Malinterpretando el matrimonio homosexual en California

Malinterpretando el matrimonio homosexual en California

(Jeff Jacoby).-Los votantes de California, al contrario que sus homólogos de Massachusetts, van a tener la última palabra en materia de lo que significa el matrimonio en su estado. Cuando el alto tribunal de Massachussets invocaba de la nada un derecho constitucional al matrimonio homosexual hace cinco años, 170.000 votantes del estado solicitaban una enmienda a la constitución del estado que restaurase la definición clásica. Su esfuerzo terminaba en agua de borrajas cuando la Legislatura provocó su fracaso antes de que pudiera llegar a un referendo.

Pero las iniciativas ciudadanas no se frustran tan fácilmente en California, donde la semana pasada el Tribunal Supremo del estado, en un veredicto 4 a 3, revocaba la interpretación intemporal del matrimonio como unión entre un hombre y una mujer. Alrededor de 1,1 millones de firmas ya han sido presentadas solicitando una enmienda constitucional que deje claro que “solamente el matrimonio entre un hombre y una mujer es válido o reconocido en California.” Son muchas más de las necesarias, garantizando virtualmente que los californianos van a tener oportunidad de revocar el pomposo dictamen del tribunal.

Y revocarlo deberían, por numerosas razones. He aquí tres:

1. No es competencia de los jueces promulgar la política pública.

Los hombres y mujeres razonables pueden discrepar en materia de si a las uniones homosexuales se les debe conceder igual reconocimiento o no, o si tal reconocimiento debería elevarse a nivel de matrimonio o no. El lugar donde resolver esas discrepancias es la escena democrática, no la sala del tribunal.

“Desde los primeros tiempos del estado de California,” admite la opinión mayoritaria del tribunal, “la institución legal del matrimonio civil ha sido interpretada para referirse a la relación entre un hombre y una mujer.” Hace ocho años, los californianos respaldaron decisivamente esa interpretación al aprobar la Propuesta 22, la Ley de Defensa del Matrimonio en California, por un margen de 61 a 39. Para tener legitimidad, cualquier cambio en ese consenso debe proceder del pueblo o de sus representantes electos, no serle impuesto a él mediante un mandato judicial. Cuando los jueces imponen sus teorías sociales sin tal legitimidad, el resultado puede ser años de rabia y enfrentamientos. California y la nación no necesitan otro caso Roe vs. Wade.

2. La transformación radical del matrimonio no terminará en las bodas homosexuales.

En el Derecho norteamericano, determinadas condiciones del matrimonio siempre han sido irrenunciables. El matrimonio une a (a) dos personas (b) de sexos distintos (c) que no son parientes cercanos. Según esa venerable definición, no puede haber ningún matrimonio homosexual válido, ni matrimonio polígamo, ni ningún matrimonio plural, ni ningún matrimonio incestuoso. Pero si el requisito del matrimonio entre personas de distinto sexo es una violación inconstitucional del derecho a casarse – lo cual el tribunal de California explica como “el derecho de un individuo a establecer una familia legalmente reconocida con la persona de su elección” – entonces también lo son las restantes restricciones al matrimonio a dos personas exclusivamente y al matrimonio incestuoso. Si dos mujeres que quieran casarse entre sí tienen que poder hacerlo, ¿por qué no dos hermanas? ¿Por qué no tres?

En una nota al margen, el tribunal de California intenta débilmente lavarse las manos de las consecuencias de su resolución. Las parejas gays y lesbianas tienen derecho a casarse, escribe el presidente del tribunal Ronald George, pero eso “no significa que este derecho constitucional… tenga… que extenderse por obligación a las relaciones polígamas o incestuosas.» ¿Por qué no? Bien, porque “la cultura de nuestra nación ha considerado los últimos tipos de relación contrarias a las relaciones mutuamente enriquecedoras y sanas promovidas por el derecho constitucional a casarse.» De manera que mientras que la prohibición del matrimonio homosexual tiene que ser revocada porque el tribunal considera desfasada la oposición por parte de la opinión pública, la oposición por parte de la opinión pública al incesto o la poligamia sigue siendo todavía un buen motivo para prohibirlas. Como observa uno de los disidentes, esta lógica invita a que un futuro tribunal revoque también esas prohibiciones.

3. La sociedad tiene un interés inherente en promover el matrimonio tradicional exclusivamente.

Hombres y mujeres no son intercambiables, y las uniones homosexuales – al margen de lo leales y duraderas que sean – no pueden ocupar el lugar de un marido y una esposa casados. La función esencial del matrimonio es unir al hombre con la mujer. Ese es el único tipo de unión que puede dar lugar a una vida nueva, y por tanto el único tipo de unión con el que la sociedad tiene posibilidades de sobrevivir.

Por supuesto muchas relaciones gays y lesbianas son estables, felices y amorosas. Pero puesto que no pueden hacer lo que puede hacer el matrimonio – vincular entre sí a hombres y mujeres y a los hijos que su comportamiento sexual puede traer al mundo – nunca han sido consideradas de la misma categoría que el matrimonio. Esa distinción crucial de alguna manera le pasó por alto a la mayoría del Tribunal Supremo de California. Felizmente, los electores de California pronto tendrán oportunidad de poner cada cosa en su sitio.

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Jeff Jacoby es columnista de The Boston Globe.

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Autor

Luis Balcarce

De 2007 a 2021 fue Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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