Hoy, jueves 22 de mayo de 2025, Israel avanza con determinación en su mayor ofensiva militar en la Franja de Gaza desde el inicio del conflicto en octubre de 2023.
La operación «Carros de Gedeón«, nombre tomado del personaje bíblico del Libro de los Jueces, fue anunciada oficialmente el pasado domingo 18 de mayo tras una semana de intensos bombardeos sobre el territorio palestino.
Esta amplia operación terrestre representa un punto de inflexión en la estrategia israelí, combinando ataques aéreos y terrestres con el despliegue de cinco divisiones militares que buscan establecer un control territorial completo sobre Gaza, dividir la Franja y desplazar a la población civil de las zonas de combate.
Una estrategia militar sin precedentes
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han desplegado un dispositivo militar masivo que incluye cinco divisiones con tareas específicas. Tres de ellas tienen un carácter ofensivo: la 36ª División avanza hacia el sur (Rafah y Jan Yunis), la 98ª opera en el centro (área de Al-Qarara) y la 162ª se dirige al norte (As-Siafa y Beit Hanoun).
Complementando este esfuerzo ofensivo, dos divisiones adicionales cumplen funciones defensivas: la 143ª asegura la frontera sur a través del corredor de Filadelfia y la frontera este desde Kerem Shalom hasta Bureij, mientras que la 252ª protege la frontera norte y este desde Erez hasta Bureij, manteniendo además el control del corredor de Netzarim.
El plan, aprobado por el Gabinete de Seguridad israelí el pasado 4 de mayo, contempla una ocupación militar gradual de toda la Franja de Gaza, con el objetivo declarado de «derrotar completamente a Hamás». Esta estrategia incluye la destrucción sistemática de edificios y la red de túneles utilizados por Hamás y otros grupos armados.
Los pasillos humanitarios: una estrategia controvertida
Como parte de su operación, el Ejército israelí ha establecido corredores humanitarios para facilitar el desplazamiento forzoso de la población civil hacia zonas designadas como «seguras». Sin embargo, esta medida ha generado una grave crisis humanitaria, ya que casi dos millones de personas están siendo desplazadas hacia la región de Rafah, en la frontera con Egipto.
Estos corredores, aunque presentados como una medida para proteger a los civiles, forman parte de una estrategia más amplia que busca vaciar grandes áreas de Gaza para facilitar las operaciones militares contra Hamás. La comunidad internacional ha expresado serias preocupaciones sobre esta táctica, con las Naciones Unidas denunciando lo que califican como un «castigo colectivo cruel» contra la población del enclave.
La batalla subterránea: el laberinto de túneles de Hamás
Uno de los principales desafíos para las fuerzas israelíes es la extensa red de túneles construida por Hamás bajo la Franja de Gaza. Estos túneles, que se extienden por kilómetros bajo el territorio, han servido como refugios, centros de mando, almacenes de armas y rutas de desplazamiento para los combatientes de Hamás.
La operación «Carros de Gedeón» tiene como uno de sus objetivos prioritarios la destrucción de esta infraestructura subterránea, que ha permitido a Hamás resistir los bombardeos y mantener su capacidad operativa a pesar de la superioridad militar israelí. Las FDI están empleando tecnología avanzada y unidades especializadas para detectar y neutralizar estos túneles, en lo que se ha convertido en una guerra subterránea paralela a la que se desarrolla en superficie.
La dramática situación de los rehenes
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, confirmó ayer miércoles que solo 20 de los 58 rehenes que permanecen cautivos en Gaza siguen con vida. Esta cifra representa una reducción respecto a estimaciones anteriores que hablaban de 24 rehenes vivos, lo que ha generado una ola de preocupación entre las familias de los secuestrados.
«Vamos a traer a todos. Les recuerdo que al inicio de la guerra se dijo que quizás no podríamos traer de regreso ni siquiera a uno», declaró Netanyahu en una rueda de prensa en Jerusalén. Estas palabras llegan después de que en febrero de este año se produjera la liberación de los últimos seis rehenes israelíes vivos durante una breve tregua, en un intercambio que estuvo a punto de fracasar por la entrega errónea de un cadáver por parte de Hamás.
La situación de los rehenes se ha convertido en uno de los principales argumentos del gobierno israelí para justificar la operación militar. Netanyahu ha señalado que la presión militar sobre Hamás es necesaria para forzar la liberación de los cautivos, aunque los críticos cuestionan si una ofensiva de esta magnitud puede poner en mayor riesgo la vida de quienes permanecen secuestrados.
Un conflicto con graves consecuencias humanitarias
La operación «Carros de Gedeón» ha intensificado la ya catastrófica situación humanitaria en Gaza. Según datos de la ONU, en un año y medio de conflicto más de 50.000 palestinos han perdido la vida en los bombardeos israelíes. La escasez de alimentos ha provocado un aumento de precios entre el 150% y el 700% respecto a los niveles anteriores a octubre de 2023.
La comunidad internacional ha expresado su preocupación por el deterioro de la situación. Incluso el expresidente estadounidense Donald Trump, quien ha mantenido una postura favorable a Israel, declaró a principios de mayo: «Vamos a ayudar a la población de Gaza a conseguir alimentos […] La gente se está muriendo de hambre y vamos a ayudarles a alimentarse. Muchas personas están actuando de forma muy reprochable».
Presión internacional y negociaciones en curso
A pesar del inicio de la operación terrestre, continúan las negociaciones con Hamás en Doha para intentar alcanzar un acuerdo sobre la liberación de los rehenes. Israel había fijado el 15 de mayo como fecha límite para llegar a un acuerdo antes de lanzar la operación «Carros de Gedeón».
La ofensiva ha generado la condena más dura hasta la fecha de algunos aliados tradicionales de Israel como Canadá, Francia y Reino Unido. Esta presión internacional podría influir en el desarrollo y duración de la operación, aunque por el momento el gobierno de Netanyahu mantiene su determinación de alcanzar lo que denomina una «victoria total» sobre Hamás.
Mientras tanto, la ONU ha señalado que dispone de 170.000 toneladas de alimentos listos para ser entregados en la Franja de Gaza tan pronto como Israel levante las restricciones, en un intento por paliar la grave crisis humanitaria que afecta a la población civil atrapada en el conflicto.
La operación «Carros de Gedeón» marca un nuevo capítulo en este prolongado conflicto, con consecuencias que trascienden las fronteras de Gaza y que podrían redefinir el equilibrio geopolítico en Oriente Medio en los próximos meses.
