Galicia: Viaja al pasado visitando «dólmenes», «petroglifos» y «castros»

Un viaje a través de los emocionantes petroglifos, grabados rupestres hechos en piedra hace miles de años y cuyo significado para los estudiosos sigue siendo aún hoy un misterio. Aquí se encuentran algunos de los mayores y más espectaculares yacimientos de Europa. O bien acércate a conocer los fabulosos dólmenes, las grandes y sorprendentes construcciones pétreas de los habitantes del neolítico. O descubre en los prodigiosos y espectaculares «castros», como vivían en las alturas de los montes los fieros habitantes de Galicia, antes de que llegaran aquí las poderosas legiones de Roma.

Todo un viaje emocional e histórico, lleno de sorpresas y descubrimientos.

Petroglifos

El ciervo más hermoso del mundo está en Galicia. Tiene más de 4.000 años pero conserva una esbelta figura. Es un petroglifo, un grabado esculpido sobre la roca por un refinado artista del Neolítico.

El ciervo es el protagonista de una escena de caza recogida en una gran roca de unos 60 m² y a la que dan sombra dos frondosos robles. Se conoce como A Laxe dos Carballos y es uno de los 80 petroglifos del Parque Arqueolóxico da Arte Rupestre de Campo Lameiro,  la mayor concentración de grabados rupestres en toda Europa.

En realidad, los petroglifos son una presencia viva y silenciosa que se extiende por Galicia. Laberintos, animales, símbolos geométricos, figuras humanas… El paisaje gallego tiene un halo de misterio.

Dólmenes

Bajo los dólmenes gallegos hay fabulosos tesoros enterrados… Eso cuentan las leyendas y algo debe de haber porque lo que sí se sabe es que están relacionados con los grandes ritos funerarios.

Los dólmenes son construcciones del Neolítico formadas por grandes losas de piedra. En Galicia, con la abundancia de rocas de granito, los dólmenes adquieren una dimensión especial y sorprenden por su audacia constructiva.

Buen ejemplo de ello es el Dolmen de Dombate, que con un túmulo de 24 m de diámetro bien merece el nombre de «la catedral del neolítico gallego». Y desde luego, no hay que perderse otras dos maravillas: el de Axeitos, imponente y muy bien conservado, y los que se concentran en el Concello de Muíños, 4.000 años de antigüedad en todo su esplendor.

Castros

Situados en lugares estratégicos y con espectaculares vistas, los castros son poblados fortificados en los que en tiempo de guerra se refugiaban los antiguos habitantes de Galicia. Pero además, los castros gallegos tienen una dimensión mágica, ya que al estar en zonas altas se creía que facilitaban el contacto con el cielo, con el más allá.

Vestigios de la cultura celta y en uso durante más de mil años (desde el siglo VI a.C. hasta el VI d.C.), en Galicia hay cientos de castros al descubierto y miles aún sin descubrir. Para no perderse: el impresionante castro de San Cibrao de Las; el de Viladonga, que domina la Terra Chá lucense; el de Baroña, construido sobre las rocas y al lado una maravillosa playa; y el castro de Santa Trega, en A Guarda, uno de los mayores y mejor conservados, con unas impresionantes vistas de la desembocadura del río Miño, entre España y Portugal.

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