La administración de Donald Trump ha dado un paso más en su política de mano dura contra la inmigración: ha decidido ampliar el centro de detención de Guantánamo hasta su «plena capacidad», lo que según el propio mandatario significa 30,000 camas listas para encerrar a inmigrantes indocumentados.
Este anuncio, disfrazado de una supuesta medida de seguridad, recuerda a las peores prácticas de criminalización de los migrantes en la historia moderna.
Guantánamo, ya tristemente célebre por las torturas y abusos cometidos contra sospechosos de terrorismo, se convertirá ahora en una prisión para quienes buscan una vida mejor en Estados Unidos. La decisión de Trump no solo perpetúa la narrativa de que los inmigrantes son una «amenaza» para la seguridad nacional, sino que también ignora los derechos humanos básicos de las personas en situación irregular.
El propio presidente lo dejó claro:
«Algunos son tan peligrosos que ni siquiera confiamos en sus países de origen para que se los queden».
Con esa justificación, el mandatario pretende desterrar a los migrantes a una zona de exclusión legal donde las garantías jurídicas brillan por su ausencia. Esto es un acto de brutalidad política.
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) será el responsable de gestionar este nuevo «infierno» migratorio.
La historia nos ha enseñado que los centros de detención administrados por ICE están plagados de denuncias por abusos, negligencias y condiciones inhumanas. Guantánamo no será la excepción.
De hecho, un reportaje de The New York Times en 2024 ya había alertado sobre la situación precaria en la base: instalaciones insalubres, monitoreo de llamadas con abogados y migrantes obligados a usar gafas de visión opaca para evitar que vean su entorno. Todo esto en un lugar que ya opera en un «vacío jurídico».
La comunidad internacional no puede quedarse callada ante esta escalada de medidas que violan los derechos humanos. Cuba, a través de su presidente Miguel Díaz-Canel, ha denunciado este «acto de brutalidad» y ha recordado que la base de Guantánamo se encuentra en territorio cubano ilegalmente ocupado. Sin embargo, más allá de la disputa geopolítica, el verdadero problema aquí es la deshumanización de los migrantes y el uso de la represión como bandera política.
Hoy son 30,000 camas en Guantánamo. ¿Mañana qué será? ¿Un sistema de campos de detención masivos en todo el país? La historia nos ha enseñado dónde terminan las políticas basadas en el miedo y la segregación. El tiempo dirá si Estados Unidos elige repetir los errores del pasado o si la resistencia ciudadana logrará frenar esta deriva autoritaria.
