Hoy nos toca pedir perdón. Nos la han metido doblada y la culpa es sólo nuestra, porque debiamos haber sido más diligentes. Fuimos a la web original, al supuesto estudio del Instituto Lovenstein y dimos por bueno lo que allí salía, pero nos equivocamos. La tesis de que el cociente intelectual de Bush es el más bajo de todos los presidentes norteamericanos, era una inocentada en pleno marzo. Se trata, en realidad, de un bulo difundido desde 2001 en la Red.
No hemos sido los únicos en pifiarla. Un tropel de medios en español, incluyendo a ABC, La Razón, CadenaSer, La Vanguardia, Elpais.com, ETB, y otros cuantos de América Latina picaron como pardillos.
Contribuyó a confundirso que la lanzó a los cuatro vientos la Agencia EFE. Y que tardó unas horas en emitir el desmentido:
La noticia con guía EEUU-BUSH, titulada «Bush es el presidente de EEUU con menor «coeficiente» intelectual en 60 años», transmitida con la clave CL1221 y DX1012 debe anularse a todos los efectos, tras haber comprobado Efe que tal informe, colgado en su página web por el Instituto Lovenstein, es falso.
Rogamos disculpen las molestias y anulen la citada información.
Lo tremendo es que es una vieja broma que circula por internet hace tiempo. En la página web especializada en rumores y leyendas urbanas snopes.com la tienen localizada ¡desde 2001!
Visto esto no nos queda más que cargar con nuestra penitencia y pedir disculpas, por la parte que nos toca.
COMO RESUCITÓ LA LEYENDA URBANA SOBRE BUSH
Las leyendas urbanas, como los viejos rockeros, nunca mueren en Internet y buena prueba de ello es un pseudoinforme sobre la supuesta escasa inteligencia del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, que ha resurgido de sus cenizas para recordar los riesgos de esta era virtual.
El responsable indirecto de la resurrección del estudio falaz fue el «enemigo número uno» de Bush en Latinoamérica: el presidente venezolano, Hugo Chávez.
Chávez, de «contragira» por la región para restar protagonismo a la visita de Bush a cinco países de la zona, aprovechó su paso reciente por el estadio de fútbol Ferro de Buenos Aires para mofarse de la supuesta escasa capacidad intelectual de su rival.
«Ví hoy una nota curiosa que me mandó Fidel, por cierto (…) Hoy me llegó vía La Habana un bloque de noticias(…) El presidente Bush es el presidente con más bajo coeficiente intelectual en toda la historia de EEUU», dijo el mandatario venezolano ante una audiencia que aplaudió sus ocurrencias en la noche del pasado viernes.
Y a partir de ahí comenzó el torbellino.
Varios medios reprodujeron el análisis del Instituto Lovenstein, un centro inexistente, cuya única fachada es una página de internet con el eslógan de «el fin de nuestras vidas comienza cuando permanecemos callados ante asuntos que importan».
La sección de «informes» de la página la encabeza el estudio sobre el cociente intelectual de Bush, el más bajo de cuantos presidentes han dirigido este país en los últimos 60 años, según el instituto fantasma, que se autodefine como un «centro de estudios» que cuenta con prestigiosos historiadores, psiquiatras, sociólogos y psicólogos.
Lo cierto, sin embargo, es que ninguno de los brillantes académicos citados en el análisis existe y que entre los millones de Institutos que hay en EEUU no hay ningún «Lovenstein«.
Pero sí existe una página de Internet con apariencia creíble con este nombre que se actualiza a diario.
«El problema con estas historias es que suelen ser muy interesantes y creíbles», dijo Aly Colon, analista del Instituto Poynter, un prestigioso centro dedicado a la formación de periodistas, quien señala que «las leyendas urbanas se repiten con frecuencia«.
El artículo sobre la raquítica inteligencia de Bush, tema recurrente entre los comediantes de televisión estadounidense, circula en la web desde el 2001.
Patrick Boyle, profesor de la Universidad de Maryland y creador de una página web sobre «hoaxes» (engaños) virtuales, explicó a Efe que el éxito de las historias prefabricadas radica, en gran medida, en su capacidad para confirmar un estereotipo.
«Es decir, un informe que mencione que el presidente Richard Nixon tuvo un romance extramarital tiene menos posibilidades de resultar creíble que otro que diga lo mismo sobre Bill Clinton», destacó Boyle.
Y el «hoax» del «Instituto Lovenstein» confirmaba un estereotipo muy extendido, el de la escasa materia gris de Bush. Una búsqueda en Google con los términos «George W. Bush» y «stupid» (estúpido en inglés) ofrece cerca de un millón y medio de resultados.
En la larga lista figura una compilación de «bushismos«, del periodista Daniel Kurtzman, que incluye «las cosas más estúpidas dichas por Bush» y un artículo del profesor de Oxford, Richard Dawkins, en el que afirma que «Bush no es tan estúpido como suena y bien sabe Dios que no puede ser tan estúpido como parece«.
De ahí que periódicos como el británico «The Guardian» picasen el anzuelo en el 2001, cuando el «estudio» vio la luz, y que también lo hiciesen otros medios como «Pravda» (Rusia), «Bild» (Alemania) y varios pequeños rotativos de EEUU.
«El problema con internet es que las mentiras no mueren», apuntó Boyle.
La página de Boyle no es la única que se dedica a desmontar leyendas urbanas.
El sitio web «About» tiene también una sección destinada a «leyendas urbanas y folclore» que incluye una lista de las 25 leyendas más populares de la semana pasada y que encabeza «Demi Moore y el delfín amoroso», una historia sobre el supuesto interés sexual que la actriz despertó en un inocente delfín.
EL BULO TAL COMO LO DIFUNDIMOS
Decía la noticia-bulo que, de la larga galería de presidentes de Estados Unidos, la mayoría ha pasado a la historia por sus cualidades. Del mismo modo que Reagan fue el icono del conservadurismo, y Clinton se conoció como ‘el comunicador’, el actual presidente George W. Bush podría estar a punto de pasar a la historia. Y por una primacía no muy envidiable.
Un estudio publicado este lunes considera que Bush es el presidente estadounidense con menor coeficiente intelectual de los últimos 60 años de historia del país.
El número, que el Instituto Lovenstein de Scranton, Pensilvania, ha dado a conocer ayer en su página Web, no es nada alentador. Geroge Bush sacaría un 91, frente a una media de 115,5 de los anteriores presidentes republicanos, y a la de 156 de los demócratas. La cifra es todavía peor en términos absolutos.
Es la más baja entre todos los presidentes de los últimos 60 años y la mitad de la que consigue el presidente que lo precedió, Clinton, un 182. El único consuelo George W. lo encontraría en la familia, ya que Bush padre marca el segundo peor resultado, 98.
El estudio, que se realiza cada año desde 1973 dirigido a la comunidad educativa, mide el coeficiente intelectual de cada nuevo presidente estadounidense que sube al poder y realiza una comparativa con el de los anteriores inquilinos de la Casa Blanca, desde el demócrata Franklin Roosevelt (1933-1945).
Los seis presidentes republicanos de los últimos 60 años tenían una media de 115,5 de coeficiente intelectual, del que, la aportación más alta fue la de Richard Nixon (1969-1974), con 155. En cuanto a los demócratas, la media es de 156, con Bill Clinton (1993-2001) a la cabeza con un coeficiente intelectual de 182, mientras que Lyndon Johnson (1963-1969), con un valor de 126, ocupa el último lugar.
Los resultados del coeficiente intelectual van desde el 130 o más, que se clasifica como «muy superior» (el 2,2 por ciento de la población); del 120 al 129, como «superior» (el 6,7); del 110 a 119, como «normal alto» (el 16,1); de 90 a 109, como «promedio» (el 50); de 80 a 89 como «normal bajo» (el 16,1); de 70 a 79 como «fronterizo» (el 6,7) y de 69 o menos como «deficiente mental» (el 2,2).
Inglés pobre y falta de logros escolares
El resultado de Bush, según el estudio, obedece a su aparente dificultad en el dominio del inglés durante sus intervenciones en público, su limitado uso del vocabulario, que se calcula que es de cerca de 6.500 palabras, contra las 11.000 de las que hacían uso normalmente sus antecesores.
El informe destaca además la falta de logros escolares del actual presidente, que se reducen a haber obtenido un título de MBA de nivel básico (Maestría en Administración de Empresas), y que no incluyen ningún tipo de trabajo de investigación que pudiera ser considerado como hito académico.
«Todos los presidentes anteriores a George W. Bush contaban al menos con un libro escrito por ellos en su haber, y muchos de ellos habían publicado varios textos durante sus años de formación», reflejó el informe. «No es sólo que el presidente Bush no tenga trabajos publicados, lo cual hizo más difícil llegar a una evaluación adecuada, sino que además nos tuvimos que centrar en las transcripciones de sus discursos», señaló el doctor Lovenstein.
Para la realización del informe, el Instituto Lovenstein se basó en indicadores tales como los logros escolares, la producción escrita e individual de los presidentes durante su formación o su habilidad para hablar con claridad. Se tuvieron en cuenta además una serie de factores psicológicos que se utilizan en el sistema de ránking de inteligencia de Swanson/Crain.