Pedro Sánchez se ha puesto del lado de los ‘malos‘ y la pregunta ahora es dónde lleva a España la nefasta, irresponsable y estúpida política exterior del Gobierno Frankenstein.
El marido de Begoña ha encendido la chispa de la discordia con Donald Trump.
El presidente español se negó a permitir el uso de las bases de Rota y Morón para operaciones contra Irán, además de rechazar elevar el gasto en Defensa al 5% del PIB que exige la OTAN.
La reacción de Trump no se hizo esperar: calificó a España como un “aliado terrible” y advirtió que podría cortar “todo comercio” con Madrid, incluso desde hoy mismo.
En 2025, España exportó 16.700 millones de euros a EE.UU., mientras que las importaciones alcanzaron los 30.200 millones, lo que resultó en un déficit de 13.500 millones a favor de Washington. Entre los productos que corren riesgo se encuentran:
- Aceite de oliva: EE.UU. adquiere la mitad de lo que España exporta fuera de la UE.
- Vinos y jamón ibérico: mercados cruciales para la agricultura y la alimentación.
Sánchez no se deja amedrentar. Con firmeza, afirmó que España es capaz de resistir cualquier presión externa. Su Gobierno, un verdadero rompecabezas político con apoyos independentistas, lanza un desafío a Trump para revisar los acuerdos comerciales existentes. Aunque esto puede parecer una maniobra política interna, coloca a España al borde del abismo económico.
Antecedentes de la crisis
La tensión no es nueva. La relación entre Sánchez y Trump ya había chocado anteriormente por el compromiso del 2% en Defensa dentro de la OTAN. Actualmente, España destina solo el 1,3% del PIB (33.100 millones de euros hasta agosto de 2025), lejos del 2,1% prometido y muy por debajo del 5% exigido por Trump para 2035. Es el único aliado que no ha asumido este compromiso.
El conflicto con Irán fue el detonante. Tras varios ataques, EE.UU. e Israel solicitaron bases españolas para aviones cisterna, pero Sánchez se opuso, criticando dicha ofensiva como contraria al orden internacional. Jared Kushner, yerno de Trump, reveló que esto “incendió” los ánimos en la Casa Blanca.
Sánchez parece alinearse con posturas pro-Irán o críticas hacia Israel, lo que provoca un distanciamiento respecto a Europa. El canciller alemán Friedrich Merz, respaldando a Trump, instó a Sánchez a aumentar las inversiones en defensa. Esta situación agrava una política exterior errática: oposición al aumento del gasto en Defensa, críticas hacia Israel y ahora un desafío directo a EE.UU.
El esposo de Begoña Gómez, Pedro Sánchez, parece haberse acostumbrado al enfrentamiento. Ya lo había demostrado antes. Juega para su público interno pero ignora los riesgos que esto conlleva. Feijóo ha criticado esta voz “distinta” en Europa.
Armas de Trump y protección europea
Trump no está bromeando. Se apoya en decisiones del Tribunal Supremo estadounidense para aplicar sanciones bajo pretextos de “seguridad nacional”. Las opciones sobre la mesa son variadas:
| Medida posible | Impacto en España |
|---|---|
| Aranceles selectivos (agroalimentario, vino) | Golpe duro al sector clave; hasta 25.000 millones en juego |
| Restricciones sobre gas natural licuado | España es uno de los principales clientes estadounidenses |
| Controles sobre exportaciones desde empresas estadounidenses | Similar a lo que ocurre con China; se necesitarían licencias |
| Visados limitados para funcionarios | Una situación análoga a Chile debido a su acuerdo con China |
La UE podría actuar como paraguas: los aranceles se aplicarían por bloque y no individualmente por país. Bruselas exige respeto por los pactos establecidos con Washington. Sin embargo, Trump está considerando represalias bilaterales como embargos contra empresas o investigaciones por parte del Tesoro estadounidense.
España atrae inversiones estadounidenses: Amazon ha invertido 33.700 millones en centros de datos y Microsoft, otros 10.000 millones. Perder estas oportunidades sería un verdadero desastre.
¿Hacia dónde avanza esta situación?
Sánchez parece buscar deliberadamente el choque. La amenaza explícita lanzada por Trump ha sido respondida con desafío desde Moncloa. La brecha entre España y EE.UU., así como con Israel, alcanza niveles sin precedentes. Las consecuencias del bajo gasto en Defensa se suman ahora a esta crisis.
Si Trump decide activar aranceles, será el sector agroalimentario el primero en sufrir las consecuencias. La UE podría contraatacar, escalando hacia una guerra comercial transatlántica. Sánchez parece priorizar su agenda interna sobre aliados estratégicos importantes. En este escenario, España se asemeja más bien a una pulga frente al elefante estadounidense, arriesgándose a perder relevancia.
El Gobierno lanza un reto: “Revise acuerdos si quiere”. Pero ante un déficit comercial creciente y una dependencia energética significativa, ¿podrá aguantar Madrid? Trump no perdona deslealtades; la pelota está en juego y el abismo está cada vez más cerca.

