Dos jóvenes extranjeros residentes en Munich ven a un anciano en el metro y le gritan «Cállate, alemán de mierda» antes de escupirle. Poco después, el anciano alemán se baja del vagón y es perseguido por los dos jóvenes uno de los cuales le propina un brutal puñetazo en la cabeza. El hombre cae y le patean en la cabeza y en la espalda. Es la gota que ha colmado el vaso y ha precipitado la campaña electoral ante los comicios en tres ‘lander’ de Alemania.
El ataque a este jubilado de 76 años por un turco y un griego, de 20 y 17 años, y otros casos parecidos, llenan desde hace días las portadas de la prensa popular, junto a planes para endurecer las leyes contra delincuentes extranjeros.
Éste último acto de agresión a un alemán por parte de extranjeros ha abierto un disenso entre la política de ‘mano dura’ de los conservadores de la canciller Angela Merkel y sus socios socialdemócratas.
Las imágenes de la agresión al anciano, captadas por las cámaras de vídeo, han sido profusamente difundidas por los medios, mientras salían a la luz denuncias de otros ciudadanos que aseguran asimismo haber sido insultados o golpeados.
En Alemania, el 22 por ciento de los presos en las cárceles del país son extranjeros.
