos que el Time lo incluyó entre las cien personalidades más influyentes del planeta. Con ese libro, se cuece un nuevo debate entre fogones.

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Autor

Marie José Martin Delic Karavelic

Marie José Martin Delic Karevelic, apasionada periodista culinaria autora del blog ‘Fogon’s Corner’ en Periodista Digital.

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